sábado, 27 de diciembre de 2014

Especial de navidad. El origuén de las piñatas

Especial de navidad

LAS PIÑATAS


Al parecer las piñatas tienen sus origen en el lejano oriente en China, donde se utilizaban para celebrar el año nuevo, según su libro de marco polo II, estas  fueron llevadas a Italia y después a España, y de hay al resto del mundo entre ellos México, Esta llego en la conquista y fue utilizada como instrumento de evangelización, conjuntamente con la religión católica, las piñatas tradicionales eran echas de barro, y adornadas con diversos colores, en forma de estrella.
En 1586, los frailes Agustinos celebraron las misas de aguinaldo cerca del mes de diciembre en los pueblos ya evangelizados de Teotihucàn,
que muy pronto se convertiriàn en las primeras posadas, y por lo tanto las primeras piñatas.

Hoy en día las piñatas son de cartón, o periódico envuelto con engrudo, algunos tienén mayor demanda las que son de figuras, como héroes, personajes de ficción, y hasta políticos, todas estas son de mayor cotización en los cumpleaños o en alguna otra festividad.

En las Posadas Tradicionales Mexicanas. Los siete picos de la piñata representan los 7 pecados capitales contra los que debemos luchar. Ya adentro de la casa o del patio en donde se celebra la posada, comienza la fiesta, en la que se rompen las piñatas, construcción artesanal hecha en barro y papel china, que deberán tener la forma de una estrella de siete picos, que representan los siete pecados capitales en la religión católica. Se debe de romper con un palo que representa la fortaleza y fuerza de Dios, y al romperse caen dulces, llamados colaciones (dulces muy duros hechos de azúcar, pintados de blanco, rosa o azul pálido y algunas veces rellenos de cacahuete o cáscara de naranja confitada) y frutas tales como mandarinas, tejocotes, cacahuetes y limas. Estas son recompensas y dones por vencer al pecado.

Para romper la piñata se utiliza un palo con los ojos vendados, y el clásico "dale," "dale,"dale,"no pierdas el tino"cantos, al parecer estos también han evolucionado al nombrar algún paréntezco con algún familiar.

Mientras se rompe la piñata, los anfitriones reparten jarritos de barro, llenos de delicioso ponche hecho a base de frutas como manzana, ciruela pasa, tejocote, caña de azúcar, guayaba, naranja, limón, vino tinto, té, agua y azúcar; y para los mayores se le añade un poco de licor. 
¿Sabías qué? Las piñatas, desde épocas prehispánicas, han estado presentes, los mayas rompían recipientes de barro rellenos de cacao que representaban la abundancia y los favores concebidos por sus dioses. Todavía hace unos 30 años las piñatas eran echas de ollas de barro que se forraban.

LOS SIETE PECADOS CAPITALES. ORIGEN E INTERPRETACIONES. 

Los siete pecados capitales son una clasificación de los vicios mencionados en las primeras enseñanzas del cristianismo para educar a sus seguidores acerca de la moral cristiana.

Decía Santo Tomás de Aquino:

"....Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal"....

Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada.

Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a san Juan Casiano y a san Gregorio Magno. 

En el Catecismo de la Iglesia Católica, sobre esto dice que:

"...Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios y son:

La soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza.

En el siglo IV, el asceta Evagrio el Póntico conocido como: "El Solitario" estableció en ocho las principales pasiones humanas pecaminosas: 

"...ira, soberbia, vanidad, envidia, avaricia, cobardía, gula y lujuria"...

Un siglo más tarde, el sacerdote rumano Juan Casiano redujo la lista a los siete pecados que conocemos: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia.

El papa San Gregorio los oficializó definitivamente, luego fueron empleados por Dante en su: "Divina Comedia"....

Según Santo Tomás de Aquino, el calificativo "capital" no alude a la gravedad de estos pecados, sino a que gracias a ellos, emanan todos los demás.

En 1589, el obispo y teólogo Alemán Peter Binsfeld, asoció cada pecado con un demonio que tentaba a la gente por medios asociados al pecado. 

Su clasificación de los demonios es la siguiente:

Los siete pecados capitales

Lujuria

Asmodeo

Gula

Belcebú

Avaricia

Mammon.

Pereza

Belfegor

Ira

Amon

Envidia

Leviatán

Soberbia

Lucifer

Una lista de siete virtudes que se oponen a los siete pecados mortales apareció más adelante en un poema épico titulado: "Psychomachia", escrito por Aurelio Clemente Prudencio, un gobernador cristiano que murió alrededor del año 410 D. C.,  y conlleva la batalla entre: "las buenas virtudes y los vicios del mal"...

La enorme popularidad de este trabajo en la Edad Media ayudó a difundir el concepto de la santa virtud en toda Europa. Después de que el Papa Gregorio I publicó su lista de siete pecados capitales en el 590 d. C., las siete virtudes se identificaron como:"...castidad, templanza, caridad, diligencia, paciencia, bondad y humildad"... Se dice que practicarlos protege a uno contra la tentación de los siete pecados mortales.



A lo largo del tiempo, las piñatas han sido un objeto imprescindible en los festejos de los habitantes de México, ya fuese para celebrar los cumpleaños, las posadas o, inclusive, los días festivos. Durante el siglo XX, la venta de piñatas fue popularizándose en las calles, los puestos callejeros y los mercados de la ciudad de México, debido a que no sólo fue empleada para las fiestas religiosas de Navidad, sino también en otras conmemoraciones de la vida cotidiana. Estos objetos fueron creados con diferentes colores, estilos y formas representando elementos populares de la época. En su elaboración, se empleaban ollas de barro, cartón, hojas de colores, o listones, procurando dejar un espacio en su interior para colocar frutas de temporada, y en la segunda mitad del siglo XX se rellenaban de caramelos, juguetes, globos o papeles. Con el paso de los años, los talleres familiares fueron incrementando y consolidando su producción de piñatas. 

Fotografía: "Vendedor de piñatas, retrato", Ciudad de México, Ca. 1900, Fototeca-INAH

Jesús Hoyos Hernández

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