Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//
Nombres propios que ya desaparecieron
por que son feos
Seguramente alguna vez hemos escuchado algunos nombres propios, que no son tan comunes y nos han parecido feos, como por
ejemplo; Lucio, Eraclio, Ceferino, Ceveriano, Nicanor, Ruperto, Telesforo, Máximo, Crecencio, entre algunos otros. Muchos ya desaparecieron, ó están apunto de desaparecer. Efectivamente
algunos nombres están en desuso, son nombres
muy antiguos, desafortunadamente, para las personas que tienen que cargar con
estos nombres son personas mayores y son motivo de burla, discriminación y
rechazo y vergüenza por las propias
personas que tienen que portan sus respectivos nombres. Algunas personas hasta
han promovido juicios, civiles para cambiarse de nombre
Lo
que muchos desconocemos que algunos de estos nombres encierran un gran y profundo
significado, tanto culturalmente como por la iglesia católica. Aunque últimamente
muchas personas que tenían ò tienen estos nombres poco a poco ya han fallecido. Yo
me quedo con una frase de un profesor de la facultad dijo “Por que me voy a avergonzar
de mi nombre o apellido si es algo que mis padres me dieron con mucho amor” Pero
para otras es un martirio tener estos nombres.
Hasta
por los años 60s del siglo pasado, la iglesia católica no permitía ponerle otro nombre, del santoral, tenia que ser del día de nacimiento. Las personas que registraban
o bautizaban, el nombre que se le atribuía al recién nacido debía de ser el
nombre, que caí en el día de su nacimiento y se buscaban los nombres en el
calendario mas antiguo de Galván, y si se tenia la mala suerte de que ese día
del nacimiento del recién nacido cayeran nombres feos, así se quedaban. Todavía
algunos años atrás se publicaban en las gacetas ó en los diarios impresos el
santoral de cada día. Otra costumbre que a los recién nacidos les ponían
hasta cuatro o cinco nombres hay personas que podían tener hasta ocho nombres
distintos.
Para
acabar de empeorar las cosas desde las leyes de reforma que impulso el Presidente
Benito Juárez, existió una separación
entre el Estado y la Iglesia
católica, ese pleito duro muchos años. El problema que los documentos oficiales
no tenían valor para la iglesia católica, y los documentos religiosos no tenían
ningún valor para las autoridades estatales ó municipales. Esto ocasiono que la Fé de bautismo y las actas del
registro civil, tuvieran diferentes nombres aparte de los errores (1) cometidos
acostumbrados.
Cuando en México el nombre del bebé lo terminaba decidiendo el cura. Muchas veces se utilizaba el santoral, más antiguo de Galván. Durante gran parte del siglo XIX y principios del XX, muchísimas familias mexicanas bautizaban a sus hijos casi inmediatamente después de nacer. Y en muchos pueblos, el sacerdote tenía enorme influencia sobre el nombre elegido. Era común usar: el santo del día, nombres religiosos, o sugerencias del propio cura. Por eso hubo generaciones llenas de: Refugios, Dolores, Concepciones, Socorros y Guadalupe. En comunidades pequeñas, muchos padres ni siquiera registraban primero al niño ante el gobierno. Primero venía el bautizo.
Fuentes: Gonzalbo Aizpuru, P. (1991). Familia y orden colonial. El Colegio de México. Lomnitz, C. (2001). Deep Mexico, Silent Mexico. University of Minnesota Press.
Cuando perder tu
acta de bautismo podía convertirse en un verdadero problema.
Antes
de que el Registro Civil llegara a todos los rincones del país, el documento
más importante que podía tener una persona no era un acta de nacimiento. Era su
acta de bautismo. Durante siglos, las parroquias fueron las encargadas de
registrar nacimientos, bautizos, matrimonios y defunciones. Para millones de
mexicanos, esos libros eran la única prueba oficial de que una persona existía.
Si el documento se perdía, conseguir una copia podía tomar semanas o incluso
meses. Había que regresar a la parroquia donde se realizó el bautizo, revisar
enormes libros escritos a mano y esperar que el registro siguiera completo. Sin
ese documento era difícil demostrar la edad, acreditar la identidad, casarse
por la Iglesia ,
reclamar herencias o realizar diversos trámites legales. Incluso después de la
creación del Registro Civil en 1859, muchas comunidades rurales siguieron
utilizando durante décadas las partidas de bautismo como el documento más
confiable, especialmente cuando los registros civiles eran incompletos o
simplemente no existían. Por eso, muchas familias guardaban esos papeles como
un verdadero tesoro, envueltos entre telas, dentro de baúles o escondidos junto
con las escrituras de la casa. 2
Fuentes: Connaughton, B. (2012).
Historia mínima de la Iglesia
católica en México. El Colegio de México. Aguirre Beltrán, G. (1981). Registros
civiles y población en México. UNAM.
Afortunadamente
ó para mala fortuna en los pueblos de provincia todavía existen nombres como
estos que ya están a punto de desaparecer algunos ya prácticamente desaparecieron.
A
continuación nos dimos a la tarea de en-listar algunos de estos nombres, la mayoría
están en masculino pero aplica también para el sexo femenino. En la gramática decidimos omitir los acentos.
Nombres propios que ya desaparecieron por que son feos
Seguramente alguna vez hemos escuchado algunos nombres propios, que no son tan comunes y nos han parecido feos, como por ejemplo; Lucio, Eraclio, Ceferino, Ceveriano, Nicanor, Ruperto, Telesforo, Máximo, Crecencio, entre algunos otros. Muchos ya desaparecieron, ó están apunto de desaparecer. Efectivamente algunos nombres están en desuso, son nombres muy antiguos, desafortunadamente, para las personas que tienen que cargar con estos nombres son personas mayores y son motivo de burla, discriminación y rechazo y vergüenza por las propias personas que tienen que portan sus respectivos nombres. Algunas personas hasta han promovido juicios, civiles para cambiarse de nombre
Lo que muchos desconocemos que algunos de estos nombres encierran un gran y profundo significado, tanto culturalmente como por la iglesia católica. Aunque últimamente muchas personas que tenían ò tienen estos nombres poco a poco ya han fallecido. Yo me quedo con una frase de un profesor de la facultad dijo “Por que me voy a avergonzar de mi nombre o apellido si es algo que mis padres me dieron con mucho amor” Pero para otras es un martirio tener estos nombres.
Hasta por los años 60s del siglo pasado, la iglesia católica no permitía ponerle otro nombre, del santoral, tenia que ser del día de nacimiento. Las personas que registraban o bautizaban, el nombre que se le atribuía al recién nacido debía de ser el nombre, que caí en el día de su nacimiento y se buscaban los nombres en el calendario mas antiguo de Galván, y si se tenia la mala suerte de que ese día del nacimiento del recién nacido cayeran nombres feos, así se quedaban. Todavía algunos años atrás se publicaban en las gacetas ó en los diarios impresos el santoral de cada día. Otra costumbre que a los recién nacidos les ponían hasta cuatro o cinco nombres hay personas que podían tener hasta ocho nombres distintos.
Para acabar de empeorar las cosas desde las leyes de reforma que impulso el Presidente Benito Juárez, existió una separación entre el Estado y la Iglesia católica, ese pleito duro muchos años. El problema que los documentos oficiales no tenían valor para la iglesia católica, y los documentos religiosos no tenían ningún valor para las autoridades estatales ó municipales. Esto ocasiono que la Fé de bautismo y las actas del registro civil, tuvieran diferentes nombres aparte de los errores (1) cometidos acostumbrados.
Cuando en México el nombre del bebé lo terminaba decidiendo el cura. Muchas veces se utilizaba el santoral, más antiguo de Galván. Durante gran parte del siglo XIX y principios del XX, muchísimas familias mexicanas bautizaban a sus hijos casi inmediatamente después de nacer. Y en muchos pueblos, el sacerdote tenía enorme influencia sobre el nombre elegido. Era común usar: el santo del día, nombres religiosos, o sugerencias del propio cura. Por eso hubo generaciones llenas de: Refugios, Dolores, Concepciones, Socorros y Guadalupe. En comunidades pequeñas, muchos padres ni siquiera registraban primero al niño ante el gobierno. Primero venía el bautizo.
Fuentes: Gonzalbo Aizpuru, P. (1991). Familia y orden colonial. El Colegio de México. Lomnitz, C. (2001). Deep Mexico, Silent Mexico. University of Minnesota Press.
Cuando perder tu
acta de bautismo podía convertirse en un verdadero problema.
Antes
de que el Registro Civil llegara a todos los rincones del país, el documento
más importante que podía tener una persona no era un acta de nacimiento. Era su
acta de bautismo. Durante siglos, las parroquias fueron las encargadas de
registrar nacimientos, bautizos, matrimonios y defunciones. Para millones de
mexicanos, esos libros eran la única prueba oficial de que una persona existía.
Si el documento se perdía, conseguir una copia podía tomar semanas o incluso
meses. Había que regresar a la parroquia donde se realizó el bautizo, revisar
enormes libros escritos a mano y esperar que el registro siguiera completo. Sin
ese documento era difícil demostrar la edad, acreditar la identidad, casarse
por
Fuentes: Connaughton, B. (2012).
Historia mínima de
Afortunadamente ó para mala fortuna en los pueblos de provincia todavía existen nombres como estos que ya están a punto de desaparecer algunos ya prácticamente desaparecieron.
A
continuación nos dimos a la tarea de en-listar algunos de estos nombres, la mayoría
están en masculino pero aplica también para el sexo femenino. En la gramática decidimos omitir los acentos.
Cuando los padres elegían los
nombres de los hijos por tradición.
Durante
generaciones, muchas familias mexicanas eligieron los nombres de sus hijos
siguiendo costumbres familiares. Era común que un niño recibiera el nombre de
su abuelo. O que una niña heredara el de su abuela. También influían los santos
del calendario religioso o personajes importantes para la familia. Por eso era
frecuente encontrar varios miembros con nombres muy parecidos dentro de una
misma casa. Los nombres no solo identificaban a una persona. También ayudaban a
conservar la memoria familiar. Cada nombre llevaba una historia detrás.
|
Nombres ya casi desaparecidos |
||
|
Agapito |
Cazaron |
Fortunato |
|
Aniceto |
Crecenciano |
Gumersindo |
|
Agripino |
Ciriaco |
Godolfredo |
|
Anolio |
Doroteo |
Garcilazo |
|
Anatolio |
Expedito |
Heliodoro |
|
Antonimo |
Eleuterio |
Higinio |
|
Albino |
Euologio |
Kutberto |
|
Artemio |
Eloy |
Inodoro |
|
Adelfo |
Eliborio |
Macario |
|
Anacles |
Eborio |
Moncio |
|
Anastasio |
Ebodio |
Melecío |
|
Atilano |
Esperidión |
Martiniano |
|
Ataulfo |
Encarnación |
Nicasio |
|
Bulmaro |
Epifanio |
Olegario |
|
Bonifacio |
Erculano |
Otilio |
|
Casiano |
Edmundo |
Odilón |
|
Crecencio |
Fidel |
Petronilo |
|
Cesario |
Fiadolfo |
Pancracio |
|
Cipriano |
Fulgencio |
Primitivo |
|
Camerino |
Filemon |
Paniagua |
|
Crisoforo |
Feliciano |
Ponciano |
|
Clorifilio |
Luciano |
Pipiolo |
|
Casimiro |
Filegonio |
Procúlo |
|
Remigio |
Telesforo |
|
Rutilio |
Torcuato |
|
Pascasio |
Simón |
|
Ponciano |
Tibuercio |
|
Perfecto |
Tiberio |
|
Petro-Petra |
Teofilo |
|
Simposio |
Toribio |
|
Servando |
Teodoro |
|
Secundino |
Tranquílino |
|
Saturnino |
Urbano-Urbino |
|
Serapio |
Procopio |
|
Pánfilo |
Maximino |
|
Policarpo |
Máximo |
|
Arnulfo |
Lucas |
|
Telesforo |
Crecencio |
|
Fidencio |
Anacleto |
|
Estefanía |
Crecencia |
|
Lorenza |
Filegonia |
|
Flora |
Anastacia |
|
Petra |
Segunda |
|
Soila |
Eustaquia |
|
Sofia |
Pascacia |
|
Nicasia |
Hortensia |
|
Fidelia |
Filogenia |
|
Fortuna |
Ofelia |
|
Martina |
Lucrecia |
|
Casimira- Casimiro |
Catarina- Catarino |



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