Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//
Quién es
Ernesto Ruffo Appel
Ernesto
Guillermo Ruffo Appel, es un
político mexicano, miembro del Partido Acción Nacional (PAN). Nace en San
Diego, California el 25 junio 1952. Licenciado en Administración de Empresas (LAE)
por el ITESM. Miembro activo del Partido Acción Nacional (PAN) Ocupo diferentes
cargos dentro del (PAN) Miembro del Comité Ejecutivo Nacional (PAN), consejero, presidente etc. Senador en la LXII y LXIII Legislaturas.
Vicecordinador del Grupo Parlamentario del (PAN). Presidente de diferentes
organizaciones empresariales como la
Cámara de la
Industria de la Transformación. Consejo
Coordinador Empresarial de Ensenada. CANACINTRA, Coparmex etc. Comisionado para
Asuntos de la Frontera
Norte de la
Presidencia de la República y de la SEGOB. Del 2001 al 2003. Lo más
notable no por desempeño ó por buen gobierno
si no por que Ernesto Ruffo Appel, fue el primer gobernador de extracción panista
en la historia de México. Ruffo ejerció el cargo de gobernador en Baja
California en el periodo 1989-1995. El momento histórico que Por primera vez en
la historia un gobernador distinto al partido oficial; el Partido RevolucionarioInstitucional (PRI) ganaba las elecciones. Es notable por haber sido el primer
gobernador de uno de los estados de México militante de un partido político
diferente al (PRI)
Toma posesión el
primer gobernador panista Ernesto Ruffo Appel en Baja California.
Noviembre 1º de 1989.
Rinde
protesta como gobernador del estado de Baja California, en Mexicali. Un día
antes, el martes 31 de octubre, Rufo Appel, como gobernador electo, viajó a la
ciudad de México para asistir al primer informe del presidente Carlos Salinas
de Gortari acto que tuvo lugar este día 1 de noviembre a las 11 de la mañana. .
Al terminar el informe, ambos viajaron en el avión presidencial; los
acompañaron los secretarios de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, y de
Programación y Presupuesto, Ernesto Zedillo; los gobernadores de Sinaloa.
Sonora, Chihuahua, Coahuila, Baja California Sur y el saliente de Baja
California, Óscar Baylón Chacón. También el dirigente del Partido del Frente
Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), Rafael Aguilar Talamantes, y el
empresario Mario Vásquez Raña. En el aeropuerto de Mexicali los recibieron el
dirigente estatal del PRI, Eduardo Martínez Palomera, y el delegado del CEN,
José Ortiz Arana, con un contingente que no sumaba cien priístas. A su arribo,
el gobernador sustituto saliente, Baylón Chacón, el electo, Ruffo, y el
presidente Salinas de Gortari fueron a la Universidad Autónoma
de Baja California y apadrinaron a la
XXV generación de licenciados en Administración Pública y
Ciencias Sociales; durante el acto, Salinas fue elogiado por un rector -Alfredo
Buenrostro Ceballos- congratulado por la segunda visita del presidente a la Universidad en 45
días. El discurso de Salinas fue aplaudido por Ruffo y muy ovacionado cuando
dijo: “me propongo apoyarlo en su gestión…”. Al llegar al lugar de la
ceremonia, el gobernador de Chihuahua, Fernando Baeza Meléndez, fue abucheado.
En cambio, recibieron muy bien a los obispos de Tijuana y de Mexicali. El
dirigente nacional del PAN, Luis H. Álvarez, fue ovacionado. Finalmente, entraron
juntos el presidente Salinas de Gortari y el gobernador electo Ruffo. Los
asistentes los aclamaron y cantaron el Himno Nacional.
El
presidente del Congreso estatal -de mayoría panista-, Borbón Vilches, reanudó
la sesión que había empezado poco antes de las ocho de la noche y toma la
protesta de Ernesto Ruffo Appel como gobernador constitucional del estado de
Baja California; el primero de oposición en sesenta años.
Al
iniciar su discurso de veinte páginas, Ruffo Appel dice: “Señor Presidente de la República. Carlos
Salinas de Gortari...” el aludido no puede evitar la expresión de sorpresa ante
la ovación de cuatro mil panistas… (más aún cuando el Partido Acción Nacional
cuestionó su legitimidad luego de las elecciones federales de 1988)… sigue
Ruffo… “los bajacalifornianos estamos decididos a probar que la democracia y el
federalismo son posibles… iniciamos aquí una nueva etapa de la historia de
México… el pluralismo político es una realidad… cero tolerancia a la tortura…
no a los capitales de dudosa procedencia… no habrá privilegios ni
impunidades…”. Cada una de las 39 veces que es interrumpido con aplausos, Ruffo
escruta de reojo la expresión de Salinas. Al final, Ruffo y Salinas de Gortari
se dan un abrazo.
Ruffo
acompaña al Presidente hasta el aeropuerto, para despedirlo. Luego vuelve a la
fiesta popular en donde toma la protesta a los integrantes de su gabinete. Pese
a que había menos de 10 mil personas -entre ellas, contingentes panistas
acarreados de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Puebla, Michoacán, Distrito Federal,
Coahuila, Chihuahua, Guanajuato y Jalisco- las crónicas dicen que fue menos
animada de lo esperado.
El siguiente día 3 de noviembre,
Ruffo informará a la prensa que ha recibido el gobierno estatal con un déficit
de 20 mil millones de pesos y que no hay dinero para pagar los aguinaldos de
diciembre próximo. Luego, saldrá al distrito Federal para asistir a la comida
ofrecida por Salinas de Gortari a los gobernadores de todo el país…
A
muchos se les olvida pero Ernesto Ruffo Appel fue el primer gobernador panista
por una “concertacesión” al Partido Acción Nacional por parte del ex Presidente
Carlos Salinas de Gortari en Baja California Norte, para evitar conflictos
sociales con los Bárbaros del Norte, grupo al que pertenecía el ex gobernador
ahora detenido; y con ello Salinas de Gortari consiguió el apoyo del PAN a
algunas de sus reformas constitucionales. El PAN fue quien apoyo la imposición de
Carlos Salinas de Gortari. El gran fraude de 1988. Ernesto Ruffo Appel también
fue acusado por aquellos años de proteger al Cartel de Sinaloa, el mismo Guzmán
Loera alias el Chapo, aria esa terrible acusación. Es importante recordar a,
quienes no recuerdan, que Ernesto Rufo era gobernador de Baja California Norte,
cuando asesinaron a Luis Donaldo Colosio Murrieta en la Colonia de Lomas Taurinas
de Tijuana, en dicho estado norteño. Al respecto hubo y seguirán las conjeturas
al respecto.
El arresto de Ernesto Ruffo Appel por su vinculación a una red masiva de "huachicol fiscal" y delincuencia organizada ha exhibidola raíz del panismo. Para amplios sectores de la opinión pública, la imagen del exgobernador de Baja California (1989-1995) aún permanecía asociada al hito histórico de 1989, cuando se convirtió en el primer mandatario estatal de oposición en la era moderna de México, rompiendo más de seis décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Sin embargo, para quienes examinan con rigor el expediente de la transición democrática mexicana, el proceso penal que hoy enfrenta Ruffo es en realidad, el desenlace postergado de un historial cargado de sospechas, omisiones regulatorias y graves señalamientos de colusión institucional que nunca fueron llevados a sus últimas consecuencias. Es indispensable desmontar el mito del "laboratorio democrático" bajacaliforniano de principios de los noventa y revisar lo que verdaderamente ocurrió en las entrañas de su administración regional. El sexenio de Ruffo Appel al frente de Baja California coincidió de manera exacta con el periodo de mayor consolidación, expansión y violencia del Cártel de Tijuana, encabezado por los hermanos Arellano Félix. Durante esos años, la entidad fronteriza dejó de ser una simple zona de paso para transformarse en el bastión operativo de una de las organizaciones criminales más despiadadas de América Latina.
Bajo la gestión ruffista, el estado atestiguó el florecimiento de los "narco-juniors", el incremento exponencial de ejecuciones extrajudiciales y el apoderamiento de las principales rutas de trasiego de cocaína hacia Estados Unidos. Aunque el discurso oficial del gobierno estatal atribuía la crisis a la podredumbre heredada del régimen anterior o a la incompetencia de las autoridades federales, las evidencias sobre la infiltración del crimen en el aparato estatal comenzaron a acumularse rápidamente. El punto de quiebre mediático y judicial ocurrió en junio de 1993, tras la captura en Guatemala de Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera, líder del Cártel de Sinaloa y acérrimo rival de los Arellano Félix. En sus rendiciones de declaración ante la entonces Procuraduría General de la República (PGR), Guzmán Loera sostuvo categóricamente que la administración estatal de Ruffo Appel y la Procuraduría General de Justicia del Estado brindaban protección abierta a la estructura del Cártel de Tijuana.
Las declaraciones no se limitaron a vaguedades: el capo detalló la expedición de credenciales de identificación oficial y placas de circulación por parte de la Policía Judicial del Estado para uso de los sicarios y operadores de los Arellano Félix, e incluso señaló a allegados y familiares del mandatario como presuntos socios en desarrollos inmobiliarios utilizados para el lavado de dinero. Pese a la gravedad de los testimonios documentados en los expedientes federales, las investigaciones fueron congeladas en medio de un delicado contexto de negociación política entre el gobierno federal salinista y la cúpula panista. A lo largo de los años posteriores a su mandato, el expediente inexplorado de Ruffo Appel reapareció sistemáticamente en el debate público cada vez que se discutía la penetración del narcotráfico en la política. En 2012, legisladores federales exigieron reabrir las líneas de investigación sobre el financiamiento de su campaña a la gubernatura en 1989, señalando la inyección de recursos de procedencia ilícita ligados al crimen organizado fronterizo. Más contundente aún fue el choque registrado en 2017 dentro de las filas de su propio partido. En medio de un ríspido choque de facciones internas, el expresidente Felipe Calderón Hinojosa acusó públicamente a Ruffo de haber pactado con el Cártel de Tijuana durante su paso por la gubernatura. La acusación, formulada por un expresidente de la República que hizo de la lucha contra el crimen organizado la bandera de su gestión, vino a ratificar lo que en los círculos de seguridad federal se consideraba un secreto a voces: el modelo político de la transición en Baja California coexistió, y se benefició, de la tolerancia hacia los grupos de poder fáctico.
Ruffo Appel solía responder a estos señalamientos con la muletilla "A mí que me esculquen", parapetándose en la ausencia de una sentencia judicial firme. No obstante, la falta de acción penal en los noventa respondió más a las conveniencias de la gobernabilidad y los pactos de la alternancia política que a una verdadera exculpación jurídica. El actual proceso penal contra Ernesto Ruffo por su presunta participación en esquemas de "huachicol fiscal" y delincuencia organizada no debe leerse como un hecho aislado ni como una persecución extemporánea. Por el contrario, muestra una continuidad estructural: la utilización de estructuras institucionales, influencias políticas y vacíos de fiscalización para el favorecimiento de economías subterráneas y la defraudación al Estado. Ayer fue la omisión calculada frente al avance del narcotráfico en la frontera norte; hoy son las redes complejas de evasión e importación irregular de hidrocarburos.
El arresto del exgobernador demuestra que la historia del pan está ligada al narcotráfico, y que detrás del relato oficial de la transición democrática mexicana persistió una infraestructura de impunidad.
En 1989. Ese día, en la intersección de la calle Cuarta y Miguel F. Martínez, en el Centro de Tijuana, la gente reunida gritó de alegría. La noticia: por fin el PRI había perdido una gubernatura. Ernesto Ruffo Appel ganó la elección de Baja California en 1989 como candidato del PAN, derrotando al PRI, que había gobernado el país durante décadas. Sin embargo, pocos recuerdan que ese triunfo estuvo marcado por la sospecha. En su momento, muchos plantearon que el gobierno de Carlos Salinas de Gortari permitió esa victoria como parte de una estrategia para ganar legitimidad tras la muy cuestionada elección presidencial de 1988 y construir una relación política con el PAN. Bajo esa lectura, la alternancia en Baja California fue una concesión calculada más que una democratización plena. ¿Por qué el gobierno de Salinas decidió reconocer esa victoria? Quizá Salinas no "perdió" Baja California: la entregó estratégicamente. Para el relato político del panismo, el triunfo electoral en Baja California representó su gran aportación a la "transición democrática" del país. En la práctica, fue el inicio del maridaje de lo que muchos años después López Obrador bautizaría como el PRIAN. A partir de ahí comenzaron a surgir las sospechas de un entendimiento entre PRI y PAN. No necesariamente un pacto escrito, sino una relación de conveniencia mutua. Salinas impulsó reformas constitucionales que el PAN respaldó en varias ocasiones.Entre ellas: La reforma al artículo 27 sobre la propiedad ejidal.- La negociación y aprobación del TLCAN.- Diversas reformas electorales.- El reconocimiento jurídico de las iglesias mediante cambios al artículo 130 constitucional.
Mientras tanto, el PAN siguió acumulando cada vez más espacios de poder estatales y municipales. Significativamente, la izquierda mexicana siguió siendo acotada, reprimida y bloqueada. Sin oportunidad real de ganar nada. Hoy, aquel empresario desconocido de la "Cenicienta del Pacífico" es acusado de presunta participación en una red de huachicol fiscal; es decir, un esquema de importación ilegal de combustibles mediante fraude aduanero y evasión de impuestos. Su legado político —por lo demás, opaco y gris: no se recuerda nada verdaderamente trascendente de su paso por la gubernatura ni por el Senado, cargo que ocupó posteriormente— podría terminar siendo no el del primer gobernador de oposición, sino el de quien contribuya a enterrar al Partido Acción Nacional.Al final, no hubo obras monumentales, no hubo programas sociales, no hubo un despertar de las conciencias. No hubo lágrimas de despedida. Ruffo Appel se fue diluyendo hasta convertirse en un rumor lejano. Hoy sabemos que sus intereses se diversificaron. De la pesca y la agroindustria pasó, presuntamente, al huachicol fiscal y de combustibles. Su caso, como figura trascendente de la oposición, es un uróboro: esa serpiente que termina engullendo su propia cola; ese esfuerzo inútil que simboliza que el principio y el fin son el mismo punto, donde todo termina por conectarse.
Quizá Ruffo Appel siempre fue Ruffo Appel.
El empresario lanzado a la política que nunca dejó de ser empresario. Si la FGR comprueba la culpabilidad del ensenadense "gringo" —tiene doble nacionalidad—, quizá debamos preguntarnos si siempre fue un vulgar corrupto que disfrutó de una fama momentánea como "apóstol de la democracia", cuando, en realidad, nunca fue más que un panista más.
Autor; Jesús Hoyos Hernández
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Ernesto Ruffo Appel
Noviembre 1º de 1989.
Rinde
protesta como gobernador del estado de Baja California, en Mexicali. Un día
antes, el martes 31 de octubre, Rufo Appel, como gobernador electo, viajó a la
ciudad de México para asistir al primer informe del presidente Carlos Salinas
de Gortari acto que tuvo lugar este día 1 de noviembre a las 11 de la mañana. .
Al terminar el informe, ambos viajaron en el avión presidencial; los
acompañaron los secretarios de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, y de
Programación y Presupuesto, Ernesto Zedillo; los gobernadores de Sinaloa.
Sonora, Chihuahua, Coahuila, Baja California Sur y el saliente de Baja
California, Óscar Baylón Chacón. También el dirigente del Partido del Frente
Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), Rafael Aguilar Talamantes, y el
empresario Mario Vásquez Raña. En el aeropuerto de Mexicali los recibieron el
dirigente estatal del PRI, Eduardo Martínez Palomera, y el delegado del CEN,
José Ortiz Arana, con un contingente que no sumaba cien priístas. A su arribo,
el gobernador sustituto saliente, Baylón Chacón, el electo, Ruffo, y el
presidente Salinas de Gortari fueron a
El
presidente del Congreso estatal -de mayoría panista-, Borbón Vilches, reanudó
la sesión que había empezado poco antes de las ocho de la noche y toma la
protesta de Ernesto Ruffo Appel como gobernador constitucional del estado de
Baja California; el primero de oposición en sesenta años.
Al
iniciar su discurso de veinte páginas, Ruffo Appel dice: “Señor Presidente de
Ruffo
acompaña al Presidente hasta el aeropuerto, para despedirlo. Luego vuelve a la
fiesta popular en donde toma la protesta a los integrantes de su gabinete. Pese
a que había menos de 10 mil personas -entre ellas, contingentes panistas
acarreados de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Puebla, Michoacán, Distrito Federal,
Coahuila, Chihuahua, Guanajuato y Jalisco- las crónicas dicen que fue menos
animada de lo esperado.






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