Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//
La otra estafa ó
fraude de Calderón; la compra del detector molecular GT200.
Durante el periodo de los gobiernos neoliberales, por
todos lados existió corrupción, robo de dinero del erario publico y la hacienda
publica, desfalcos, opacidad, engaño, estafas, fraudes, despilfarros, lo peor
era el descaro y el cinismo y el mal manejo de la administración y sus
recursos. Millones de pesos llegaban pero a los bolsillos de funcionarios
corruptos, con total impunidad, mientras Millones de pobres aumentaban, los
funcionarios públicos hasta de mas bajo escalafón, se paseaban en camionetas de
lujo blindadas con cientos de guaruras, guarda espaldadas que cuidaban de sus
seguridad con dinero púdico, comisionados de la policía federal. El ex Presidente Felipe Calderón desvió
millones de pesos, los excedentes petroleros, la Estela de luz, un monumento
a la corrupción, una refinería que nunca construyo pero eso si se gastaron el
dinero, el presupuesto de medicamentos que nunca llegaron y que nunca se
compraron durante la pandemia H1N1. Los hospitales que dejaron en obra negra y
nunca se inauguraron, la venta de infraestructura de PEMEX y CFE para
beneficiar a empresas extranjeras como IBERDROLA. Pero hay un fraude que llama
mucho la atención, por que se trata del fraude más inocente ó más corrupto, jamás
visto como si se tratara cuando le quitas un dulce a un niño, se trata del
detector molecular GT200, que el gobierno mexicano a través de la secretaria de
seguridad publica, compro a una empresa extranjera, a pesar de que otros
gobiernos ya habían advertido a México, de no adquirir esos aparatos por que se
trataba de una estafa. Los aparatos solo eran un artefacto de plástico hueco
por dentro con una antena. Según la
ficha técnica de venta este artefacto podía detectar vibraciones moleculares, y
recopilar átomos de un radio de hasta 500 metros , que después llevados
a un laboratorio podían servir de prueba.
La prensa los llamo productos milagro, los llamados “detectores
moleculares” que el gobierno de Felipe Calderón compró a montones para combatir
al narco, resultaron ser un fraude, juguetes de plástico. Contra las
advertencias del gobierno británico, la experiencia del FBI estadunidense y los
argumentos de la comunidad científica mexicana, el Ejecutivo y los jefes
militares siguen arriesgando la seguridad del país, de su personal y del resto
de los ciudadanos al usarlos para “detectar” bombas o drogas y justificar
cateos.
Era esencialmente
magia contra narcotráfico.
Las detenciones
ilegales y la propaganda de los medios
para justificar una compra inútil.
En
2007 ocurrió: los detectores moleculares llegaron a México, en particular, el
GT200 de la compañía de Bolton. Como no podría ser de otra forma, en México se
bautizó con un nombre bastante más dramático, ‘
Las
falsas acusaciones se arremolinaron, a tal punto que
Alertas
del FBI siguieron a la primera emitida en 1995. Hubo también en 1999 y 2002. El
Gobierno de Iraq ignoró todas y dijo en 2009 que el detector molecular sí
funcionaba, en su experiencia. En 2010 el gobierno británico emitió alertas
contra los detectores, todos ellos vendidos a nivel global desde Inglaterra.
Como
Mochán, comunidades científicas de distintos países hicieron sus propios
experimentos. Expertos en explosivos en Sidney dijeron que la caja negra del
aparato era, esencialmente, una caja de plástico. El caso de Mochán fue tan
trascendental que el investigador fue invitado dos años más tarde, al juicio
contra Bolton. Reino Unido no se habría quedado de brazos cruzados. Toda
empresa importante en el sector (la de los Tree, la de McCormick y la de
Bolton) provenía de su país. En 2009 lanzaron una prohibición de exportación de
los productos, pero solo era aplicable a ciertos países, México entre ellos.
Con los detectores moleculares encontrando formas de salir del país, Reino
Unido decidió invertir recursos para armar un frente conjunto, con
especialistas, abogados e investigadores, contra todos aquellos influenciados
por Malcolm, el persuasivo vendedor que en los 90 popularizó hacer pasar a los detectores
de pelota de golf como detectores de explosivos. En 2013, Mochán acudió a Reino
Unido para testificar en contra de Bolton. El empresario Gary Bolton recibió
siete años de condena y saldrá de prisión este 2020; los Tree recibieron solo
algunos meses además de multas, y McCormick, el exitoso vendedor del ADE651 en
medio oriente, fue condenado también en
En
México no hubo ni un solo responsable por las compras o las órdenes dadas para
utilizar detectores moleculares. El distribuidor de
|| El 18 de Marzo del 2014.
I.
El 20 de agosto,
II.
El seudoinstrumento bautizado por el Ejército Mexicano como la “Ouija del Diablo”,
con un costo cercano a los 290 mil pesos por unidad –pero por el cual,
gobiernos estatales llegaron a pagar hasta 800 mil pesos–, detectaba, según su
fabricante, moléculas emitidas por las sustancias componentes de municiones,
explosivos, drogas, oro, marfil, billetes de banco, tabaco y cuerpos humanos.
Para cada detección, era requerida una tarjeta especial de programación con la
información sobre las sustancias que detectarían, lo cual permitiría a la
antena dar la ubicación. El GT200 tenía, además, la supuesta capacidad de
detectar estos materiales hasta a
III.
A pesar de que el aparato carecía de respaldo científico que avalara su
funcionamiento y eficacia, la empresa Global Technical, LTD, vendió a México
1,112 artefactos a diversas instituciones federales –entre ellas
Esto es así, ya que, como lo mostraron estudios científicos posteriores, la probabilidad de un “falso negativo” (no indicar la ubicación de, por ejemplo, explosivos o armas buscadas) era superior a la de sus aciertos, es decir, que el aparato funcionaba con base en el mero azar, lo que se traduce, precisamente, en haber confiado a ésta la ubicación de armas o explosivos que posiblemente – seguramente fueron utilizados con posterioridad. Tal como sucedió en Irak.
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