Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//
Corrupción//
En México distribuyo Leche Radioactiva.
Durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari; como presidente de México (1988-1994) sistema salinista distribuyó
leche radiactiva al pueblo de México a través del hermanó incómodo Raúl Salinas que, a su
vez, se enriqueció. La leche radiactiva se la vendieron al gobierno mexicano a
precio regalado, en medio de la corrupción, [2]e impunidad, el gobierno si tenia conocimiento
de lo que estaba adquiriendo aun sabiendas de todos los daños que podría causar
se distribuyo a la clase mas desprotegida de México. A través de CONASUPO. Todavía no se puede cuantificar el daño a la
salud que causo a toda una generación, que los dejo marcados para toda su vida, hoy toda una
generación de entre 30 y 40 años, con malformaciones genéticas, atraso mental,
niños con una clase de autismo, el gobierno salinista y los demás gobiernos que
le prosiguieron todo lo ocultaron, queriendo tapar toda la corrupción de los
gobiernos neoliberales, emanados del PRI y del PAN, nunca se hicieron estudios a nivel del sector salud
sobre los daños colaterales a la población, jamás se cuantifico la dimensión
del problema, todo paso sin que nada hubiera ocurrido pero pronto salio a la
luz el sistema podrido político mexicano y toda la corrupción de la gestión
salinista.
La leche radioactiva de Chernobyl que fue
distribuida por la CONASUPO
La
leche radioactiva, proveniente de Irlanda, fue distribuida en México a partir
de 1986. Aún se desconoce la magnitud del daño que provocó a la población. El
06 de abril de 1986 sucedió uno de los desastres humanos más terribles del
planeta, cuando la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en Chernobyl,
Ucranacia, que entonces formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,
explotó. El accidente sucedió durante una prueba que suponía un simulacro del
corte de energía eléctrica, pero un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de
esta central nuclear produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor
nuclear lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su
interior. El desastre llegaría a México en forma de corrupción y leche
radioactiva.
Pese
a que el gobierno soviético hizo hasta lo imposible para ocultar los efectos de
los sucedido, pronto se empezó a vislumbrar la verdadera magnitud de la
catástrofe. Entre los lugares más afectados se encontró Irlanda, país al que
viajó una nube de radioactividad entre el 2 y el 4 de mayo, según los informes
de Nuclear Energy Board de Dublín. Debido a que se trataba de una temporada de
lluvias, la radiación afectó cosechas, animales y territorio.
Aunque
se tuvo conocimiento de lo sucedido, Irlanda decidió no emitir alertas a los
países de América que importaban productos. Así fue que el Gobierno de México,
que compraba toneladas de leche en polvo para la Compañía Nacional
de Subsistencias Populares (CONASUPO), adquirió leche radiactiva que se
distribuyó entre los niños más desfavorecidos del país. Sin
embargo, la responsabilidad no sólo recayó en el gobierno irlandés y en la
empresa distribuidora Irish Dairy Board, ya que tanto la Organización Mundial
de la Salud
como el embajador de México en Brasil, Antonio González de León, emitieron una
alerta al gobierno mexicano informando que la leche estaba contaminada con
partículas de Cesio-137, sustancia altamente tóxica. Por
su parte, el gobierno encabezado por Miguel de la Madrid optó por ignorar las
alertas, pues la compra de la leche suponía ahorro en el presupuesto, ya que
Irish Dairy Board estaba rematando el polvo para recuperar las ganancias de la
producción láctea. Mientras en Europa se destruían toneladas completas de
alimento, en México el gobierno adquiría leche contaminada para realizar
jugosos negocios multimillonarios.
En
costales de 25
kilogramos, la leche de la CONASUPO era blanco del
robo por parte de funcionarios públicos y transportistas. Debido a la
sustracción y consumo de la leche, al poco tiempo el vicealmirante Manuel
Rodríguez Gordillo, quien comandaba de la Tercera Zona Naval de
Veracruz, informó de los daños a la salud de varios elementos del cuerpo de
infantería. El jefe de la cocina explicó que todos los productos alimenticios
eran de la mejor calidad, salvo la leche que había sido comprada con
trabajadores del Puerto de Veracruz, quienes se la había robado al gobierno. Los
estudios de Valdovinos demostraron que la leche contenía Estroncio-90, un
componente de residuos nucleares, y Cesio-137, el cual era 10 veces superior a
lo que un ser humano puede tolerar. El consumo de ambas sustancia trae como
consecuencia cáncer, cirrosis y malformaciones en los fetos. Aunque
la la Secretaría
de Marina supo a tiempo que la leche estaba contaminada, hizo oídos sordos,
argumentando que ya estaba preparada para su hidratación. Ante la insistencia
del vicealmirante Manuel Rodríguez Gordillo, los altos mandos de la marina
desaparecieron los expedientes y acusaron al Miguel Ángel Valdovinos de escasa
capacidad intelectual.
Posteriormente,
el vicealmirante fue removido de su cargo y trasladado a Colima. Años después
se le inventaron cargos de traición a la patria y fue sometido a juicio
militar, pero logró librarse de una sentencia. Sin embargo, fue torturado y
acusado de liberar material radioactivo en Laguna Verde. Debido
a que la CONASUPO
tenía el monopolio de la leche en aquel entonces, el alimento no sólo se
distribuyó a través de sus tiendas. Parte del polvo también fue vendido a
empresas privadas trasnacionales, algunas de las cuales realizaron estudios
independientes que certificaban que la leche sí estaba contaminada. Debido a lo
anterior, las dimensiones del daño aún son incalculables, sin embargo, se sabe
que el cáncer infantil aumentó en un 300% en México. Aunque
en la década de 1990 se creó una comisión legislativa para buscar sanciones por
la leche contaminada, ningún funcionario público piso la cárcel. Cabe destacar
que en 1986 el titular de la
CONASUPO era Raúl Salinas de Gortari, hermano del futuro
presidente Carlos Salinas de Gortari. La trama de negocios y corrupción de la
leche radioactiva no ha podido ser desentrañada, pues son numerosas las
irregularidades en la importación y distribución de la misma.
Lamentablemente,
el modus operandi no fue exclusivo del gobierno mexicano, ya que en Argentina
el gobierno también optó por hacer negocios a través de los programas sociales
y la distribución de leche radioactiva. En 1991, el gobierno encabezado por
Carlos Menem lanzó el Plan Nacional de Salud Materno Infantil, encargada de
distribuir leche a los más desfavorecidos. Al lanzarse la licitación, la
empresa del consejero presidencial Carlos Spadone ganó automáticamente, dando
el monopolio de forma indirecta al gobierno en turno.
En
Junio 1986 la CONASUPO
compro 50,000 toneladas de leche radioactiva 40
años de impunidad. Se
cumplen 40 años de la llegada del primer embarque de leche radioactiva, que
compró la CONASUPO
dirigida por JOSÉ ERNESTO COSTEMALLE, y LICONSA, dirigida por RAÚL SALINAS DE
GORTARI. La
compañía irlandesa Irish Dairy Board intentó vender la leche en Brasil y fue
rechazada. El embajador de México en Brasil Antonio González Quintanilla advirtió
al gobierno mexicano que tratarían de vender la leche radiactiva, y debían
rechazarla, pero finalmente la compraron. Distribuyeron
en el país alrededor de 50,000 toneladas, SABIENDO QUE CONTENÍA NIVELES ALTOS
DE RADIOACTIVIDAD (hay documentos diplomáticos que lo confirman).
En
noviembre del mismo año, el gobierno argentino comenzó la distribución de la
leche Jorgiano, misma que era adquirida en un 90% a distribuidores de Holanda y
Francia. Del mismo modo que en México, inmediatamente comenzaron las denuncias
y los casos masivos de enfermedades estomacales, consecuencia del consumo de la
leche. Tras
las primeras pruebas científicas se comprobó que la leche estaba contaminada y
que había sido adquirida a productores afectados por la explosión de Chernobyl.
La leche se vendió a sobreprecio al gobierno, generando un negocio
multimillonario para Spadone. Aunque
en Argentina la distribución de leche radioactiva si supuso debate público,
juicios y renuncias de altos funcionarios de gobierno, de facto la causa quedó
impune. Del mismo modo que en México, ha sido imposible hacer un recuento de
los daños.
Los isotopos radioactivos
Cesio 137 y Estroncio 90 pueden originar cáncer, malformaciones y otras
enfermedades, que pueden aparecer a corto, mediano y largo plazo. La vida media
del Cesio 137 es de 30 años y la del Estroncio 90 de 28 años. Hasta la fecha no se han dado a conocer los
efectos que provocó en la salud de la población, no se han señalado culpables,
los medios de comunicación han guardado silencio, la Suprema Corte de
Justicia no ha hecho ningún señalamiento, y no hay un juicio histórico sobre
éste trágico episodio, que posiblemente afectó a miles de personas. Los
gobiernos actuales y los próximos deben dar a conocer esta tragedia y y hacer
un juicio histórico sobre sus causantes y las consecuencias. Guillermo Zamora en su libro “CASO CONASUPO: LA LECHE RADIOACTIVA”,
de Editorial Planeta (1997) ofrece información amplia sobre el tema. .“LA VENTA
DE LECHE RADIOACTIVA OCUPA UNA DE LAS PÁGINAS NEGRAS DE LA HISTORIA, LA VERSIÓN MÁS PODRIDA Y
TERRIBLE DE LO PEOR QUE PUEDE EXISTIR EN UN SER HUMANO” (edairynews. Coconut
Creek, Florida) 25 septiembre 2020.
Durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari; como presidente de México (1988-1994) sistema salinista distribuyó leche radiactiva al pueblo de México a través del hermanó incómodo Raúl Salinas que, a su vez, se enriqueció. La leche radiactiva se la vendieron al gobierno mexicano a precio regalado, en medio de la corrupción, [2]e impunidad, el gobierno si tenia conocimiento de lo que estaba adquiriendo aun sabiendas de todos los daños que podría causar se distribuyo a la clase mas desprotegida de México. A través de CONASUPO. Todavía no se puede cuantificar el daño a la salud que causo a toda una generación, que los dejo marcados para toda su vida, hoy toda una generación de entre 30 y 40 años, con malformaciones genéticas, atraso mental, niños con una clase de autismo, el gobierno salinista y los demás gobiernos que le prosiguieron todo lo ocultaron, queriendo tapar toda la corrupción de los gobiernos neoliberales, emanados del PRI y del PAN, nunca se hicieron estudios a nivel del sector salud sobre los daños colaterales a la población, jamás se cuantifico la dimensión del problema, todo paso sin que nada hubiera ocurrido pero pronto salio a la luz el sistema podrido político mexicano y toda la corrupción de la gestión salinista.
La leche radioactiva de Chernobyl que fue distribuida por la CONASUPO
La leche radioactiva, proveniente de Irlanda, fue distribuida en México a partir de 1986. Aún se desconoce la magnitud del daño que provocó a la población. El 06 de abril de 1986 sucedió uno de los desastres humanos más terribles del planeta, cuando la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en Chernobyl, Ucranacia, que entonces formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, explotó. El accidente sucedió durante una prueba que suponía un simulacro del corte de energía eléctrica, pero un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de esta central nuclear produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. El desastre llegaría a México en forma de corrupción y leche radioactiva.
Pese a que el gobierno soviético hizo hasta lo imposible para ocultar los efectos de los sucedido, pronto se empezó a vislumbrar la verdadera magnitud de la catástrofe. Entre los lugares más afectados se encontró Irlanda, país al que viajó una nube de radioactividad entre el 2 y el 4 de mayo, según los informes de Nuclear Energy Board de Dublín. Debido a que se trataba de una temporada de lluvias, la radiación afectó cosechas, animales y territorio.
Aunque se tuvo conocimiento de lo sucedido, Irlanda decidió no emitir alertas a los países de América que importaban productos. Así fue que el Gobierno de México, que compraba toneladas de leche en polvo para la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO), adquirió leche radiactiva que se distribuyó entre los niños más desfavorecidos del país. Sin embargo, la responsabilidad no sólo recayó en el gobierno irlandés y en la empresa distribuidora Irish Dairy Board, ya que tanto la Organización Mundial de la Salud como el embajador de México en Brasil, Antonio González de León, emitieron una alerta al gobierno mexicano informando que la leche estaba contaminada con partículas de Cesio-137, sustancia altamente tóxica. Por su parte, el gobierno encabezado por Miguel de la Madrid optó por ignorar las alertas, pues la compra de la leche suponía ahorro en el presupuesto, ya que Irish Dairy Board estaba rematando el polvo para recuperar las ganancias de la producción láctea. Mientras en Europa se destruían toneladas completas de alimento, en México el gobierno adquiría leche contaminada para realizar jugosos negocios multimillonarios.
En costales de 25 kilogramos, la leche de la CONASUPO era blanco del robo por parte de funcionarios públicos y transportistas. Debido a la sustracción y consumo de la leche, al poco tiempo el vicealmirante Manuel Rodríguez Gordillo, quien comandaba de la Tercera Zona Naval de Veracruz, informó de los daños a la salud de varios elementos del cuerpo de infantería. El jefe de la cocina explicó que todos los productos alimenticios eran de la mejor calidad, salvo la leche que había sido comprada con trabajadores del Puerto de Veracruz, quienes se la había robado al gobierno. Los estudios de Valdovinos demostraron que la leche contenía Estroncio-90, un componente de residuos nucleares, y Cesio-137, el cual era 10 veces superior a lo que un ser humano puede tolerar. El consumo de ambas sustancia trae como consecuencia cáncer, cirrosis y malformaciones en los fetos. Aunque la la Secretaría de Marina supo a tiempo que la leche estaba contaminada, hizo oídos sordos, argumentando que ya estaba preparada para su hidratación. Ante la insistencia del vicealmirante Manuel Rodríguez Gordillo, los altos mandos de la marina desaparecieron los expedientes y acusaron al Miguel Ángel Valdovinos de escasa capacidad intelectual.
Posteriormente, el vicealmirante fue removido de su cargo y trasladado a Colima. Años después se le inventaron cargos de traición a la patria y fue sometido a juicio militar, pero logró librarse de una sentencia. Sin embargo, fue torturado y acusado de liberar material radioactivo en Laguna Verde. Debido a que la CONASUPO tenía el monopolio de la leche en aquel entonces, el alimento no sólo se distribuyó a través de sus tiendas. Parte del polvo también fue vendido a empresas privadas trasnacionales, algunas de las cuales realizaron estudios independientes que certificaban que la leche sí estaba contaminada. Debido a lo anterior, las dimensiones del daño aún son incalculables, sin embargo, se sabe que el cáncer infantil aumentó en un 300% en México. Aunque en la década de 1990 se creó una comisión legislativa para buscar sanciones por la leche contaminada, ningún funcionario público piso la cárcel. Cabe destacar que en 1986 el titular de la CONASUPO era Raúl Salinas de Gortari, hermano del futuro presidente Carlos Salinas de Gortari. La trama de negocios y corrupción de la leche radioactiva no ha podido ser desentrañada, pues son numerosas las irregularidades en la importación y distribución de la misma.
Lamentablemente, el modus operandi no fue exclusivo del gobierno mexicano, ya que en Argentina el gobierno también optó por hacer negocios a través de los programas sociales y la distribución de leche radioactiva. En 1991, el gobierno encabezado por Carlos Menem lanzó el Plan Nacional de Salud Materno Infantil, encargada de distribuir leche a los más desfavorecidos. Al lanzarse la licitación, la empresa del consejero presidencial Carlos Spadone ganó automáticamente, dando el monopolio de forma indirecta al gobierno en turno.
En Junio 1986 la CONASUPO compro 50,000 toneladas de leche radioactiva 40 años de impunidad. Se cumplen 40 años de la llegada del primer embarque de leche radioactiva, que compró la CONASUPO dirigida por JOSÉ ERNESTO COSTEMALLE, y LICONSA, dirigida por RAÚL SALINAS DE GORTARI. La compañía irlandesa Irish Dairy Board intentó vender la leche en Brasil y fue rechazada. El embajador de México en Brasil Antonio González Quintanilla advirtió al gobierno mexicano que tratarían de vender la leche radiactiva, y debían rechazarla, pero finalmente la compraron. Distribuyeron en el país alrededor de 50,000 toneladas, SABIENDO QUE CONTENÍA NIVELES ALTOS DE RADIOACTIVIDAD (hay documentos diplomáticos que lo confirman).
En noviembre del mismo año, el gobierno argentino comenzó la distribución de la leche Jorgiano, misma que era adquirida en un 90% a distribuidores de Holanda y Francia. Del mismo modo que en México, inmediatamente comenzaron las denuncias y los casos masivos de enfermedades estomacales, consecuencia del consumo de la leche. Tras las primeras pruebas científicas se comprobó que la leche estaba contaminada y que había sido adquirida a productores afectados por la explosión de Chernobyl. La leche se vendió a sobreprecio al gobierno, generando un negocio multimillonario para Spadone. Aunque en Argentina la distribución de leche radioactiva si supuso debate público, juicios y renuncias de altos funcionarios de gobierno, de facto la causa quedó impune. Del mismo modo que en México, ha sido imposible hacer un recuento de los daños.
Los isotopos radioactivos Cesio 137 y Estroncio 90 pueden originar cáncer, malformaciones y otras enfermedades, que pueden aparecer a corto, mediano y largo plazo. La vida media del Cesio 137 es de 30 años y la del Estroncio 90 de 28 años. Hasta la fecha no se han dado a conocer los efectos que provocó en la salud de la población, no se han señalado culpables, los medios de comunicación han guardado silencio, la Suprema Corte de Justicia no ha hecho ningún señalamiento, y no hay un juicio histórico sobre éste trágico episodio, que posiblemente afectó a miles de personas. Los gobiernos actuales y los próximos deben dar a conocer esta tragedia y y hacer un juicio histórico sobre sus causantes y las consecuencias. Guillermo Zamora en su libro “CASO CONASUPO: LA LECHE RADIOACTIVA”, de Editorial Planeta (1997) ofrece información amplia sobre el tema. .“LA VENTA DE LECHE RADIOACTIVA OCUPA UNA DE LAS PÁGINAS NEGRAS DE LA HISTORIA, LA VERSIÓN MÁS PODRIDA Y TERRIBLE DE LO PEOR QUE PUEDE EXISTIR EN UN SER HUMANO” (edairynews. Coconut Creek, Florida) 25 septiembre 2020.
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