El
11 de noviembre de 1821, en Moscú, Imperio Ruso, nacía el mejor conocedor del
alma humana de todos los tiempos, ese día llegaba al mundo el escritor Fiódor
Dostoyevski. Nacido con el nombre de Fiódor Mijáilovich Dostoyevski, la
prematura muerte de su madre lo hizo crecer junto a su padre, un médico
autoritario, alcohólico y violento. Para alejarlo de ese ambiente enfermizo,
Fiódor y su hermano Mijaíl fueron enviados a la Escuela de Ingenieros
Militares de San Petersburgo. Allí descubrió a los grandes maestros de la
literatura, en especial Victor Hugo. Fiódor varias veces le deseo a su padre la
muerte, cuando este fue asesinado por sus sirvientes, sintió una profunda culpa
que derivó en epilepsia. Influido por el poeta pre romántico alemán Friedrich
Schiller, escribió dos obras teatrales "María Estuardo" y "Borís
Godunov", actualmente desaparecidas. A pesar de ser Ingeniero y
Subteniente, se hacía lugar para tareas literarias como traducir obras de
Balzac. Su primera novela del estilo epistolar "Pobres gentes" fue
muy bien recibida dándole un impulso a su carrera. A los 27 años fue
encarcelado por formar parte del grupo literario "Círculo Petrashevski"
acusado de intentar derrocar al Zar "Nicolás I". Fue condenado a
muerte y llegó a estar frente al pelotón de fusilamiento, pero fue perdonado a
cambio de trabajos forzados en Siberia. Conmutó su pena por servicios en el
ejército y recuperó los permisos para publicar. Sus trabajos "Humillados y
ofendidos", "Noches blancas" y "Recuerdos de la casa de los
muertos" le devolvieron el prestigio perdido. La aparición de "Crimen
y castigo" le trajo el reconocimiento unánime pero nunca pudo solucionar
sus problemas económicos provocados por contratos editoriales usurarios. Sus
siguientes obras, "El idiota", "El eterno marido",
"Los endemoniados" y "Los hermanos Karamázov" lo situaron
como el escritor más preocupado por el futuro de la humanidad. Albert Camus
consideraba a Fiódor Dostoyevski el auténtico profeta del siglo XIX, por encima
de Karl Marx, debido a su capacidad para anticipar el nihilismo, el asesinato
político en masa y la crisis de la libertad moral sin Dios.
Y
cuanta razón tenía Dostoyevski. El prestigioso intelectual y escritor austriaco
Stefan Zweig consideró al escritor ruso como «el mejor conocedor del alma
humana de todos los tiempos». Sigmund Freud dijo que el capítulo de “El gran
inquisidor”, de la novela “Los hermanos Karamázov”, era una de las cumbres de
la literatura universal. Cabe resaltar, asimismo, la influencia ejercida sobre
Nietzsche. Otra de sus novelas famosas es “Crimen y Castigo”.
9
de Febrero en 1881, falleció Fiódor Dostoyevski, uno de los principales
escritores de la Rusia
zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto
político, social y espiritual. Es considerado uno de los más grandes escritores
de Occidente y de la literatura universal. Su obra, aunque escrita en el siglo
XIX, refleja al hombre y la sociedad de hoy.
Dostoyevski murió en su casa de San
Petersburgo, el 9 de febrero de 1881, de una hemorragia pulmonar durante un
ataque epiléptico. Fue enterrado en el Cementerio Tijvin, dentro del Monasterio
de Alejandro Nevski, en San Petersburgo. Dostoyevski
murió con 59 años de una hemorragia pulmonar asociada a un enfisema y a un
ataque epiléptico. Fue enterrado en el cementerio Tijvin, dentro del monasterio
de Alejandro Nevski, en San Petersburgo.
DOSTOIEVSKY Y LA HERENCIA DEL ALCOHOL
Una
cosa es tener una musa y otra muy distinta escribir sobre ella obstinadamente.
De cualquier forma, como en todo hay excepciones y hay los que se permitieron
dejar un legado respecto a su asociado etílico. Así, para la pluma de algunos
el alcohol ha sido medio y para la de otros destinos. Dostoievsky, bebedor e
hijo de alcohólico, en algún momento intentó escribir un folleto en contra del
alcoholismo: Los borrachos; folleto que no fue tal, sino que –dicen– dio un
giro y terminó siendo una de sus grandes obras: Crimen y castigo; novela que,
como no, tiene alcohol en sus orígenes. Independientemente
de si el alcohol estimula o no el proceso creativo, es innegable que muchos
escritores famosos sucumbieron a esta bebida adictiva. ¿Les ayudó a escribir
mejor? No podemos asegurarlo. Lo que sí sabemos es que no todos los que beben
son capaces de escribir una obra maestra. “De
tal palo tan astilla” Fiódor Dostoyevski se pasó gran parte de la vida luchando
contra aquella sentencia, sin conseguir derrocarla del todo. Es más; cuanta más
insistencia ponía en destruirla, más se embarraba.
En
los recuerdos de Fiódor, su padre era un hombre autoritario y nada cariñoso que
prefería un vaso de vodka a una reunión apacible con sus hijos. El
alcohol ocupa un lugar crucial en la obra de Dostoyevski, donde aparecen
hombres que andan perdidos en un mundo que no entienden y que se desquitan esa
extrañeza zambulléndose en el alcohol. Y a través de la bebida intentan
comprender cómo es el mundo, por qué tiene cabida en él el sufrimiento y de qué
forma se le puede sacarle algún provecho. Sus
años en Siberia, donde fue destinado como condena por haberse relacionado con
un grupo de militantes políticos, por haber abierto demasiado la boca y la
cabeza, también marcaron profundamente su sistema emocional. De esa experiencia
surgieron las «Memorias del subsuelo» donde deja un impresionante registro de
cómo eran tratados los presos durante la época del zar. Su regreso al mundo de
los hombres libres nunca se dio del todo, ya que quedó profundamente marcado
por esta experiencia, la cual se vería reflejada no sólo en su obra sino
también en la forma en la que la bebida comenzó a ocupar un lugar cada vez más
importante, como lo había hecho con algunos de sus personajes más inolvidables.
En
su obra, la bebida sirve como un hilo conductor que va enlazando los diferentes
momentos clave de la historia; en su vida personal, parece un espacio al que se
acerca como quien busca a tientas un refugio, quizá con el deseo de volver a
los brazos de su madre; a esos brazos que lo contenían cuando la epilepsia
empezaba a aquejar su sistema nervioso. En
febrero de 1881, Fiódor falleció a causa de una hemorragia pulmonar, que vino precedida
de un fuerte ataque de epilepsia. Es importante señalar que en su escritura si
bien hay mucha tristeza y un sentimiento profundo de culpa, sus obras se
encuentran llenas de sarcasmo y de ironía y eso les aporta una riqueza difícil
de encontrar en otros autores existencialistas.
Decía:
“¿Creen que no lo siento? Mientras más bebo, más sufro. Por eso para sentir
más, para sufrir más, me entrego a la bebida. Bebo para sufrir más
profundamente.”
Segundo tirador en el asesinato de
Colosito. Detienen al ex-agente del CISEN
El Ocho de noviembre de 2025, en la colonia Los
Reyes, de Tijuana, Baja California, México, fue capturado Jorge Antonio Sánchez
Ortega, lo aprehendió la
Interpol basado en la ficha roja que se expidió a petición de
la Fiscalía General
de la República. El
exagente del CISEN señalado como segundo tirador en el asesinato de Colosio, Jorge
Antonio Sánchez Ortega, ex-agente del CISEN, fue detenido en Tijuana por
presuntamente ser el segundo tirador en el magnicidio de Colosio en 1994. Su
nombre ya había surgido en investigaciones pasadas, aunque fue liberado al día
siguiente del crimen tras vincularse oficialmente a Mario Aburto. Con
trayectoria en espionaje político, Sánchez Ortega participó en labores
encubiertas y vigilancia de movimientos sociales y políticos. Su arresto podría
revelar nuevos vínculos entre el aparato de inteligencia, el PRIy altos
funcionarios, reabriendo un caso que parecía cerrado hace más de 30 años. Ex-agente
del CISEN, vinculado con la muerte de Colosio, es detenido. Jorge Antonio
Sánchez Ortega fue detenido por primera vez en 1994.
¡Treinta años después… Harfuch rompe el silencio del caso
Colosio! El país entero está hablando de esto. Un exagente del CISEN, Jorge
Antonio Sánchez Ortega, fue detenido en Tijuana y señalado como el presunto
segundo tir*dor del as*sinato de Luis Donaldo Colosio. Las pruebas de ADN,
pólvora y nuevos análisis científicos cambiaron todo lo que creíamos saber. Harfuch
lo capturó y ahora el expediente más oscuro de México se ha reabierto. Y sí, ya
habló… y lo que dijo sacudirá al país.
Esta es su segunda
detención, considerado como presunto segundo tirador en el homicidio del
excandidato presidencial del PRI. El mismo agente al que fue a “rescatar” el
entonces agente Genaro García Luna, futuro titular de la AFI y de la Secretaría de Seguridad
Público en los sexenios de Fox y de Calderón. El señor Sánchez Ortega tiene 61
años de edad, trabajaba como director de la empresa Peak Grovut Capital y se le
detuvo porque se le acusa desde hace treinta años de haber accionado un arma de
fuego contra el candidato del PRI para la presidencia de la república. En el
año 1994, Jorge Antonio Sánchez Ortega era parte del Centro de Investigación y
Seguridad Nacional (CISEN), que era la agencia mexicana que espiaba a los
ciudadanos para luego secuestrarlos y desaparecerlos si acaso sospechaban que
tenían actividades subversivas o si pensaban tenerlas. Fue designado (se piensa
que por Carlos Salinas de Gortari) como parte del cuerpo de seguridad de Luis Donaldo ColosioMurrieta, candidato designado por el mismo Salinas como
aspirante a la presidencia de México. El coordinador de la campaña de Colosio
era Ernesto Zedillo y éste decidió que se desviaran de su ruta en Tijuana para
hacer una parada en Lomas Taurinas y que allí el candidato pronunciara un
discurso para los pobladores, hasta que se conoció el desenlace de ese evento
su pudo comprender por qué Zedillo se desvió del camino que llevaban para
adentrarse en ese lugar que contenía muy baja población y que además estaba
desconectada de vías prontas para cualquier emergencia. Zedillo ordenó que no
se levantara un entablado, que Colosio se trepara a la parte trasera de una
camioneta para que, micrófono en mano, diera su discurso. De esa manera, el candidato
quedó al alcance de los que lo escuchaban. Cuando Colosio terminó de hablar,
descendió de la camioneta y se dirigió hacia el vehículo que estaba usando para
trasladarse. Para su protección, los
elementos del Estado Mayor Presidencial (gente entrenada para la protección del
Presidente) dieron forma a una figura que llaman "Diamante" en la que
Colosio quedó en el centro, supuestamente apartado de la gente. El empuje de
los asistentes al acto político rompió la seguridad de Colosio dejándolo
expuesto a lo que fuera, en esas condiciones tan precarias dos hombres
dispararon contra él. Los simpatizantes de Colosio se lanzaron contra uno de
los que disparó, lo golpeó, lo arrastró, hasta que los elementos de seguridad
se los arrebató. El rostro y la figura del tirador quedó expuesto a las cámaras
de televisión y se grabó en la memoria del mexicano común: esbelto pero fuerte,
de baja estatura, bigote delgado y pelo abundante y rizado.
Los elementos del
Estado Mayor Presidencial acondicionaron un domicilio cercano para convertirlo
en Casa de Seguridad y allí encerraron al disparador. En Los Pinos, CarlosSalinas de Gortari hizo dos movimientos: se comunicó con el Gobernador de
Sonora, Manlio Fabio Beltrones, para ordenarle que se trasladara inmediatamente
a Lomas Taurinas y se pusiera al frente de la situación, la otra orden que dio
Salinas fue que del CISEN enviaran a Genaro García Luna para que rescatara a un
detenido por el asesinato de Colosio. Manlio Fabio Beltrones llegó a Lomas
Taurinas y en su camioneta se llevó al que disparó contra Colosio, horas
después volvió para entregar a las autoridades a un joven de casi un metro
ochenta de estatura, con el cabello recortado y sin bigote, que dijo llamarse
Mario Aburto Martínez quién en los primeros interrogatorios gritaba con
desespero: yo no fui, fue el viejón, fue el viejón. Genaro García Luna llegó
hasta donde estaba detenido un hombre llamado Jorge Antonio Sánchez Ortega
acusado de ser el segundo tirador contra Colosio porque se le encontraron
encima dos pruebas contundentes, su ropa estaba manchada con la sangre de
Colosio y la prueba de rodizonato de sodio (residuos de pólvora) demostraban
que disparó un arma en un tiempo similar a cuando mataron a Colosio. Con el
poder que le daba ser el representante de Carlos Salinas de Gortari, presidente
de México, García Luna hizo que se liberara a Jorge Antonio Sánchez Ortega y se
lo llevó a la Ciudad
de México. Desde ese momento no se publicó su rostro ni sus señas particulares
que son similares al sujeto que la gente atrapó y que las cámaras de televisión
grabaron.
Días después, Mario Aburto declaró que no recordaba
nada de lo que pasó porque le pegaron muy duro en la cabeza o porque le dieron
a beber una sustancia extraña en el agua. Tiempo después admitió haber sido el
único que disparó contra Colosio y hasta explicó cómo fue que Colosio giró al
recibir el primer balazo en la oreja para que pudiera meterle una bala más en
el costado contrario. Nadie creyó la versión oficial que hablaba del asesino
solitario, las pesquisas no llevaron a nada nuevo y la gente se perdió en un
mar de teorías, a Zedillo, Salinas lo hizo presidente del país y ocurrieron las
desgracias del Error de Diciembre, el Fobaproa, la reforma a las pensiones, la
creación de las Afores, la llegada de Vicente Fox a la Presidencia, su
escandalosa corrupción, el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, el fraude
electoral contra el pueblo de México para imponerle a Felipe Calderón en la
presidencia del país, la simulada guerra contra el crimen organizado, 60 mil
asesinatos, 120 mil desaparecidos, un billón de dólares por la venta del crudo
desaparecidos y la llegada del superficial y tonto Enrique Peña Nieto que trajo
sus masacres propias como los 43 estudiantes de Ayotzinapa secuestrados y su
Verdad Histórica. Sin embargo, el asesinato de Luis Donaldo Colosio era una
llaga dolorosa sobre la piel del Pueblo que décadas después continuaba
exigiendo saber quién mató a Colosio. Eso fue lo que encontró Andrés ManuelLópez Obrador cuando el Pueblo lo hizo presidente de la república, por eso, su
equipo de especialistas en hermenéutica analizó la documentación sobre el caso
y se encontró con el caso de Jorge Antonio Sánchez Ortega y su milagroso
rescate.
AMLO solicitó a un juez que reabriera el caso y
librara una orden de aprehensión contra el segundo disparador contra Colosio,
entonces una vez más las piezas del engranaje que construyeron los oligarcas se
movieron para que el juez, sin que fuera de su competencia, negara reabrir el
caso Colosio y no otorgar la orden de captura contra Jorge Antonio Sánchez
Ortega declarando que se negaba porque AMLO tenía intereses políticos. Claudia Sheinbaum asumió la
Presidencia de la república y revivió el caso, la Fiscalía General
de la República
solicitó a otro juez la orden de captura y a la Interpol la ficha Roja
para la localización del segundo asesino material de Colosio. La orden de
aprehensión fue efectuada y al conocerse la noticia. los periodistas chayoteros
difundieron la noticia de que la captura de Jorge Antonio Sánchez Ortega
solamente es un distractor, una cortina de humo, para tapar el asesinato del
presidente municipal de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, al que por cierto se
le cayó el aura de santidad política porque se encontró un vídeo en el que
aparece en una amistosa reunión con Carlos Alazraki, Rubén Moreira, Rubén
Aguilar y otros priistas que le llevaron regalos y lo felicitaron por atacar
con tanta saña a los enemigos del PRI. Todavía hay muchos que no quieren
comprender que los priistas abrazaron de esa manera y felicitaron a LuisDonaldo Colosio Murrieta antes de que fuera asesinado. Jorge Antonio Sánchez
Ortega fue detenido y los que participaron en el complot criminal se retuercen
los dedos de las manos, llenos de angustia, preguntándose; ahora que Jorge
Antonio Sánchez Ortega no está bajo su protección ¿qué declarará?
Después del asesinato de Lucio Cabañas, estío una orden de exterminar a toda su familia; cables filtrados en los últimos años para investigar las desapariciones forzadas durante la guerra sucio.
Después de la muerte
de Lucio Cabañas existió una orden de exterminar a toda su familia.
Nacido
el 12 de diciembre de 1938 en El Porvenir, Guerrero, Lucio Cabañas fue un
maestro rural y líder revolucionario, figura destacada en la lucha por los
derechos campesinos y contra la opresión del Estado. Tras formarse en la Normal de Ayotzinapa, donde
lideró movimientos estudiantiles, se involucró activamente en la defensa de las
comunidades marginadas. Su liderazgo comenzó en Mezcaltepec, donde encabezó
protestas contra la explotación forestal que perjudicaba a los ejidatarios, lo
que provocó su transferencia forzosa pero no detuvo su lucha agraria. Participó
en el Movimiento Revolucionario del Magisterio y la Asociación Cívica
Guerrerense, organizaciones críticas al sindicalismo oficialista y al régimen
político, a través de las cuales promovió la organización y educación de los
campesinos en su lucha contra las injusticias. El 18 de mayo de 1967, un mitin
en el que participaba fue violentamente reprimido, dejando 11 muertos y
obligando a Cabañas a refugiarse en la sierra, donde optó por la lucha armada
como respuesta a la represión y miseria del pueblo. Fundó
el Partido de los Pobres y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, desde los
cuales organizó estableció comités campesinos de autodefensa. Durante siete
años, lideró la resistencia armada en Guerrero, destacando la importancia de la
organización comunitaria y la lucha contra caciques, militares y traidores.
El
2 de diciembre de 1974, su campamento fue cercado por el ejército en Otatal,
Guerrero, en un operativo que culminó con su muerte junto a varios de sus
compañeros. Lucio Cabañas dejó un legado de lucha por la justicia social y la defensa
de los derechos de los sectores más desprotegidos.
Lucio
Cabañas y su guerrilla fueron perseguidos, detenidos, torturados, desaparecidos
y asesinados por militares, policías secretos de la Dirección Federal
de Seguridad y por los policías comandados por Arturo AcostaChaparro durante
el gobierno del presidente Luís Echeverría. En 1974, muere sosteniendo su
último combate en la sierra de Guerrero, el maestro Lucio Cabañas Barrientos.
Al momento entregar la vida por los pobres, Lucio y su Brigada Campesina de
Ajusticiamiento habían dado muerte a casi doscientos militares y policías,
logrando expropiar a más treinta empresarios y políticos para distribuir su
riqueza entre el pueblo. Después del asesinato de Lucio Cabañas, estío una
orden de exterminar a toda su familia; cables filtrados en los últimos años
para investigar las desapariciones forzadas durante la guerra sucio, se comprobó
que la CIA daba
puntual seguimiento a las actividades de líderes guerrilleros como Lucio
Cabañas.
El
último político retenido por los rebeldes fue el exgobernador Rubén Figueroa,
buscando su rescate el Ejército Mexicano se concentró en la sierra con más de
veinticinco mil soldados pertenecientes a siete Batallones de Infantería. Ante
esta clara desventaja propiciada por la indiferencia del resto del país, la Brigada Campesina
sostuvo su último combate el 2 de diciembre de 1974. Algunos guerrilleros
fueron capturados, Lucio Cabañas pereció en combate. Su cuerpo permaneció
oculto por el gobierno durante décadas, sus familiares lo recuperaron en el año
2002 y actualmente yace en la plaza principal de Atoyac de Álvarez, justo
debajo de la estatua que su pueblo natal le construyó en su memoria.
"Subí a la sierra, mejor dicho,
me echaron al monte el 19 de mayo de 1967. Me fui porque si me quedaba me
mataban. La vida vale mucho y jamás me hubiera perdonado el caer muerto a lo
pendejo, sin haber hecho algo por los pobres".
Lucio Cabañas Barrientos (Atoyac
de Álvarez, 15 de diciembre de 1938 — Técpan de Galeana, 2 de diciembre de
1974) Credit by Pensamientos Magonistas
Sabias palabras de la madre del legendario Guerrillero Don Lucio Cabañas Barrientos."Mis hijos lucharon por los pobres, para sacarlos de la pobreza, por eso estoy orgullosa de haber parido a hijos valientes, pero es muy grande el sufrimiento, lo único que tengo es coraje. Mírame aquí sola, voy a morir sola, pero eso sí, ante ningún desgraciado me humillo". Rafaela Barrientos.
El secuestro de la
mama de Lucio
En
1974 el Ejército Mexicano secuestra a Rafaela Gervasio Barrientos, madre
de Lucio Cabañas y a otros familiares durante la llamada
"Guerra Sucia" que vivió el Estado de Guerrero en los años
60's. Màs de un año permanecieron secuestrados en el campo militar No.1 en la
ciudad de México.
“La Jefa”,
como era conocida en su pueblo la madre de los hermanos Cabañas, no tuvo
suficiente con haber engendrado la Revolución en Guerrero. Siempre mostró su
inquebrantable dignidad a pesar de las circunstancias en su contra.
En
una entrevista para la
Revista Proceso en 1992, cuando el gobierno aún no le
entregaba el cadáver de su hijo Lucio Cabañas, el Ejército había desaparecido a
su hijo Manuel desde 1967 y su otro hijo, David, se encontraba preso en la Ciudad de México:
Declaro: "Mis
hijos lucharon por el pobre para sacarlo de la pobreza, y por eso me siento
orgullosa de haberlos parido"Me siento orgullosa de haber parido a
hijos valientes, pero es muy grande el sufrimiento. Lo único que tengo es
coraje. ¿A poco crees que si el gobierno fuera buena gente, tendría a tanto
inocente desaparecido y encarcelado? En cambio a los ladrones, a esos sí
los enriquece y los deja libres para que vayan a ladronear más y uno muriéndose
aquí, mírame aquí sola. Voy a morir sola, pero eso sí, ante ningún
desgraciado me humillo.""Rafaela Gervasio Barrientos "
Lucio Cabañas: el paladín de los pobres.
El 15 de diciembre de 1937 nacía la esperanza en la intrincada serranía sureña, a menos de un kilómetro de El Porvenir. El horizonte resplandecía con los matices encantadores de un nuevo amanecer. Ese día el viento frío azotaba la puerta de varas queriendo entrar en la choza de bajareque. Más adentro se escuchó el llanto de un recién nacido: Lucio había nacido, como nacen la mayoría de niños pobres de Guerrero, en el piso de tierra y con la compañía de una partera. La alegría de sus padres, Rafaela Gervasio Barrientos y Cesario Cabañas Iturio, era de júbilo, por el momento se olvidaron de los sufrimientos y carecías que padecían. Facunda, su hermana mayor, observaba a la distancia las vueltas de la partera. La alegría, no era para menos, un hijo siempre significa prolongar la estirpe, pero también luchar con más fuerza para enfrentar las adversidades y las injusticias. Para Rafaela fue un gran alivio porque tuvo la corazonada que cuando su hijo creciera, vería por ella y por toda la gente pobre.
Lucio creció en una casa de horcones, palos y lodo, entre los cafetales de El Porvenir, en la sierra de Atoyac de Álvarez. Pablo Cabañas, hermano menor de Lucio, tiene aún la imagen de los caseríos de bajareque en una “lomita no muy inclinada”. “Era un barriecito chiquito que no tenía ni 100 casas. Las construían con horcones, colocaban un cajón de varas y se iba llenando con lodo y piedra para que se hiciera la pared. Dormíamos en petates o camas de varas”. Como campesinos pobres no tenían otra opción que contratarse como peones para tener un ingreso, padeciendo el maltrato de los ricos de Atoyac. Sobrevivían con la siembra de maíz y el corte del café. Para Lucio el trabajo era todo lo que conocía. Su papá le enseñó a sembrar en la serranía. Alejandro Serafín Gervasio, hermano de madre con Lucio, mejor conocido como David Cabañas Barrientos, recuerda que en los 70 el camino real atravesaba la comunidad y a los lados se iban formado las chozas. Era un pueblo cubierto por la espesura del bosque y la neblina de la sierra madre del sur. Está a una hora de camino en carro desde Atoyac. La hermosura de la naturaleza y el espectáculo de cascadas contrastaban con el infierno impuesto por los caciques y sus pistoleros, que traían a raya a los campesinos que se organizaban.
La pobreza no era el único obstáculo para Lucio de 7 años, Facunda de 9 años y Pablo de 5 años. Había algo peor que agitaba sus corazones: la violencia que ejercía su padre contra doña Rafaela. Podían aguantar el hambre, pero los maltratos y los gritos eran insoportables. Estuvieron un tiempo más en El Porvenir, pero doña Rafaela decidió separarse de su esposo. Cesario, iracundo, la apartó de sus hijos, dejándola desamparada. Decidió salir de la comunidad y bajar de la sierra rumbo al Cayaco, municipio de Coyuca de Benítez. “Caminamos dos días, al pasito de las bestias bien cargadas con todas las cosas que se utilizan en la casa. De El Porvenir llegamos a un lugar que se llama Ixtla, cerca del municipio de Atoyac. Ahí nos quedamos dos días en la casa de la hermana de mi abuela paterna Aldegunda Iturio de la Cruz, la primera esposa del zapatista Pablo Cabañas Macedo. Al siguiente día arribamos al Cayaco”. Disfrutaron de las huertas de café desde los 6 años cuando empezaban a trabajar. Sin recursos económicos los inscribían en la escuela en septiembre y en noviembre, subían a la sierra al “corte de café”. Los hermanos Cabañas no tenían mucho tiempo para estudiar porque se la pasaban en el campo, en la siembra de maíz, frijol, ajonjolí y otras semillas para comer. Lucio siempre tuvo una inclinación por el estudio. Cuando terminaban los trabajos del campo, ocupaba su tiempo para leer. Logró terminar el tercer año de primaria con las mejores calificaciones.
Cuando Lucio tenía 13 años, el 8 de marzo de 1950 los sanguinarios caciques mataron a su padre, en la comunidad de San Jerónimo, en la Costa Grande. La violencia siempre ha marcado la historia de las familias que son explotadas y sometidas políticamente. La osadía por defender la tierra se paga con la muerte. A los ricos de la región confabulados con las autoridades estatales no les temblaba la mano para matar a los campesinos. La ley la aplicaban ellos y festinaban sus atrocidades.
Los estudios de Lucio se truncaron porque tuvo que dedicarse al campo para ayudar en el sostén de la familia. Su papá le dejó un pequeño palmar de cocos. Al dolor por su pérdida, se sumaron los problemas para sobrevivir. Las dificultades se incrementaron a pesar de que su tía Marciana Iturio Serafín estaba a cargo de la familia. Lucio no veía otra opción que salir de la comunidad para romper este círculo de la violencia y la pobreza.
Los desaires de la familia paterna marcaron la vida de los tres hermanos. Representaba un gran sufrimiento que los trataran como si no fueran de la familia. Su tía no quería que estudiaran porque creía que sólo iban a aprender vicios. Desde 1949 su papá quería que Facunda y Lucio fueran los primeros en irse a estudiar a la Ciudad de México. Podrían quedarse en la casa de su abuelo Pablo Cabañas. Lamentablemente fue una idea que no prosperó y que se truncó con su asesinato. Lucio mantuvo viva la propuesta de su padre. Su recuerdo fue como el impulso para salir. El 15 de octubre de 1954 escapó de la casa de su tía con la idea de quedarse en Tixtla. Se fue con un tío que tenía dos hijos en el internado. En su aventura tuvo que vender un anillo para juntar un poco de dinero para pagar el pasaje.
Lo primero que hizo fue inscribirse a la primaria Vicente Guerrero en el ciclo escolar de 1955 a 1956, cuando tenía 17 años. De inmediato buscó trabajo en un molino de nixtamal, transportaba la masa de donde hacían las tortillas y las llevaba a otro lugar. “Yo nada más tenía una camisa para ir a la escuela y la lavaba todas las noches para presentarme limpio al otro día.” Después de cursar el cuarto grado los maestros le otorgaron una boleta de quinto para que pudiera inscribirse en sexto año en la escuela de Ayotzinapa y fuera becado, porque era muy inteligente. Cursó los tres años de la secundaria en la normal de Ayotzinapa.
Lucio llevaba en su memoria las crudas imágenes de la violencia caciquil, la brutalidad con la que actuaba la policía motorizada. La sobre explotación de los trabajadores del campo y el nulo respeto a la vida y dignidad de la gente pobre. El escenario político en el estado era catastrófico. El 21 de mayo de 1954 Alejandro Gómez Maganda abandonó el cargo de gobernador por la desaparición de poderes en el estado. Había diferencias políticas con el gobierno federal de Adolfo Ruiz Cortines. Nuestra entidad sucumbía por la violencia y las disputas políticas. El gobernador sustituto, Darío Arrieta, no pudo con la responsabilidad y pronto terminó su mandato en 1957. Desde el gobierno de Francisco O. Arce (1889-1893) las comunidades indígenas y campesinas resistieron contra los despojos y atracos de terratenientes y caciques. Lo mismo sucedió durante la revolución hasta 1941, con el gobierno de Gerardo R. Catalán Calvo.
Los grupos revolucionarios seguirán formándose y
elevarán la calidad de sus combates sin que pueda detenerlos el gobierno
torturador y asesino que padece la República. De los grupos combativos de ahora
surgirán los partidos revolucionarios del mañana que guiarán la triunfal y
última batalla de todos los oprimidos.
- Lucio Cabañas, Comunicado con motivo de la muerte
de Genaro Vázquez.
En 1955 se avecinaban las elecciones para la gubernatura de Guerrero. El ambiente era turbio, no sólo por las disputas entre políticos, sino por el hartazgo de indígenas y campesinos contra los militares que ocuparon cargos de gobernadores y utilizaban la fuerza del ejército para disciplinar a los insumisos. En 1956 Lucio iniciaba sus estudios de sexto de primaria cuando designaron a Raúl Caballero Aburto como candidato a la gubernatura. David Cabañas Barrientos comenta que en “ese tiempo de elecciones Raúl Caballero dirigió una acción violenta contra los “gasquistas”, reprimió y hubo varios muertos. Lo premiaron con la gubernatura de Guerrero en abril de 1957. Con esos antecedentes llegó al poder con un plan siniestro de acabar con la delincuencia, decía públicamente que lo iba a lograr “ejecutando a los criminales”. Raúl Caballero Aburto, originario de Ometepec, resultó ser un asesino. La sangre corrió en el estado. El 8 de noviembre de 1957 la policía del estado mató a Juan Serafín Martínez, segundo esposo de doña Rafaela Gervasio, y a su hermano. A Lucio le dolió mucho su muerte porque además de ser su gran amigo, se había identificado con su forma de pensar.
Las matanzas de campesinos y la entronización de gobernadores militares que usaban el fúsil para gobernar, forjó en Lucio su temple como un hombre que no toleraba las injusticias que cotidianamente cometían los gobernadores a través de los policías y militares. Lo cimbraron hechos de barbarie que se fueron normalizando en el estado, por el terror que impusieron los caciques y militares. Desde los ocho años se dio cuenta de que el contexto de violencia iba de mal en peor. Por eso, cuando Lucio llegó a la normal tenía muy interiorizada la visión de que el maestro debería ser un agente de cambio, que cultive los valores y los derechos del pobre, que recupere su dignidad y su conciencia de clase. Con sus propias palabras, lo expresó: “Nosotros nacimos en Ayotzinapa siendo todo. Yo me acuerdo que estaba en sexto de primaria cuando hicimos la primera asamblea con cinco compañeros. Compañeros, estamos estudiando, vamos a terminar la primaria, ¿qué vamos a hacer por el pueblo? Parece que vamos a hacer una revolución. Ah, pues que hablaran los de sexto de primaria, nosotros, de revolución era muy raro. Pero nosotros hablábamos de revolución antes de irnos a la escuela”. A su corta edad había esperado bastante para tratar de cambiar la realidad de los pueblos pobres, impulsar la organización de base para luchar contra la opresión. En su pensamiento siempre aparecía la interrogante ¿qué hacer? Poco a poco se fue insertando en los problemas de la escuela, pero sin dejar de tomar en cuenta el contexto social, político y económico que vivía el estado. De analizar las condiciones objetivas y subjetivas de la insurrección.
Con motivo de los 50 años de la gesta heroica del profesor Lucio Cabañas Barrientos, reivindicamos su legado histórico por su lucha contra la explotación, el terrorismo de estado, los cacicazgos políticos, la corrupción y las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por autoridades civiles y militares que gozan de impunidad.