La soberanía mexicana es la expresión
de un pueblo libre que decide su propio destino. Se defiende con unidad,
conciencia y compromiso con el interés nacional. México es soberano por que
nuestro pueblo participa, nuestra historia nos honra y nuestro futuro se
construye con dignidad.
La
soberanía es el poder supremo o la autoridad máxima
que posee un Estado, es un concepto que abarca diferentes aspectos y
mecanismoos para gobernarse a sí mismo,
crear sus propias leyes y tomar decisiones. La soberanía encierra varios
conceptos y mecanismos, como leyes, democracia etc. La soberanía es En las democracias modernas,
este poder reside fundamentalmente en el pueblo, quien lo ejerce eligiendo a sus
representantes.
Definición de soberanía
1.
Const. Poder supremo e ilimitado, tradicionalmente atribuido a la nación, al
pueblo o al Estado, para establecer su constitución y adoptar las decisiones
políticas fundamentales tanto en el ámbito interno como en el plano internacional.
Según Bodino, «el poder supremo sobre los ciudadanos y súbditos no sometido a
las leyes». Lo que caracteriza a la soberanía es ser un poder originario o no
delegado, o delegado sin límites o condiciones, inalienable, no sujeto a
prescripción, no sujeto a leyes, absolutio legibus, porque el soberano es la
fuente misma y única del derecho. Esta agrupación del poder en una sola mano
comprende la potestad de legislar sin consentimiento, la de nombrar titulares
de oficios elevados, imponer tributos, acuñar moneda, hacer la guerra y la paz,
la potestad jurisdiccional suprema, los poderes ligados a la fidelidad y
obediencia de los súbditos, la facultad de conceder la gracia, etc. En Thomas
Hobbes, la soberanía es un poder supremo, total, ilimitado, perpetuo e
indivisible, justificado porque, considerando la inclinación antisocial de los
hombres, el mantenimiento de la paz, la confianza mutua y los pactos solo son
posibles si los gobiernos fuertes los imponen. «Los pactos que no descansan en
la espada no son más que palabras sin fuerza para proteger al hombre de modo
alguno», sostiene Hobbes (Leviathan). Para John Locke, el origen de la
soberanía está en un acuerdo o pacto de la sociedad civil, hecho para la
protección de la libertad y la propiedad. «El único modo en que alguien se
priva a sí mismo de su libertad natural y se somete a las ataduras de la
sociedad civil, es mediante un acuerdo con otros hombres, según el cual todos
se unen formando una comunidad, a fin de convivir los unos con los otros de una
manera confortable, segura y pacífica, disfrutando sin riesgo de sus
propiedades respectivas y mejor protegidos frente a quienes no forman parte de
dicha comunidad». La razón de la constitución de la sociedad, la expresa Locke
con la más conocida de sus frases sobre este argumento: «Para preservar sus
vidas, sus libertades, sus posesiones, es decir, todo eso a lo que doy el
nombre genérico de “propiedad” (property)» (Tratado sobre el gobierno civil,
capítulo VIII, título II, epígrafe VC). En el pensamiento de Jean-JacquesRousseau, la soberanía radica en la voluntad general, que es la voluntad de
todo el pueblo expresada directamente, ya que en su concepción no cabe que el
soberano sea representado. «La soberanía no puede ser representada por la misma
razón por la que no puede ser alienada; consiste esencialmente en la voluntad
general y esa voluntad no se representa: es una o es otra sin que quepa punto
medio» (Contrato social, capítulo XV). En España, la Constitución de Cádiz
de 1812 fijó inmediatamente la soberanía en la nación. El discurso preliminar
sostiene: «La soberanía de la
Nación está reconocida y proclamada del modo más auténtico y
solemne en las leyes fundamentales de este código». El artículo 3 de la Constitución de Cádiz
estableció que «la soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo
pertenece a esta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes
fundamentales». La
Constitución Española de 1978 establece que «la soberanía
nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado».
2.
Int. púb. Principio fundamental del estatuto internacional del Estado,
consistente en la facultad de adoptar libremente sus decisiones y ejercer los
poderes estatales. Entraña la summa potestas y la plenitudo potestatis. En la
esfera de las relaciones internacionales, implica independencia e igualdad.
Carta
de las Naciones Unidas, art. 2.1. «Todos los Estados gozan de igualdad
soberana. Tienen iguales derechos e iguales deberes y son por igual miembros de
la comunidad internacional, pese a las diferencias de orden económico, social,
político o de otra índole» (A/RES/2625 [XXV]). «La soberanía, en las relaciones
entre Estados, significa independencia. Independencia respecto de una parte del
globo es el derecho a ejercer en dicho lugar las funciones estatales, con
exclusión de cualquier otro Estado »(Sentencia arbitral, 4-IV-1928, Isla de
Palmas).
Dimensiones
de la Soberanía
La soberanía abarca dos aspectos
principales:
Interna: Es la
capacidad del Estado para mantener el orden, hacer cumplir las leyes y
administrar su territorio sin que ningún poder dentro del país esté por encima
de él.
Externa: Es la
independencia y libertad de un Estado frente a otros países. Garantiza que
ninguna nación extranjera pueda intervenir en sus asuntos políticos, económicos
o sociales pero sobre todo sobre la voluntad del pueblo Mexicano.
Datos históricos de
nuestra soberanía
Si
decimos que la soberanía la tiene el pueblo, es porque el pueblo manda; ¡tan
simple como eso!
En
1813 Don José María Morelos lo explicó de una manera sencilla, clara y además
hermosa: en su famoso texto "Los Sentimientos de la Nación" escribió: Como
el gobierno no se instituye por intereses particulares de ninguna familia, de
ningún hombre o clase de hombre, sino que se crea para la protección y
seguridad general de todas los y las ciudadanas unidas voluntariamente en
sociedad, ésta tiene derecho a establecer el gobierno que más le convenga,
alterarlo, modificarlo o abolirlo totalmente cuando su felicidad lo requiera.
Por consiguiente, la soberanía reside originariamente en el pueblo. La
idea de que el pueblo es el soberano apareció también en la Constitución liberal
de 1857. Don Francisco Zarco, un famoso periodista que participó en la creación
de ese documento, dijo una vez: Todos los poderes derivan del pueblo. Con esta
frase clara y directa expresó qué significa la soberanía popular.
Durante
la Revolución Mexicana, la
Constitución de 1917 confirmó esta idea. Allí dice: La
soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder
público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo
tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma
de gobierno. Como mexicanos uno de nuestros principales objetivos es fortalecer
la participación ciudadana. Ser ciudadanos responsables, ser conscientes de la
realidad que nos envuelve e ir conociendo los problemas de nuestro entorno
cercano (colonia, etc.), para de esta forma conocer cuáles son las actividades
en las que podemos participar y en cuáles podemos exigir la participación del
gobierno o involucrados. Integrarse a organizaciones o grupos que también estén
interesados y trabajen en el tema que se quiere resolver, conocerlos,
organizarse con ellos, e impulsar agendas que compartan, creando alianzas.
Con
el objetivo de participar activamente. Sí, hay que exigir a las autoridades,
vigilar que estén haciendo su trabajo y no quitar el dedo del renglón. Pero no
hay que pretender que ellas resuelvan todo, es mejor trabajar en coordinación,
reconocerlas cuando se comprometen y sí, denunciarlas y presionarlas cuando no
cumplen. Un ejemplo es Cuba que, por una estrategia en el combate por
Soberanía, los trabajadores del campo y la ciudad son dueños de los grandes
medios de producción y los jóvenes sanos y educados en una nueva y vibrante
cultura que pone por delante la dignidad y la soberanía.
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