Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//Efemerides//Especiales//
El 21 de enero
debería ser el Día del Trabajo en México
El
1° de mayo, como todos sabemos, se conmemora el Día del Trabajo. Este tiene su
origen en los acontecimientos ocurridos en el año de 1886, particularmente en
Chicago, Estados Unidos, cuando se inició una huelga general de trabajadores.
La empresa de maquinaria agrícola McCormick continuó su producción gracias a
los empleados que no se habían adherido a la huelga, conocidos popularmente
como esquiroles. La huelga tenía como principal demanda el establecimiento de
la jornada laboral de ocho horas, lo cual desembocó en la revuelta de la plaza
Haymarket. Al término de estos sucesos, el presidente de Estados Unidos, Andrew
Johnson, promulgó la Ley
Ingersoll , mediante la cual se estableció la jornada laboral
de ocho horas diarias.
Por
acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional ,
celebrado en París en 1889, se estableció rendir homenaje a los mártires de
Chicago. Estos mártires fueron sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados
tras un juicio considerado injusto. El proceso judicial se inició contra 31
acusados, cifra que finalmente se redujo a ocho, quienes serían conocidos como
los mártires de Haymarket: Oscar Neebe fue condenado a quince años de trabajos
forzados; Samuel Fielden y Michael Schwab a cadena perpetua; George Engel y
Adolf Fischer a la pena de muerte. Albert Parsons, quien, a pesar de no estar
presente en el lugar de los hechos, se entregó voluntariamente para acompañar a
sus compañeros, fue ahorcado; August Spies y Louis Lingg también fueron
condenados a la pena capital. Este último se suicidó en su celda el 10 de
noviembre de 1887, un día antes de la ejecución. Una definición de anarquía,
según Sébastien Faure, es la siguiente: “Cualquiera que niegue la autoridad y luche
contra ella es un anarquista”. Curiosamente, en Estados Unidos y Canadá no se
conmemora el primero de mayo; en su lugar, se celebra el Labor Day el primer
lunes de septiembre.
Por otro lado, en el libro de Florence C. Lister y Robert
H. Lister, titulado Chihuahua, almacén de tempestades, se cita lo siguiente: la
primera huelga que estalló en Chihuahua fue la de los mineros de Pinos Altos,
municipio de Ocampo, el 21 de enero de 1883, tres años antes de la huelga de
Chicago del primero de mayo que daría origen a la celebración mexicana del Día
del Trabajo. En Pinos Altos tuvo lugar un serio altercado entre mineros
mexicanos y la administración británica. Pinos Altos, un distrito minero
fundado apenas diez años antes, se había convertido en propiedad inglesa tras
haber sido denunciado inicialmente por un gambusino mexicano. Posteriormente
pasó a manos británicas, quedando bajo la gerencia de John Buchan Hepburn. Este
ordenó arbitrariamente que los días de pago fueran quincenales en lugar de
semanales, que la mitad del salario se gastara obligatoriamente en la tienda de
raya de la empresa y aumentó la jornada laboral. Harto de una larga cadena de
imposiciones injustas, un grupo de mineros se presentó ante Hepburn, llevando a
cabo la primera huelga en el estado. Sus demandas incluían la sustitución de
dos capataces abusivos y el pago semanal del salario. El gerente inglés, John
Buchan Hepburn, era un individuo déspota y prepotente; cuando visitaba la mina
exigía que los trabajadores le hicieran valla e inclinaran la cabeza a su paso.
El 20 de enero de 1883 se celebraba un baile de gala en su honor en la parte
superior de la tienda de raya. En ese momento, los mineros se presentaron
exigiendo hablar con él. El guardia Jesús Montiel les impidió el paso y mató al
minero Manuel Rascón, quien, antes de caer herido, logró matar al guardia. Ante
este suceso, los mineros se retiraron. Al día siguiente, 21 de enero de 1883,
se declararon en huelga general, saquearon la tienda de raya, tomaron rehenes y
exigieron, a cambio de liberarlos, la entrega de los dos capataces abusivos y
la atención directa del gerente. Mister Buchan Hepburn salió a insultarlos y
ordenó a los guardias que lo acompañaban que dispararan contra los mineros. En
medio de la confusión, el gerente fue herido mortalmente y falleció poco
después. También perdieron la vida los mineros Celso Revilla y Esteban Herrera.
Se dio aviso al jefe político del Mineral de Ocampo, Carlos Conant, quien
acudió a Pinos Altos con fuerzas armadas. Conant y sus guardias tomaron
prisioneros a cinco de los cabecillas y a cuarenta y tres mineros más. Les
formó un juicio injusto y ordenó fusilar a los trabajadores Blas Venegas, Cruz
Baca, Ramón Mena, Jesús Valenzuela y Francisco Campos, dejando en capilla a los
otros cuarenta y tres mineros. Desde Uruachi llegó el oficial Francisco Armenta
con un fuerte destacamento armado, quien reprimió duramente a Carlos Conant por
los fusilamientos realizados, restableció el orden y logró que las peticiones
de los mineros fueran finalmente cumplidas. Sin embargo, de manera misteriosa,
una mañana aparecieron ahorcados los dos capataces en un árbol cercano al
pueblo; nunca se supo quiénes fueron los responsables de este hecho. Este
acontecimiento histórico ocurrió durante el gobierno de Mariano Samaniego. No
obstante, a la justicia histórica chihuahuense se le ha olvidado a los mártires
de Pinos Altos, quedando fuera de la memoria histórica de los mexicanos.
Enajenación del trabajo
Ahora
bien, ¿en qué consiste la enajenación del trabajo? En primer lugar, en que el
trabajo es algo externo al obrero, es decir, algo que no forma parte de su
esencia, en que, por tanto, el obrero no se afirma, sino que se niega en su
trabajo, no se siente bien, sino a disgusto, no desarrolla sus libres energías
físicas y espirituales, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por
tanto, el obrero solo se siente en sí fuera del trabajo, y en este se siente
fuera de sí. Cuando trabaja no es él, y solo recobra su personalidad cuando
deja de trabajar. No trabaja, por tanto, voluntariamente, sino a la fuerza, su
trabajo es un trabajo forzado. No representa, por tanto, la satisfacción de una
necesidad, sino que es simplemente un medio para satisfacer necesidades
extrañas a él. El carácter extraño del trabajo que realiza se manifiesta en
toda su pureza en el hecho de que el trabajador huye del trabajo como la peste,
en cuanto cesa la coacción física o cualquiera otra que constriñe a realizarlo.
El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de
autosacrificio, de mortificación. En definitiva, la exterioridad del trabajo
para el obrero se revela en el hecho de que no es algo propio suyo, sino de
otro, que no le pertenece a él y de que él mismo, en el trabajo, no se
pertenece a sí mismo, sino que pertenece a otro. Los mismo que en la religión
la actividad propia de la fantasía humana, del cerebro y el corazón humanos,
obra con independencia del individuo y sobre él, es decir, como una actividad
ajena, divina o demoniaca, la actividad del obrero no es tampoco su propia
actividad. Pertenece a otro y representa la pérdida de sí mismo.
KarlMarx, Manuscritos económico-filosóficos, 1844.
"El
trabajador es esclavo en todas partes. Esclavo en Rusia, esclavo en Estados
Unidos, esclavo en México, esclavo en Turquía, en Francia, esclavo dondequiera.
Las famosas libertades políticas que el maderismo quiere conquistar, como la
libertad electoral, la de reunión, la de pensar y otras muchas no son sino
verdaderas engañifas con que se desvía al proletariado de su misión sagrada: la
libertad económica. Sin libertad económica no se puede gozar de la libertad
política".
-RicardoFlores Magón, 1910
El 21 de enero
debería ser el Día del Trabajo en México
El
1° de mayo, como todos sabemos, se conmemora el Día del Trabajo. Este tiene su
origen en los acontecimientos ocurridos en el año de 1886, particularmente en
Chicago, Estados Unidos, cuando se inició una huelga general de trabajadores.
La empresa de maquinaria agrícola McCormick continuó su producción gracias a
los empleados que no se habían adherido a la huelga, conocidos popularmente
como esquiroles. La huelga tenía como principal demanda el establecimiento de
la jornada laboral de ocho horas, lo cual desembocó en la revuelta de la plaza
Haymarket. Al término de estos sucesos, el presidente de Estados Unidos, Andrew
Johnson, promulgó
Por
acuerdo del Congreso Obrero Socialista de
Por otro lado, en el libro de Florence C. Lister y Robert H. Lister, titulado Chihuahua, almacén de tempestades, se cita lo siguiente: la primera huelga que estalló en Chihuahua fue la de los mineros de Pinos Altos, municipio de Ocampo, el 21 de enero de 1883, tres años antes de la huelga de Chicago del primero de mayo que daría origen a la celebración mexicana del Día del Trabajo. En Pinos Altos tuvo lugar un serio altercado entre mineros mexicanos y la administración británica. Pinos Altos, un distrito minero fundado apenas diez años antes, se había convertido en propiedad inglesa tras haber sido denunciado inicialmente por un gambusino mexicano. Posteriormente pasó a manos británicas, quedando bajo la gerencia de John Buchan Hepburn. Este ordenó arbitrariamente que los días de pago fueran quincenales en lugar de semanales, que la mitad del salario se gastara obligatoriamente en la tienda de raya de la empresa y aumentó la jornada laboral. Harto de una larga cadena de imposiciones injustas, un grupo de mineros se presentó ante Hepburn, llevando a cabo la primera huelga en el estado. Sus demandas incluían la sustitución de dos capataces abusivos y el pago semanal del salario. El gerente inglés, John Buchan Hepburn, era un individuo déspota y prepotente; cuando visitaba la mina exigía que los trabajadores le hicieran valla e inclinaran la cabeza a su paso. El 20 de enero de 1883 se celebraba un baile de gala en su honor en la parte superior de la tienda de raya. En ese momento, los mineros se presentaron exigiendo hablar con él. El guardia Jesús Montiel les impidió el paso y mató al minero Manuel Rascón, quien, antes de caer herido, logró matar al guardia. Ante este suceso, los mineros se retiraron. Al día siguiente, 21 de enero de 1883, se declararon en huelga general, saquearon la tienda de raya, tomaron rehenes y exigieron, a cambio de liberarlos, la entrega de los dos capataces abusivos y la atención directa del gerente. Mister Buchan Hepburn salió a insultarlos y ordenó a los guardias que lo acompañaban que dispararan contra los mineros. En medio de la confusión, el gerente fue herido mortalmente y falleció poco después. También perdieron la vida los mineros Celso Revilla y Esteban Herrera. Se dio aviso al jefe político del Mineral de Ocampo, Carlos Conant, quien acudió a Pinos Altos con fuerzas armadas. Conant y sus guardias tomaron prisioneros a cinco de los cabecillas y a cuarenta y tres mineros más. Les formó un juicio injusto y ordenó fusilar a los trabajadores Blas Venegas, Cruz Baca, Ramón Mena, Jesús Valenzuela y Francisco Campos, dejando en capilla a los otros cuarenta y tres mineros. Desde Uruachi llegó el oficial Francisco Armenta con un fuerte destacamento armado, quien reprimió duramente a Carlos Conant por los fusilamientos realizados, restableció el orden y logró que las peticiones de los mineros fueran finalmente cumplidas. Sin embargo, de manera misteriosa, una mañana aparecieron ahorcados los dos capataces en un árbol cercano al pueblo; nunca se supo quiénes fueron los responsables de este hecho. Este acontecimiento histórico ocurrió durante el gobierno de Mariano Samaniego. No obstante, a la justicia histórica chihuahuense se le ha olvidado a los mártires de Pinos Altos, quedando fuera de la memoria histórica de los mexicanos.
Ahora
bien, ¿en qué consiste la enajenación del trabajo? En primer lugar, en que el
trabajo es algo externo al obrero, es decir, algo que no forma parte de su
esencia, en que, por tanto, el obrero no se afirma, sino que se niega en su
trabajo, no se siente bien, sino a disgusto, no desarrolla sus libres energías
físicas y espirituales, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por
tanto, el obrero solo se siente en sí fuera del trabajo, y en este se siente
fuera de sí. Cuando trabaja no es él, y solo recobra su personalidad cuando
deja de trabajar. No trabaja, por tanto, voluntariamente, sino a la fuerza, su
trabajo es un trabajo forzado. No representa, por tanto, la satisfacción de una
necesidad, sino que es simplemente un medio para satisfacer necesidades
extrañas a él. El carácter extraño del trabajo que realiza se manifiesta en
toda su pureza en el hecho de que el trabajador huye del trabajo como la peste,
en cuanto cesa la coacción física o cualquiera otra que constriñe a realizarlo.
El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de
autosacrificio, de mortificación. En definitiva, la exterioridad del trabajo
para el obrero se revela en el hecho de que no es algo propio suyo, sino de
otro, que no le pertenece a él y de que él mismo, en el trabajo, no se
pertenece a sí mismo, sino que pertenece a otro. Los mismo que en la religión
la actividad propia de la fantasía humana, del cerebro y el corazón humanos,
obra con independencia del individuo y sobre él, es decir, como una actividad
ajena, divina o demoniaca, la actividad del obrero no es tampoco su propia
actividad. Pertenece a otro y representa la pérdida de sí mismo.
KarlMarx, Manuscritos económico-filosóficos, 1844.
"El
trabajador es esclavo en todas partes. Esclavo en Rusia, esclavo en Estados
Unidos, esclavo en México, esclavo en Turquía, en Francia, esclavo dondequiera.
Las famosas libertades políticas que el maderismo quiere conquistar, como la
libertad electoral, la de reunión, la de pensar y otras muchas no son sino
verdaderas engañifas con que se desvía al proletariado de su misión sagrada: la
libertad económica. Sin libertad económica no se puede gozar de la libertad
política".
-RicardoFlores Magón, 1910







No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por sus comentarios