Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//Efemerides//Especales//
30 de Abril de 1924.
Día del niño en México
EL
30 de abril, del año de 1924. Corría ese año cuando México, aún en proceso de
reconstrucción social tras los estragos de la Revolución , fijó la
mirada en uno de sus sectores más sensibles y esperanzadores: la niñez. Bajo la
presidencia del General Álvaro Obregón y con el impulso visionario del entonces
Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, se decretó el 30 de abril
como el Día del Niño en nuestro país.
La
decisión no fue casual ni simbólica solamente. El espíritu de aquella
iniciativa buscaba reafirmar los derechos de los niños y, sobre todo, sentar
las bases de una infancia feliz que permitiera un desarrollo pleno e integral
del ser humano. En una nación marcada por la desigualdad, la pobreza y el rezago
educativo, la niñez representaba el futuro que debía ser protegido desde el
presente.
JoséVasconcelos, convencido de que la educación era el camino para transformar al
país, exhortó a todas las instituciones a fomentar la fraternidad, la
comprensión y el bienestar de los niños, así como a promover activamente sus
derechos. Su pensamiento quedó plasmado en una de sus frases más emblemáticas:
había que hacer de cada escuela “un palacio con alma”, para que los niños
pobres, descalzos y hambrientos vivieran en ellas las mejores horas de su vida
y conservaran recuerdos luminosos que les dieran fuerza y dignidad.
Décadas
más tarde, el compromiso con la infancia trascendió fronteras. El 20 de
noviembre de 1959, la
Asamblea General de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) instituyó el Día Internacional del Niño, fecha en la que también
se aprobó la Declaración
de los Derechos del Niño y, posteriormente, la Convención sobre los
Derechos del Niño. Aunque la ONU
declaró ese día como el Día Universal del Niño, cada país eligió una fecha
propia para celebrar a su niñez; México reafirmó la suya el 30 de abril,
dándole un carácter nacional cargado de identidad histórica.
El
objetivo del Día Universal del Niño, y del Día del Niño en México, es recordar
que los niños constituyen el colectivo más vulnerable de la sociedad, el que
más sufre las crisis económicas, sociales y humanas del mundo. Es también una
jornada para dar visibilidad a sus derechos, sensibilizar a la ciudadanía y
reforzar el compromiso de trabajar cotidianamente por su bienestar y
desarrollo.
De
acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la
etapa que comprende de los seis a los trece años de edad es fundamental para
consolidar las capacidades físicas e intelectuales, fortalecer la
socialización, así como formar la identidad y la autoestima. Proteger esta
etapa no es un acto de caridad, sino una responsabilidad social y moral.
En
el ámbito jurídico, México ha dado pasos importantes para respaldar este
compromiso. Los Derechos Humanos de niñas, niños y adolescentes se encuentran
reconocidos en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los
tratados internacionales y en leyes específicas, como la Ley General de los
Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, publicada el 4 de diciembre de 2014.
Asimismo, la Convención
sobre los Derechos del Niño constituye el eje fundamental de este marco legal.
Entre
los derechos fundamentales de la infancia destacan:
El derecho a la vida
El derecho a la educación
El derecho a la alimentación
El derecho a la salud
El derecho al agua
El derecho a la identidad
El derecho a la libertad
El derecho a la protección
Así,
cada 30 de abril, más allá de los festejos, regalos y sonrisas, se conmemora
una historia de lucha, conciencia y responsabilidad. El Día del Niño en México
no solo celebra la alegría infantil, sino que recuerda el deber permanente de
garantizar una infancia digna, feliz y protegida, porque en cada niño vive el
presente más frágil y el futuro más valioso de la nación.
El
30 de abril de 1924, por disposición del entonces presidente de México, Álvaro
Obregón, y de su secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, se
estableció oficialmente el Día del Niño en México. Aquel año fue la primera vez
que se celebró esta fecha, concebida para honrar los derechos de la infancia y
promover su protección. Desde entonces, cada 30 de abril se conmemora en las
escuelas, los hogares y las plazas públicas la importancia de garantizar a los
niños una vida digna, saludable y llena de oportunidades. La iniciativa de
Obregón y Vasconcelos reflejó una visión de país donde los más pequeños
ocuparan un lugar central en las políticas educativas y sociales del México
posrevolucionario. Así, lo que comenzó como un decreto presidencial se convirtió
en una tradición profundamente arraigada en la cultura mexicana. A lo largo de
un siglo, el Día del Niño ha evolucionado, adaptándose a los cambios sociales,
pero sin perder su esencia: recordar que la infancia es la base de todo
proyecto de nación y que protegerla es responsabilidad de toda la sociedad.
La protección a la infancia fue una preocupación
del Estado posrevolucionario. En 1924, el gobierno estableció la Primera Junta de Protección
a la Infancia
y en 1926 el Tribunal Administrativo para Menores, encargado de la reinserción
social de los menores infractores de las leyes, quienes, hasta entonces,
compartían el espacio de reclusión en Belén y Lecumberri con los presos comunes.
El Tribunal estudiaba los casos de estos infantes, que hoy llamaríamos “en
situación de calle”, así como los considerados por sus familias como
incorregibles o indisciplinados. Se estableció que los menores de 16 años no
contraerían responsabilidades criminales por sus actos, pero quedarían sujetos
a un tratamiento especializados para restituirlos al orden social.
Las oficinas del Tribunal Administrativo para
Menores Infractores fueron inauguradas el 10 de diciembre de 1926 por el
gobernador Francisco R. Serrano, estaban ubicadas en la calle de Vallarta 17.
EL
30 de abril, del año de 1924. Corría ese año cuando México, aún en proceso de
reconstrucción social tras los estragos de
La
decisión no fue casual ni simbólica solamente. El espíritu de aquella
iniciativa buscaba reafirmar los derechos de los niños y, sobre todo, sentar
las bases de una infancia feliz que permitiera un desarrollo pleno e integral
del ser humano. En una nación marcada por la desigualdad, la pobreza y el rezago
educativo, la niñez representaba el futuro que debía ser protegido desde el
presente.
JoséVasconcelos, convencido de que la educación era el camino para transformar al
país, exhortó a todas las instituciones a fomentar la fraternidad, la
comprensión y el bienestar de los niños, así como a promover activamente sus
derechos. Su pensamiento quedó plasmado en una de sus frases más emblemáticas:
había que hacer de cada escuela “un palacio con alma”, para que los niños
pobres, descalzos y hambrientos vivieran en ellas las mejores horas de su vida
y conservaran recuerdos luminosos que les dieran fuerza y dignidad.
Décadas
más tarde, el compromiso con la infancia trascendió fronteras. El 20 de
noviembre de 1959,
El
objetivo del Día Universal del Niño, y del Día del Niño en México, es recordar
que los niños constituyen el colectivo más vulnerable de la sociedad, el que
más sufre las crisis económicas, sociales y humanas del mundo. Es también una
jornada para dar visibilidad a sus derechos, sensibilizar a la ciudadanía y
reforzar el compromiso de trabajar cotidianamente por su bienestar y
desarrollo.
De
acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para
En
el ámbito jurídico, México ha dado pasos importantes para respaldar este
compromiso. Los Derechos Humanos de niñas, niños y adolescentes se encuentran
reconocidos en
Entre
los derechos fundamentales de la infancia destacan:
El derecho a la vida
El derecho a la educación
El derecho a la alimentación
El derecho a la salud
El derecho al agua
El derecho a la identidad
El derecho a la libertad
El derecho a la protección
Así,
cada 30 de abril, más allá de los festejos, regalos y sonrisas, se conmemora
una historia de lucha, conciencia y responsabilidad. El Día del Niño en México
no solo celebra la alegría infantil, sino que recuerda el deber permanente de
garantizar una infancia digna, feliz y protegida, porque en cada niño vive el
presente más frágil y el futuro más valioso de la nación.
El
30 de abril de 1924, por disposición del entonces presidente de México, Álvaro
Obregón, y de su secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, se
estableció oficialmente el Día del Niño en México. Aquel año fue la primera vez
que se celebró esta fecha, concebida para honrar los derechos de la infancia y
promover su protección. Desde entonces, cada 30 de abril se conmemora en las
escuelas, los hogares y las plazas públicas la importancia de garantizar a los
niños una vida digna, saludable y llena de oportunidades. La iniciativa de
Obregón y Vasconcelos reflejó una visión de país donde los más pequeños
ocuparan un lugar central en las políticas educativas y sociales del México
posrevolucionario. Así, lo que comenzó como un decreto presidencial se convirtió
en una tradición profundamente arraigada en la cultura mexicana. A lo largo de
un siglo, el Día del Niño ha evolucionado, adaptándose a los cambios sociales,
pero sin perder su esencia: recordar que la infancia es la base de todo
proyecto de nación y que protegerla es responsabilidad de toda la sociedad.
La protección a la infancia fue una preocupación del Estado posrevolucionario. En 1924, el gobierno estableció
Las oficinas del Tribunal Administrativo para
Menores Infractores fueron inauguradas el 10 de diciembre de 1926 por el
gobernador Francisco R. Serrano, estaban ubicadas en la calle de Vallarta 17.



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