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domingo, 14 de agosto de 2016

HISTORIA DEL NORMALISMO EN MÉXICO (Escuelas Normales Rurales)

HISTORIA DEL NORMALISMO EN MÉXICO 


De origen, hasta Ayotzinapa y hoy, acosado por los gobiernos para su desaparición. El normalismo mexicano, heredero de las heroicas gestas revolucionarias, es origen, base y sustento de la educación pública mexicana; elemento clave contra la sumisión cultural de los pueblos.
 El normalismo es pilar fundamental de defensa contra la feroz agresión neoliberal a la soberanía e independencia de México. Forjador de ideales libertarios y parte esencial en las causas justas de las luchas con el pueblo a lo largo de la historia; es sinónimo de defensa permanente de la patria.
Este es el sentir y práctica permanente de los normalistas, dignos hijos de una escuela formadora de maestros.
Una vez que los gobiernos postrevolucionarios lograron la estabilidad política de México, iniciaron el proyecto para generar la transformación en el marco de las exigencias y promesas de la Revolución Mexicana.

En 1921 se abre paso a la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), estando al cargo José Vasconcelos, quien de inmediato efectuó su plan de fundación de escuelas rurales, escuelas de artes y oficios, bibliotecas, así como formación de nuevos maestros.

La primera Escuela Normal Regional fue la de Tacámbaro, Michoacán con la finalidad de formar maestros que se convirtieran en líderes de las comunidades.
Las primeras normales trabajaron un plan de dos años combinando materias académicas con el aprendizaje de labores agrícolas y oficios.
Debido a la falta de experiencias con el normalismo, la SEP permitió que cada director de las nuevas escuelas normales trabajara con base a esquemas de trabajo que consideraran más convenientes hasta que, en 1926, se diseñó un plan de estudios de manera formal.

En la legislación de 1927 se estipuló que todas las normales tendrían internado y que los alumnos contarían con becas.
Para 1928, se declaraba que las Normales Rurales eran un gran acierto para la construcción del México moderno. Las bases de organización de estas innovadoras escuelas eran configuradas desde el discurso de la SEP como una familia.
El interés de estas instituciones se centra en la formación de maestros normalistas rurales, en las cuales se ponía especial énfasis a la autodisciplina, la formación del autogobierno y las formas de convivencia democrática.

En 1932, estas pasaron a depender del Departamento de Enseñanza Agrícola y Normal Rural.

Otro cambio fundamental fue que en 1934 se estableció un nuevo reglamento que estipulaba que el gobierno y dirección de la escuela estaba a cargo del Director, como la figura de Consejo Técnico quien valoraría las faltas al reglamento y aplicaría las sanciones correspondientes. Con esto se terminó por derrumbar las prácticas democráticas que habían surgido en el incipiente crecimiento normalista y fueron sustituidas por prácticas autoritarias.
Debido a estas circunstancias, los estudiantes normalistas se agruparon y formaron, en 1935, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM); uno de sus objetivos era proteger y defender a los alumnos de las injusticias que cometían los directores y maestros de dichas instituciones.


Esta etapa del normalismo mexicano y de Gobiernos postrevolucionarios, estaba impregnada de una ideología jacobina y marxista que se develó expresamente en el sexenio del General Lázaro Cárdenas, quien dio impulso a la educación socialista, la cual dio pocos resultados por la aversión generada por el alto clero mexicano y durante la guerra de los cristeros.
A mediados de la década de 1940, se promovió una tendencia educativa que se conoce con la expresión de Escuela de la Unidad Nacional. A partir de entonces comenzó a desarrollarse lo que llegaría a ser la política de modernización educativa.
Desde ahí, las normales rurales dejaron de tener un lugar importante en el discurso educativo reduciéndoles el presupuesto y, al igual que en otras dependencias, la SEP depuró al profesorado y al estudiantado calificado de "comunista”.
En 1945 se adoptó un nuevo plan de estudios que constaba de seis años en dos ciclos: el primero equivalente a la secundaria y el segundo con materias profesionales.
En 1946, las 18 Escuelas Normales Rurales que quedaban, fueron separadas en mitad para mujeres y mitad para varones.
Ya para 1953 las normales dependían de la Dirección General de Enseñanza, la cual tenía registradas 64 normales. En 1957 incrementaron a 72, de las cuales 14 eran normales rurales.
Durante el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines se dio la explosión demográfica en casi todos los niveles educativos, expresando la SEP la necesidad de planificar el desarrollo educativo.
Sin embargo, con Adolfo López Mateos (1958-1964) y en su segundo período de Jaime Torres Bodet en la SEP, se elaboró el primer plan nacional de educación denominado Plan de Once Años, con una clara influencia de los trabajos de la OCDE (creada en 1961) y de la UNESCO, en particular del Proyecto Regional Mediterráneo denotando tintes neoliberales.
En 1959 se integró una Comisión preparatoria para la revisión de planes y programas de educación preescolar y primaria, la cual determinó que dicha currícula estaba sobrecargada, que manifestaba más su ambición teórica que responder a las necesidades concretas de los alumnos en el campo y la ciudad. Debido a esto se instrumentaron los nuevos programas en 1960 en educación básica, y para la educación normalista se resolvió aplicar dicha reforma a manera de plan piloto en nuevas instituciones que denominaron: Centro Regional de Educación Normal, que su finalidad principal fue mejorar la calidad de la formación docente, además de que reflejan un costo operativo mucho menor que las normales rurales del país, que llegaron a ser 29 en toda la república mexicana.
Lo característico de los egresados de las escuelas normales rurales era su pronta identificación e integración a los diversos movimientos sociales, rurales y urbanos, que se han generado desde la fundación de estas instituciones, debido a su ideología mayormente marxista, por lo que no era de extrañarse que en 1968 muchos normalistas participaran abiertamente en las luchas estudiantiles. Lo que tuvo como represalia el cierre de 14 normales rurales.

Durante los años setenta, en el sexenio de Luis Echeverría, se dio una etapa de persecución política y represión a los líderes estudiantiles de las normales rurales por sus vínculos con movimientos políticos radicales y la guerrilla, por lo que día con día era latente su exterminio.
A pesar de la persecución oficial y debido a presiones políticas regionales, se crearon las últimas dos Normales Rurales, la de Morelos y la de Tamaulipas.
Para 1975 se generaliza en la república mexicana y en todas las instituciones formadoras de docentes la aplicación del nuevo plan y programa de estudios de la educación normal, en el cual los jóvenes después de haber estudiado su educación secundaria, ingresaban a la educación normal con la finalidad de propiciar un desarrollo intelectual y moral de los futuros docentes.
En el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988) las políticas educativas se plasmaron en el Programa Nacional de Educación, Cultura, Recreación y Deporte 1984-1988. El Programa planteaba una revolución educativa con seis objetivos, siendo el primero elevar la calidad a partir de la formación integral de docentes que, aunado a las exigencias de profesionalización del magisterio, dio origen al plan de estudios 1984 que exigía para el ingreso, estudios del nivel medio superior (bachillerato), y estaba diseñado para cuatro años durante los cuales se generarían docentes capacitados para la investigación educativa y al mismo tiempo se les preparaba para su labor áulica.
Posteriormente se impone otra reforma más a la educación normalista, que se realiza con el Plan y Programas de estudios 1997, en donde se generan normalistas capacitados para su labor áulica y además de realizar investigaciones acerca de los aprendizajes de sus alumnos en un lapso de cuatro años para el sistema escolarizado y de seis para el sistema semiescolarizado.
Actualmente existen 16 Escuelas Normales Rurales, a las que se integra la Normal Indígena de Cherán, Michoacán (17), en su resistencia por sobrevivir bajo la constante persecución oficial; gracias a su tradición de lucha se mantienen aglutinadas en la FECSM enarbolando, como desde su fundación, una ideología sobre todo marxista, teniendo como principal misión de los maestros rurales: enseñarle a la gente del pueblo cuáles son sus derechos.
Desde su origen, a casi un siglo de su creación, y más en las últimas décadas por la profundización del ataque al normalismo por los gobiernos neoliberales -véase Ayotzinapa, Guerrero- , todos los logros han sido producto de intensas luchas estudiantiles de las generaciones que han cruzado por las aulas de las heroicas Escuela Normales Rurales y Oficiales, con huelgas, marchas, mítines, plantones, hambres, desvelos, represiones, persecuciones, acosos policiacos del gobierno, cárcel e incluso muertes de varios estudiantes normalistas durante la historia forjada con esfuerzos supremos de sobrevivencia.
Habría que decir que el presupuesto para las Escuelas Normales, sobre todo las Rurales, el gobierno y autoridades educativas lo retrasan recurrentemente, lo que obliga a ir en acción ante los gobiernos estatales o el federal, para exigir su cumplimiento puntual. Esto es motivo de permanentes luchas y acciones estudiantiles y populares.
Durante los necesarios movimientos y luchas de estudiantes normalistas por mantener y aumentar la matrícula de ingreso, el incremento de la beca alimentaria, mejoras materiales y más necesidades de las escuelas, entre otras demandas siempre amenazadas de ser arrebatadas por el gobierno, se fortalece la unidad y solidaridad con todas las normales del país y el pueblo.
En el acontecer diario en una escuela normal, la convivencia con los demás compañeros, las permanentes luchas estudiantiles, el estudio y formación teórica, se comprende a la perfección que, el verdadero maestro, de vocación, de convicción intacta es el que se forja para la defensa de la soberanía y la patria; es el que se hace fuerte en las adversidades y ambientes, a veces complicados y otras de camaradería, de las áreas más marginadas de todas las entidades y de México”.
Recientemente, con el Decreto Presidencial en materia educativa impuesto al gobierno mexicano por la OCDE y aprobado por el Pacto por México, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el día 26 de febrero de 2013, y que modifica los Artículos 3º y 73º Constitucionales para la ejecución de la reforma educativa de interés económico pleno para los neoliberales, va de la mano un proceso mucho mayor de agresión contra todas las escuelas normales públicas -274 aproximadamente-, con intención de desaparecerlas gradualmente, al que han dado por llamarle:
“El plan integral de diagnóstico, rediseño y fortalecimiento para el sistema de normales públicas”. Plan que pretende sepultar el normalismo e implementarse a partir de agosto de 2016.
Para sustentar este letal plan contra los estudiantes normalistas y las escuelas normales, los incluyen en todo el proceso de la regresiva reforma educativa que aprueban en el Congreso de la Unión, la mayoría de los Congresos Locales de Diputados en las entidades, las leyes reglamentarias del INEE, LGE y LGSPD, enlazados con la “armonización” de las leyes educativas de las 31 entidades, incluido en los Lineamientos del INEE, el Nuevo Modelo Educativo, y que en su tarea central del plan para las escuelas normales, con metas precisas y los argumentos banales para su aplicación son:
- La supuesta “calidad educativa”.
- Reorganizar a las escuelas normales para trascender a las necesidades actuales que la educación y México requieren.
- Que las escuelas normales nacieron y se han interpretado bajo el signo de la diversidad.
- Que no respondieron a un solo proyecto ni se fundaron en un mismo momento histórico.
- Que se ubicaron geográficamente en puntos muy diversos del territorio nacional.
- Que las escuelas normales han permanecido en una condición de homeostasis.
- La falta de un modelo que articule las etapas del desempeño profesional.
- El diseño curricular, con características del maestro que requieren para la reforma educativa.
- Que las instituciones normalistas deben ser solo una opción para la formación inicial.
- Que es necesario que otras instituciones de educación superior oferten programas de estudio y carreras afines para participar en procesos formativos y de actualización docente.
- Ingresar al docente egresado de una escuela normal al esquema de oferta educativa profesional reconocida por su “buena calidad”. - Ubicar los elementos a considerar para el nuevo diseño curricular neoliberalizado.
- El perfil para la participación de los egresados en los concursos de oposición para el ingreso al servicio profesional docente, como parte de la reforma educativa.
- Integración de un modelo que responda a las características y necesidades cambiantes de la sociedad del siglo XXI.
La desaparición, por el Estado mexicano en 2014, de 43 estudiantes de la Escuela Normal RuralRaúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, deja marcado para siempre al normalismo mexicano.
Este letal ataque, y otros, al normalismo histórico formador de docentes patrios, contempla la desaparición total de las escuelas normales púbicas y los ejemplos de sus características son:
- La oferta educativa que sólo contempla dos licenciaturas: Educación y Docencia y Educación Inclusiva, además, programas de posgrado en 11 disciplinas.
- La tendencia e desaparecer las demás carreras que ahora se imparten como educación preescolar, primaria, telesecundaria, educación física, especial e indígena.
- En esta lógica, el plan del gobierno es el de cerrar muchas de las escuelas normales que hoy existen.
Un ejemplo claro es la reciente entrega de fichas y el examen que refleja muy a la baja el interés de los jóvenes por ingresar a una escuela normal.
- El INEE pretende formar docentes con perfiles y criterios de idoneidad en base a las reglamentaciones de la reforma educativa empresarial impuesta por la OCDE. Que se sometan en competencias desleales en evaluaciones punitivas, y los “idóneos” ingresen al servicio educativo sin derechos laborales.
- Con el pretexto de asegurar la “calidad educativa” y competencia académica de los egresados de las normales, habrá muchas trampas para que puedan ingresar al servicio educativo.
- Obviamente que, con el mencionado Plan Integral de la regresiva reforma educativa, el objetivo del gobierno es acabar con las plazas automáticas a los egresados normalistas que aún la conservan, desalentar el ingreso a las escuelas normales y abrir el espacio a todas las profesiones desde el nivel superior de educación.
- La clara ruta de la desaparición del normalismo es cuando se pretende establecer convenios con instituciones de educación superior y compartir la formación inicial de docentes.
- Una prueba grave para la desaparición del normalismo se exhibe cuando la Coordinación General del Servicio Profesional Docente (CGSPD) promueve el que las universidades apoyen la formación de los docentes a través de una mayor articulación con las escuelas Normales, y la posibilidad de contratar como profesores a los egresados de otras licenciaturas.
- Otro aspecto contra el normalismo es el plan de consolidar la planta académica de las escuelas normales por un sistema de ingreso, permanencia y promoción como lo marca el SPD, con evaluaciones punitivas permanentes por el INEE, lo que obligará a los docentes normalistas a integrarse a los desventajosos programas de “retiro voluntario”.
El redefinir los perfiles profesionales de los docentes que egresan de las escuelas normales, la formación de profesores “idóneos”, la renovación de planes de estudio, la reorganización de las escuelas normales y los cambios a fondo en la estructura administrativa y presupuestaria, entre otras medidas, no es otra cosa que el anuncio del fin del normalismo en México.
La perspectiva, ante las letales agresiones a contra del normalismo mexicano, es la integración a todo el proceso de lucha nacional magisterial, estudiantil y popular con objetivos muy claros como:
- La abrogación de la regresiva reforma educativa.
- La integración de la mayoría de las escuelas normales públicas en rechazo total a “El plan integral de diagnóstico, rediseño y fortalecimiento para el sistema de normales públicas”.
- El integrarnos en lo posible al proceso nacional en la ruta de la derrota del régimen y sus partidos del Pacto por México, para rescatar al país e iniciar su reconstrucción desde el pueblo y para el pueblo.
Quienes amamos el normalismo, quienes lo llevamos en el corazón, nos sentimos orgullosos de ser los maestros normalistas de la patria.
El normalismo, al igual que a lo más sublime de la patria, se le ama y se defiende.
 
¡No estamos todos, nos faltan 43!
¡Viva por siempre el heroico normalismo mexicano!
Ciudad de México, agosto de 2016.
COMBATIVAMENTE
Profesor Artemio Ortiz Hurtado
Maestro normalista rural
(artemiomichh@gmail.com)

Jesús Hoyos Hernández

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