Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//Guerra Sucia// Siglo XX//
Miguel Nazar Haro; figura clave en la Guerra Sucia en
México.Torturador y asesino

Miguel
Nazar Haro fue titular de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) durante la
década de los setenta. Su nombre pasó a la historia como responsable de la
persecución y tortura contra disidentes políticos y guerrilleros.
Una de las instituciones que participaron en la represión
contra los movimientos sociales y opositores políticos de las décadas de 1970 y
1980 fue la
Dirección Federal de Seguridad (DFS). Institución de la que
Sergio Aguayo escribió en “La
Charola ”: « La
DFS no fue la única institución que participó en la lucha
contra-insurgente. Sin embargo tomó el liderazgo porque, además de coordinar
las acciones, proporcionaba la mayor parte de la información para los
operativos de búsqueda y aniquilamiento. Aún está pendiente de establecer el
papel jugado por las fuerzas armadas, aunque hay suficiente evidencia para
asegurar que fue protagónico. En 1981, la DFS recibió en sus instalaciones de Plaza de la República (Distrito
Federal) a importantes funcionarios. Se preparó una presentación con
diapositivas que iban mostrando el edificio y la organización que tenía la
institución. El texto refleja orgullo y fuerza. El director de la DFS , Miguel Nazar Haro, fue
muy elogiado: Desde 1970 y hasta 1978 [Nazar Haro] desempeñó el cargo de
subdirector general y se caracterizó por su actuación en contra de los grupos
subversivos... y principalmente en el golpeo directo en contra de una
organización clandestina llamada Liga Comunista 23 de Septiembre que intentó el
derrocamiento del gobierno mexicano. Después de haber participado en múltiples
acciones, en un lapso de seis años dio por terminada su campaña en contra de
ese grupo con la satisfacción de haber logrado su exterminio.(25) Un ex
guerrillero recuerda que una de las características de Nazar Haro era la
paciencia con que iba reuniendo, asociando y anudando pequeñas piezas de
información (perfil que se confirma con la investigación que Nazar hizo de la
ejecución de Carlos Ramírez Ladewig que aparece como anexo 6). A partir del
material revisado de la DFS ,
y de algunas entrevistas, reconstruí algunos de los métodos empleados por esa
dependencia. La base de su éxito fue la recopilación de información mediante un
sistema muy simple pero altamente eficaz. El núcleo central era el Grupo C-047,
fundado por Nazar Haro en 1965. Ahí llegaba información de todos los estados e
instituciones. Por ejemplo, si el director de una penitenciaría en Guerrero
interceptaba un recado que daba indicios sobre un secuestro en Guadalajara,
inmediatamente lo transmitía a la
DFS (26). Si la Policía Judicial de Jalisco le encontraba
"propaganda subversiva" a algún detenido, rápidamente solicitaba
"la colaboración de la DFS "
para que lo interrogara (27). Hasta la Patrulla Fronteriza
de Estados Unidos colaboraba porque cuando detuvieron a "José Luís
Rodríguez Ocampo, a su esposa Carmen Cobos, y a su hermana María Teresa
Rodríguez Ocampo" se dieron cuenta que habían sido del FER e
inmediatamente los entregaron a la
DFS (28). Es obvio que a través de todas las redes oficiales
había circulado la orden de concentrar la información sobre la guerrilla en la Federal de Seguridad. Toda
esa información de personas, organizaciones y objetos llegaba a los 46 analistas
encargados de poner en las tarjetas los extractos de los informes. Las tarjetas
estaban organizadas por nombre, apodo, pseudónimo y objeto (es decir, armas,
automóviles o casas de seguridad) y podían consultarse rápidamente porque había
una lista ordenada alfabéticamente. También fotografiaban cada evento o persona
(viva o muerta). Y aunque recibía información desde todos lados, la DFS también salía a buscarla
en diferentes partes y con diversos métodos. Las prisiones eran constantemente
vigiladas. En ellas estaban recluidos guerrilleros que recibían y enviaban
información, en algunas ocasiones capturada por Nazar Haro y sus analistas, que
a su vez la transmitían a quienes hacían los operativos. Por ejemplo, el 23 de
agosto de 1977, agentes de la DFS
detuvieron a Alicia Valdez Rodríguez de Cassian, esposa de Pedro Cassian
Olvera, preso en Oblatos. La señora [dicen los de la Dirección Federal
de Seguridad] tiene como funciones portar mensajes clandestinos de los miembros
del FRAP tanto al interior como al exterior del penal. Al ser interrogada
confesó que los mensajes los llevaba a Rubén Mayoral Román, el Pequeño, a la
casa de seguridad en la esquina de Javier Mina y la 74, Sector Libertad. La DFS se trasladó al domicilio
en donde intempestivamente y desde una azotea, Rubén, acompañado de un
individuo no identificado, disparó en contra de los agentes hiriendo a Andrés
Acevedo. A las 11:30 se acordonó la manzana sin que pudieran encontrarlo (29). Sin
embargo, ahí arrestaron al padre de Rubén, Jesús Mayoral, de 70 años, que hasta
ahora sigue desaparecido. Otro método muy generalizado para obtener información
era la tortura de la que habían hecho uso mucho antes de que hubiera guerrilla.
Los agentes de la DFS
sabían que los guerrilleros tenían órdenes de callar durante tres días para dar
tiempo a que sus compañeros abandonaran las casas de seguridad y a que los
militantes conocidos por el detenido pudieran esconderse. Sin embargo, ninguno
de los miembros de la DFS
entrevistados acepta que se utilizara la tortura, y en los documentos sólo se
dice que a tal o cual detenido le aplicaron "presión" o que un grupo
de detenidos del FRAP proporcionó en los "interrogatorios preliminares...
datos sobre 3 casas de seguridad" (30). Cuando averiguaban la dirección de
una de estas casas, inmediatamente llegaban a ella porque era otra fuente muy
importante de información (31). Una vez allí, recogían todo lo que encontraban,
aprovechándose de que, como recuerda un ex agente de la DFS , los de la "Liga
contabilizaban todo, hasta cuánto gastaban en azúcar". Los encargados del
archivo de la DFS
también tomaban declaración a detenidos (32). Un miembro de la Liga , Mario Álvaro Cartagena,
el Guaymas, recuerda que "querían toda la información, hasta los detalles
más pendejos. Direcciones, métodos de operación y, sobre todo, la permanente
[cita fija y periódica con otro miembro de la organización]. Casi siempre
estaba el bato bueno, que te hablaba bonito, y te daba razones para que
hablaras. Luego estaba el cabrón, y vaya que eran cabrones" (33). Pedro
Cassian Olvera fue aprehendido el 28 de octubre de 1974 por un grupo encabezado
por Nazar Haro y lo que narra al respecto es parte de un patrón: De inmediato
me vendaron los ojos y me llevaron a una casa en donde se me desnudó y se me
empezó a golpear en todo el cuerpo, principalmente con golpes de karate en la
garganta y en la nuca, después me mojaron y empezaron a darme toques eléctricos
con una picana [chicharra-barra eléctrica] en el pene, los testículos, el ano,
en una cicatriz, que tengo, en las orejas, dentro de las fosas nasales, en los
labios, en las encías y en la lengua, después de esto me hicieron comer dos
tazas de excremento, luego me tendieron en el suelo y Miguel Nazar Haro me
ponía una pistola en la sien jalando el gatillo (34). Jesús Morales agrega que...casi todos los que estuvimos
detenidos tenemos una marca en el tabique de la nariz. Así quedas de la venda
que nunca te sacan y te va jodiendo porque te mojan, te meten la cabeza en los
excusados y luego se seca, se llaga y se infecta. Uno aguantaba, pero hay un
momento, compa, cuando lo que quieres es morirte. Y te mueres el chingo de
veces y regresas a lo mismo y te vuelves a morir poco a poquito. Y les dices
que te maten y nomás se ríen. Había que creer para aguantar. Lo que sea de cada
quien, entre ellos de repente te encontrabas con alguno que te alivianaba, a lo
mejor porque le dabas lástima (35). Al mismo tiempo, tenían infiltradas a las
organizaciones aunque eran muy cuidadosos de no identificar a sus espías. En
las tarjetas sólo aparecen referencias a un contacto de la DFS. Doy varios ejemplos.
Un contacto les dijo que "el buró político de la Liga " fue el que tomó la
"decisión de ajusticiar a este burgués (Aranguren)" dando detalles
sobre quién lo mató (36). Otro les informó que Fernando Salinas Mora
"participó en el asalto nocturno que a mediados de 1973 hicieron a una
caseta de Guadalajara, donde mataron o hirieron a seis policías" (37).
Finalmente, otro contacto, que era "miembro de la Liga ", les "dijo en
Puebla, en relación a la fuga [de Enrique Pérez Mora, el Tenebras, del Penal de
Oblatos en enero de 1976], que participaron nueve elementos formados en tres
comandos: Chano, Sergio y Rodrigo o Ramiro, Josué, Raúl y Andrés y el último
comando por la Papa ,
Aída y el declarante" (38). Los nombres de los infiltrados eran conocidos
por muy pocos, porque si los descubrían eran ejecutados. David López Valenzuela
fue un militante del FRAP que, al ser detenido en 1974, hizo una extensa
declaración y empezó a colaborar con la DFS. Cuando en noviembre de 1974 la DFS "recogió un artefacto
que no explotó", se lo llevaron a López Valenzuela que inmediatamente lo
reconoció, como uno de los que "fabricaba[n] Luis Jorge Melendres Liébano
y Raimundo Hernández Castillo". El 17 de junio de 1976 la DFS informó que de "común
acuerdo él [López Valenzuela] ayuda a las autoridades en el sentido de que
tendrá al tanto a las mismas de los elementos extremistas dentro de ese
penal" por lo que este "elemento ha tenido la facilidad de salir durante
el día y dormir en la noche" (39). El 11 de junio de 1977 fue asesinado
por un grupo de guerrilleros también encarcelados que, según una versión, lo
golpearon con tablas a las que habían puesto clavos. El FRAP se responsabilizó
de la muerte del "traidor". En otras ocasiones, las organizaciones
guerrilleras ejecutaron a militantes a los que acusaron de policías sin que
hubiera evidencia concreta de que lo fueran. Tal vez la misma DFS difundía
información en ese sentido para desorientar a sus enemigos y provocar que se
mataran entre sí».
Titular: Dirección Federal de Seguridad entre 1978 y 1982
Miguel
Nazar Haro fue una figura clave en la Guerra Sucia , conocido por su brutalidad en la DFS (Dirección Federal de
Seguridad). Dirigió la
Brigada Especial , responsable de detenciones y torturas
avaladas por el gobierno. Surgida de los azares ligados al oficio periodístico,
la obra narra ocho años de pláticas entre el reportero y el ex titular de la
extinta DFS, quien brinda su balance del combate a la insurgencia armada: “Hubo
una lucha frente a frente; perdimos; ganamos en esa época y salimos perdiendo
ahora; los vencedores vencidos; bonita chingadera” Hombre del viejo sistema,
monopolizado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), al que se le
identificaba como uno de los personajes más duros durante la guerra sucia,
Miguel Nazar Haro, anticomunista confeso y con gran poder por la información
que poseía, en el ocaso de su vida se asumió como traicionado por el aparato
político al que sirvió en sus facetas más siniestras, según las revelaciones
que hizo al reportero de La
Jornada Gustavo Castillo García, que hoy se recogen en el
libro El tigre de Nazar (editorial Grijalbo), ya en librerías. En la última
etapa de su vida, Nazar reflejaba su frustración por ser –decía– marginado de
las instancias de inteligencia que ayudó a construir y decepcionado por el
proceso legal abierto en su contra como uno de los pocos culpables que ese
mismo sistema admitió tener: “Nada quiero, nada pido. Que me dejen morir en
paz, que me olviden, me han agarrado de bandera. No quiero ser nadie más. Ya me
tocó vivir una época difícil, me tocó resolverla. Que me olviden”. La historia
de El tigre de Nazar surge de los azares que suelen acompañar el oficio
periodístico: una confusión durante una conferencia entre Miguel Nazar (El
Tigre) y Miguel Nassar, su hijo. Interesado en la guerra sucia desde la
apertura de los expedientes en el Archivo General de la Nación , Castillo García vio
la oportunidad en una conferencia en la que participaría Nassar (así, con doble
“s”, a diferencia del apellido del padre) de enorme parecido con Nazar Haro. Una
batería de preguntas sobre sus responsabilidades, concluyó con una sonrisa del
conferencista: “Sí soy Miguel, pero al que usted está buscando es a mi padre”.
Tiempo después, el azar permitió a Castillo resarcirse de aquella confusión. La
suerte quiso que se encontrara con José Luis, otro de los hijos de Nazar.
Con
el antecedente de aquella conferencia, se allanó el camino para iniciar un
largo periodo de insistentes peticiones de entrevista que en su momento se
publicó en La Jornada
y con el tiempo derivó en El tigre de Nazar. Al morir, en enero de 2012, y Con
el estigma de ser uno de los principales torturadores del país, Nazar fue
reconocido, en privado como el hombre que sustentó las bases de la inteligencia
en México. “Fue tejiendo el centro de inteligencia de México que aún hoy
sobrevive. Es el origen del Cisen [Centro de Investigación y Seguridad
Nacional] y ahora del Centro Nacional de Inteligencia”, apuntó Castillo, quien
destacó un documento de circulación restringida del Cisen, reconocía sus
aportes en materia de inteligencia en México. Una aportación cuyos métodos eran
cuestionados por víctimas, analistas y defensores de derechos humanos, subraya
Castillo, donde los parámetros de legitimidad eran diametralmente opuestos a
los actuales. Entonces podría admitirse sólo como excesos, lo que ahora son
graves violaciones a los derechos humanos. Tema medular durante la guerra
sucia, para Nazar en las charlas que tuvo con Castillo, son las desapariciones,
que dice: “eran un mito. “La gente detenida salió en libertad y los muertos
fueron en enfrentamiento”. Castillo refiere que el ex director de la extinta
Dirección Federal de Seguridad (DFS) expresa aspectos que parecen banales,
“pero te pintan al personaje como homofóbico, machista, un fiel creyente de que
quienes se fueron a entrenar a Corea del Norte, del Movimiento de Acción
Revolucionaria eran los más traidores al país. Y en cambio reconoce con quienes
combatieron, si se puede decir más lealmente, con Lucio Cabañas. ¿En qué
términos? Reconoce que no se fue a entrenar afuera y con todo y que estaban
confrontados, le reconoce lo que hacía”. Castillo destaca que una de las
principales revelaciones de Nazar se incluyen en el capítulo sobre los
movimientos armados en Guerrero, encabezados por Lucio Cabañas y GenároVázquez. En ellas reflejó su convicción del riesgo que había de que se
unificaran con la Liga
Comunista 23 de Septiembre. Sin abundar mucho en describir
las confrontaciones con los movimientos insurgentes, Nazar definió en el libro,
los alcances de los episodios violentos en Guerrero: “Fui entrenado para
combatir a los guerrilleros en Front Bragg. Aprendí cómo combatirlos,
infiltrarlos […] Pues qué chingaos esperaban. Guerra es guerra, guerrilla es
guerra y en la guerra todo se vale”.
Castillo
expone que en la historia de la
DFS hay dos etapas, la segunda de las cuales, en la fase más
intensa de la guerra sucia, a partir de 1965, las estrategias de inteligencia y
combate a los movimientos armados, fueron redefinidas por Nazar a partir de su
capacitación en Estados Unidos.
Retrata
mucho lo que era como persona, sus antecedentes y el retrato de que formaba
parte él en el sistema político mexicano, cómo operaban los sistemas de
seguridad.
–¿Fue
una pieza clave de la parte más siniestra del sistema?
–¿Jamás
reconoce que él fue un torturador?
–Él
decía que realizó interrogatorios científicos, que él no necesitaba la
violencia. Te diría que las concepciones de aquel momento con las de hoy, son
muy diferentes. Lo que para hoy, puede ser un acto de tortura, entonces se
usaban como parte de los tratamientos que ellos seguían. Le dije, no me quieres
contestar a mí. Entonces contéstale al compañero Tigre. Cuando habla del
compañero Tigre, que era como se identificaba a los de la DFS , no estaba hablando de
otro hombre, sino de un tigre de Bengala real. ¿Si eso no es tortura en el
argot actual?”
–El
tigre, afirma Castillo. Quien
fuera director de la
Dirección Federal de Seguridad entre 1978 y 1982, fue
procesado por privación ilegal de la libertad, equiparable al secuestro, por
homicidio, y por haber participado en la detención-desaparición de Jesús Piedra
Ibarra en 1975. Aunque el teniente coronel fue detenido y procesado el 19 de
febrero de ese año, pasó apenas 115 días en el penal —de los 9 meses del
proceso— pues continuamente era traslado a hospitales de aquella ciudad en
donde permanecía por varios días. Personajes como Miguel Nazar Haro, Tomás
Morlet y el General Mario Acosta Chaparro no sólo utilizaron estrategias de
tortura y desaparición contra la disidencia política, también se enriquecieron
y fortalecieron el crimen organizado como el narcotráfico.

Miguel
Nazar Haro fue titular de
Una de las instituciones que participaron en la represión
contra los movimientos sociales y opositores políticos de las décadas de 1970 y
1980 fue
Miguel
Nazar Haro fue una figura clave en
Con
el antecedente de aquella conferencia, se allanó el camino para iniciar un
largo periodo de insistentes peticiones de entrevista que en su momento se
publicó en
Castillo
expone que en la historia de
Retrata
mucho lo que era como persona, sus antecedentes y el retrato de que formaba
parte él en el sistema político mexicano, cómo operaban los sistemas de
seguridad.
–¿Fue
una pieza clave de la parte más siniestra del sistema?
–¿Jamás
reconoce que él fue un torturador?
–Él
decía que realizó interrogatorios científicos, que él no necesitaba la
violencia. Te diría que las concepciones de aquel momento con las de hoy, son
muy diferentes. Lo que para hoy, puede ser un acto de tortura, entonces se
usaban como parte de los tratamientos que ellos seguían. Le dije, no me quieres
contestar a mí. Entonces contéstale al compañero Tigre. Cuando habla del
compañero Tigre, que era como se identificaba a los de
–El
tigre, afirma Castillo. Quien
fuera director de











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