Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//Guerra Sucia//Siglo XX//
Los vuelos de la
muerte: los militares que hicieron desaparecer a sus víctimas en el mar.
Durante la guerra
sucia en México
Durante
la llamada Guerra Sucia, se llevo acabo la llamada Operación Tiburón, su
finalidad era desaparecer personas por parte del Estado Mexicano, una parte del
Ejercito mexicano no estaba diseñado para la seguridad interna del país, si no como instrumentos político, desaparecer
adversarios políticos al régimen, luchadores
sociales, activistas, periodistas, y disolver movimientos sociales, legítimos y
del pueblo, por que se luchaba por una causa; en Guerrero,
la represión contra movimientos guerrilleros y opositores políticos alcanzó una
de sus expresiones más atroces: personas detenidas por fuerzas del Estado
fueron llevadas a la Base
Aérea Militar de Pie de la Cuesta y posteriormente desaparecidas en el
océano Pacífico. Detrás de estas operaciones aparecen dos nombres que quedaron
registrados en investigaciones oficiales: Mario Arturo Acosta Chaparro y
Francisco Quirós Hermosillo. En la década de 1970, el Ejército mexicano
desarrolló en Guerrero una estrategia contrainsurgente para combatir
organizaciones como el Partido de los Pobres, relacionado con la guerrilla de
Lucio Cabañas, y otros movimientos armados. Aquella campaña no se limitó al
combate militar: investigaciones posteriores documentaron detenciones
arbitrarias, tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. Uno
de los principales escenarios fue la Base Aérea Militar No. 7 de Pie de la Cuesta , en Acapulco. De
acuerdo con testimonios de militares y documentos de investigaciones oficiales,
algunos detenidos eran trasladados hasta ese lugar después de permanecer en
instalaciones clandestinas o militares. En las investigaciones aparecen
Francisco Quirós Hermosillo, entonces integrante de la Policía Militar , y
Mario Arturo Acosta Chaparro, quien posteriormente tuvo responsabilidades en
las corporaciones de seguridad de Guerrero. Ambos fueron señalados como
responsables de operaciones contra la guerrilla.
El Archivo General de la Nación identifica a los dos
como figuras centrales de los llamados vuelos de la muerte y los vincula con la Brigada Blanca ,
creada para combatir a organizaciones guerrilleras. Los testimonios describen
un procedimiento particularmente macabro. Los detenidos eran llevados a una
construcción conocida como “El Bungalow”, donde permanecían incomunicados.
Algunos testimonios señalan que posteriormente eran ejecutados y sus cuerpos
colocados en costales junto con piedras antes de ser trasladados a un avión
Aravá de la Fuerza Aérea
Mexicana. Las bitácoras militares investigadas años después permitieron
documentar vuelos que partían de Pie de la Cuesta. Una investigación
citada por la prensa encontró 54 vuelos relacionados con estas operaciones
entre 1974 y 1979, aunque las cifras y periodos varían según la fuente y el
expediente consultado. Uno de los datos
más inquietantes es la existencia de referencias a un “libro de pastas negras”,
en el que presuntamente se registraban los nombres de algunas personas llevadas
a la base. También existen testimonios sobre la participación directa de Acosta
Chaparro en ejecuciones. El propio AGN ha difundido documentación relacionada
con su expediente y con la mecánica de estas operaciones. La cifra de víctimas sigue siendo objeto de
investigación. Algunas investigaciones han manejado estimaciones de cientos de
personas y otras han llegado a hablar de alrededor de 1,500 desaparecidos. Sin
embargo, esa última cifra debe presentarse como una estimación, no como un
número definitivamente establecido. Lo que sí está documentado es la existencia
de los vuelos, las desapariciones y la investigación militar sobre al menos 143
víctimas.
Durante
años, estos hechos permanecieron prácticamente fuera del conocimiento público.
Las investigaciones posteriores de la Fiscalía Especializada
en Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, la Comisión de la Verdad de Guerrero, el AGN
y otras instituciones permitieron reconstruir parcialmente lo ocurrido. Los
vuelos de la muerte son hoy uno de los episodios más graves de la Guerra Sucia
mexicana. También representan una pregunta que permanece abierta: ¿cuántas
personas fueron desaparecidas y quiénes fueron realmente responsables de
ordenar estas operaciones? Porque en México, algunas de las páginas más oscuras
de nuestra historia no terminaron cuando dejaron de volar los aviones.
Terminaron, solamente, cuando comenzaron a abrirse los archivos.
ARTURO ACOSTA
CHAPARRO: EL GENERAL QUE MARCÓ LA GUERRA SUCIA EN MÉXICO
Durante
los años más duros de la llamada Guerra Sucia, Arturo Acosta Chaparro pasó de
las filas del Ejército a convertirse en uno de los militares vinculados con las
operaciones contrainsurgentes en Guerrero. Décadas después, su nombre también
aparecería en investigaciones por presuntos vínculos con el narcotráfico. Mario
Arturo Acosta Chaparro Escápite nació en 1942 y se incorporó al Ejército a
principios de los años sesenta. Posteriormente recibió entrenamiento militar en
Estados Unidos y ocupó distintos cargos dentro de las Fuerzas Armadas. Su
trayectoria dio un giro durante la década de 1970, cuando fue enviado a
Guerrero para combatir a los grupos guerrilleros encabezados, entre otros, por
Lucio Cabañas y Genaro Vázquez. En 1973
comenzó a operar la llamada Brigada Blanca, una estructura integrada por
militares y distintas corporaciones policiacas cuyo objetivo oficial era
combatir a organizaciones guerrilleras. Documentos de la Secretaría de la Defensa Nacional
y de Gobernación, posteriormente consultados en el Archivo General de la Nación , muestran la
participación de Acosta Chaparro como jefe de Estado Mayor de aquella estructura.
La Brigada Blanca se
convirtió en uno de los instrumentos más polémicos de la represión política de
aquellos años. Investigaciones periodísticas y documentos oficiales han
señalado detenciones ilegales, torturas y desapariciones de opositores y
presuntos integrantes de grupos guerrilleros.
Uno
de los episodios documentados ocurrió en Los Piloncillos, Guerrero, en abril de
1973. De acuerdo con documentos de Sedena y Gobernación, militares y
hombres vestidos de civil participaron en un operativo en el que seis
pobladores fueron asesinados. Los documentos también relacionan aquella
operación con la persecución de la guerrilla de Lucio Cabañas. Acosta Chaparro también estuvo estrechamente
relacionado con la estructura de seguridad de Guerrero durante el gobierno de
Rubén Figueroa Figueroa. En 1974 participó en las operaciones contra la guerrilla
de Cabañas durante el secuestro del entonces senador y candidato a gobernador.
Después ocupó cargos de seguridad pública en el estado. Pero su historia no terminó con la Guerra Sucia. En
2000, Acosta Chaparro fue detenido junto con el general Francisco Quirós
Hermosillo por presuntos vínculos con el Cártel de Juárez, encabezado por Amado
Carrillo Fuentes. En 2002 recibió una sentencia por delitos relacionados con
narcotráfico; sin embargo, en 2005 un tribunal federal anuló esa sentencia y
ordenó revisar el proceso. Finalmente, en 2007 fue exonerado de esas
acusaciones. Su pasado siguió siendo
objeto de controversia. La CNDH
ha documentado la participación de autoridades militares y policiales en casos
de desaparición forzada durante la Guerra Sucia , y documentos históricos han
señalado reiteradamente el nombre de Acosta Chaparro dentro de esa estructura. El
20 de abril de 2012, cuando tenía 70 años, Acosta Chaparro fue asesinado a
tiros en la Ciudad
de México. Las autoridades detuvieron posteriormente a un hombre señalado como
presunto autor material, cuya sentencia de 50 años fue ratificada en 2013. El
móvil del crimen, sin embargo, permaneció como una de las grandes incógnitas
del caso. La historia de Acosta Chaparro concentra algunas de las páginas más
oscuras del México del siglo XX: la lucha contra la guerrilla, la represión
política, las desapariciones y, años después, las acusaciones de vínculos entre
miembros de las Fuerzas Armadas y el narcotráfico.
Su
nombre permanece como parte de una pregunta que México todavía intenta
responder: hasta dónde llegó el Estado en su guerra contra quienes consideraba
enemigos políticos.
Durante la guerra sucia en México
Durante
la llamada Guerra Sucia, se llevo acabo la llamada Operación Tiburón, su
finalidad era desaparecer personas por parte del Estado Mexicano, una parte del
Ejercito mexicano no estaba diseñado para la seguridad interna del país, si no como instrumentos político, desaparecer
adversarios políticos al régimen, luchadores
sociales, activistas, periodistas, y disolver movimientos sociales, legítimos y
del pueblo, por que se luchaba por una causa; en Guerrero,
la represión contra movimientos guerrilleros y opositores políticos alcanzó una
de sus expresiones más atroces: personas detenidas por fuerzas del Estado
fueron llevadas a
El Archivo General de
Durante
años, estos hechos permanecieron prácticamente fuera del conocimiento público.
Las investigaciones posteriores de
Durante
los años más duros de la llamada Guerra Sucia, Arturo Acosta Chaparro pasó de
las filas del Ejército a convertirse en uno de los militares vinculados con las
operaciones contrainsurgentes en Guerrero. Décadas después, su nombre también
aparecería en investigaciones por presuntos vínculos con el narcotráfico. Mario
Arturo Acosta Chaparro Escápite nació en 1942 y se incorporó al Ejército a
principios de los años sesenta. Posteriormente recibió entrenamiento militar en
Estados Unidos y ocupó distintos cargos dentro de las Fuerzas Armadas. Su
trayectoria dio un giro durante la década de 1970, cuando fue enviado a
Guerrero para combatir a los grupos guerrilleros encabezados, entre otros, por
Lucio Cabañas y Genaro Vázquez. En 1973
comenzó a operar la llamada Brigada Blanca, una estructura integrada por
militares y distintas corporaciones policiacas cuyo objetivo oficial era
combatir a organizaciones guerrilleras. Documentos de
Uno
de los episodios documentados ocurrió en Los Piloncillos, Guerrero, en abril de
1973. De acuerdo con documentos de Sedena y Gobernación, militares y
hombres vestidos de civil participaron en un operativo en el que seis
pobladores fueron asesinados. Los documentos también relacionan aquella
operación con la persecución de la guerrilla de Lucio Cabañas. Acosta Chaparro también estuvo estrechamente
relacionado con la estructura de seguridad de Guerrero durante el gobierno de
Rubén Figueroa Figueroa. En 1974 participó en las operaciones contra la guerrilla
de Cabañas durante el secuestro del entonces senador y candidato a gobernador.
Después ocupó cargos de seguridad pública en el estado. Pero su historia no terminó con
Su
nombre permanece como parte de una pregunta que México todavía intenta
responder: hasta dónde llegó el Estado en su guerra contra quienes consideraba
enemigos políticos.









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