Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//
MANUEL MUÑOZ ROCHA: EL DIPUTADO QUE
DESAPARECIÓ Y JAMAS FUE RNCONTRADO TRAS EL ASESINATO DE RUIZ MASSIEU
Manuel
Muñoz Rocha era diputado federal del PRI y presidía la Comisión de Asuntos
Hidráulicos de la Cámara
cuando, el 28 de septiembre de 1994, José Francisco Ruiz Massieu, secretario
general del mismo partido, fue asesinado a tiros en Ciudad de México. En
cuestión de días, la investigación de la Procuraduría General
de la República
colocó al legislador tamaulipeco como presunto participante en la planeación
del crimen. Pero ocurrió algo que convertiría su nombre en uno de los grandes
enigmas políticos del México contemporáneo: Muñoz Rocha desapareció y jamás
pudo ser llevado ante un juez para responder por aquella acusación. Muñoz Rocha
no era un personaje marginal dentro del Congreso. En abril de 1994 había sido
designado presidente de una comisión legislativa relevante, la de Asuntos
Hidráulicos. Después del asesinato, testimonios recabados por la PGR condujeron hasta él y se
libró una orden de aprehensión. La investigación oficial sostuvo posteriormente
que existía una relación estrecha y frecuente entre Muñoz Rocha y Raúl Salinas
de Gortari, hermano del entonces presidente Carlos Salinas. Documentos
presentados años después ante una comisión de la Cámara señalaron además
llamadas telefónicas y movimientos de dinero que la fiscalía interpretó como
indicios de su participación. Pero eran elementos de una acusación que nunca
pudo ser confrontada en juicio por el propio Muñoz Rocha. La desaparición
produjo otra controversia. Mientras la
PGR buscaba proceder contra él, llegó al Congreso una
solicitud para que Muñoz Rocha se separara de su cargo. Posteriormente
surgieron dudas sobre la autenticidad de aquel documento y la propia Cámara
discutió la necesidad de someterlo a peritajes. En 1995, una comisión
legislativa reconocía que todavía investigaba las circunstancias en que se
había concedido la licencia. El episodio alimentó durante años las sospechas de
que el prófugo había recibido protección política, aunque la existencia de un
operativo institucional para facilitar su fuga nunca quedó judicialmente
demostrada.
La
búsqueda tomó después un giro casi increíble. En octubre de 1996, la PGR , dirigida en esa
investigación por el fiscal Pablo Chapa Bezanilla, excavó en El Encanto,
propiedad de Raúl Salinas, siguiendo información proporcionada por Francisca
Zetina, “La Paca ”.
Allí aparecieron restos humanos que inicialmente fueron presentados como
posible evidencia del destino de Muñoz Rocha. La historia se desplomó cuando se
estableció que los huesos no eran suyos, sino de Joaquín Rodríguez, familiar
político de Zetina, y que habían sido sembrados. El episodio terminó
convirtiéndose en uno de los mayores escándalos de procuración de justicia de
los años noventa. El tiempo terminó
haciendo lo que la policía nunca consiguió. En 2009, un juzgado federal declaró
prescrita la acción penal contra Muñoz Rocha por el homicidio de Ruiz Massieu,
canceló la orden de aprehensión de 1994 y sobreseyó la causa. La resolución fue
confirmada por un tribunal federal. Paradójicamente, el hombre cuya
localización movilizó durante años a autoridades mexicanas quedó jurídicamente
fuera del alcance de aquella acusación sin haber comparecido públicamente ante
la justicia. Y todavía apareció una última irregularidad: meses después, el
abogado Enrique Fuentes León declaró que él no había solicitado la prescripción
a nombre de Muñoz Rocha y que la firma utilizada era falsa. La PGR abrió una investigación
por posibles falsificación de documentos y delitos contra la administración de
justicia. Mientras tanto, surgieron versiones de que el exdiputado podía estar
vivo y residir en Estados Unidos, pero ninguna fuente pública confiable ha
establecido definitivamente qué ocurrió con él.
El
diputado que se volvió fantasma: Manuel Muñoz Rocha. Un magnicidio no resuelto,
una osamenta sembrada y una firma apócrifa: la historia del legislador
tamaulipeco que se esfumó de la historia. El 28 de septiembre de 1994, el
asesinato de José Francisco Ruiz Massieu cimbró los cimientos del sistema
político mexicano. Sin embargo, en medio del torbellino del caso, el nombre de
un político tamaulipeco cobró un protagonismo tan veloz como enigmático: Manuel
Muñoz Rocha, diputado federal del PRI por Tamaulipas y presidente de la Comisión de Asuntos
Hidráulicos. En cuestión de días, las investigaciones de la PGR señalaron a Muñoz Rocha
como presunto organizador del crimen, revelando llamadas telefónicas y
movimientos financieros que lo vinculaban directamente con Raúl Salinas de
Gortari. Pero antes de que un juez pudiera tomarle declaración, Muñoz Rocha
desapareció sin dejar rastro, convirtiéndose en el gran "cabo suelto"
del poder en México. La travesía para localizarlo rayó en lo surrealista. En
1996, el fiscal Pablo Chapa Bezanilla y la vidente Francisca Zetina “La Paca ” excavaron en la finca
El Encanto, alegando haber encontrado los restos del exdiputado. El montaje se
derrumbó cuando se descubrió que la osamenta pertenecía al suegro de "La Paca " y había sido
sembrada, derivando en uno de los escándalos judiciales más bochornosos en la
historia de la procuración de justicia.
El tiempo terminó por absolver lo que la
policía jamás pudo resolver. En 2009, un juzgado declaró la prescripción de la
acción penal, aunque meses después su propio abogado denunció que la firma
utilizada para tramitar la prescripción era falsa. A tres décadas del
magnicidio, entre mitos de su vida en Estados Unidos o un trágico final en la
sombra, la pregunta sigue en el aire: ¿Muñoz Rocha escapó, murió o alguien se
encargó de que jamás contara lo que sabía?
Treinta
años después, Manuel Muñoz Rocha representa algo más incómodo que un simple
prófugo desaparecido: un acusado clave de un magnicidio político que nunca fue
juzgado, unos restos falsos presentados durante la investigación y una causa
que finalmente prescribió. Hubo condenas contra participantes materiales del
asesinato de Ruiz Massieu; Raúl Salinas, acusado durante años como autor
intelectual, terminó absuelto. El personaje que podía haber aclarado uno de los
episodios más oscuros de 1994 simplemente dejó de estar allí.
¿Manuel
Muñoz Rocha murió después del crimen, consiguió escapar o alguien se aseguró de
que nunca pudiera contar lo que sabía?
MANUEL MUÑOZ ROCHA: EL DIPUTADO QUE
DESAPARECIÓ Y JAMAS FUE RNCONTRADO TRAS EL ASESINATO DE RUIZ MASSIEU
Manuel
Muñoz Rocha era diputado federal del PRI y presidía
La
búsqueda tomó después un giro casi increíble. En octubre de 1996,
El
diputado que se volvió fantasma: Manuel Muñoz Rocha. Un magnicidio no resuelto,
una osamenta sembrada y una firma apócrifa: la historia del legislador
tamaulipeco que se esfumó de la historia. El 28 de septiembre de 1994, el
asesinato de José Francisco Ruiz Massieu cimbró los cimientos del sistema
político mexicano. Sin embargo, en medio del torbellino del caso, el nombre de
un político tamaulipeco cobró un protagonismo tan veloz como enigmático: Manuel
Muñoz Rocha, diputado federal del PRI por Tamaulipas y presidente de
Treinta
años después, Manuel Muñoz Rocha representa algo más incómodo que un simple
prófugo desaparecido: un acusado clave de un magnicidio político que nunca fue
juzgado, unos restos falsos presentados durante la investigación y una causa
que finalmente prescribió. Hubo condenas contra participantes materiales del
asesinato de Ruiz Massieu; Raúl Salinas, acusado durante años como autor
intelectual, terminó absuelto. El personaje que podía haber aclarado uno de los
episodios más oscuros de 1994 simplemente dejó de estar allí.
¿Manuel
Muñoz Rocha murió después del crimen, consiguió escapar o alguien se aseguró de
que nunca pudiera contar lo que sabía?








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