Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinió//Revolución mexicana//
Eufemio Zapata,
hermano mayor del Caudillo del Sur
© Edición protegida por Asombroso | Basado en material de:
Fuente original: Archivos históricos de la Revolución Mexicana ;
biografías de Eufemio Zapata; testimonios de veteranos zapatistas; crónicas de
la época (1910-1917); investigaciones del INAH sobre la familia Zapata;
documentos del Plan de Ayala |
Eufemio
Zapata, más que el hermano mayor del Caudillo del Sur. Fajado como el Caudillo
del Sur; de carácter más violento y con los mismos ideales agraristas, Eufemio
Zapata fue pieza clave para el Plan de Ayala y el movimiento revolucionario.
Aquí te resumimos su historia. La figura de Eufemio Zapata ha quedado a la
sombra de su hermano menor, ya que todos los reflectores se han centrado en la
vida y trayectoria de Emiliano Zapata, el icónico personaje revolucionario
también conocido como El Caudillo del Sur. Sin embargo, como todas las
revoluciones, nada ocurre en solitario y aunque los caudillos son piezas clave,
el colectivo que los sostiene cuenta mucho cuando se hace una revisión más
mesurada. De acuerdo con Valentín López (autor del libro Los Compañeros de
Zapata), Eufemio Zapata nació en Villa de Ayala en 1873. Sin embargo, Francisco
Garay sostiene que pudo haber nacido hacia 1864, por lo que no le llevaba seis
sino 15 años a su hermano Emiliano. Los aportes de Eufemio Zapata en el
movimiento revolucionario mexicano. El historiador Édgar Castro Zapata, por su
parte, se refiere a su tío bisabuelo como el primer general en realizar un acto
de reivindicación agraria en el pueblo de Ixcamilpa, Puebla, el 30 de abril de
1912. Además, formó parte de los jefes revolucionarios que encabezaron la firma
del acta de ratificación del Plan de Ayala, en San Pablo Oxtotepec, el 19 de
junio de 1914. El historiador continúa: «El general Eufemio era un hombre de
mucho arrastre y de carácter fuerte, se incorporó a la lucha revolucionaria en
Tepexco, durante los primeros días de abril de 1911, por lo que pudo asistir al
sitio y toma de Cuautla en mayo de ese mismo año”. La figura y sus rasgos de
personalidad fueron captados con mayor detalle debido a que lideró, junto con
otros capitanes villistas y zapatistas, la entrada triunfal a la Ciudad de México y la
ocupación de Palacio Nacional, el 6 de diciembre de 1914. La entrada triunfal y
la ocupación del Palacio Nacional representó la cúspide del triunfo de la
revolución campesina durante la Revolución Mexicana.
20
de marzo de 1864. Nace Eufemio Zapata, hermano mayor de Emiliano Zapata. Eufemio
fue General segundo al mando del Ejército Libertador del Sur por mérito
propio, tenía un gran poder de convocatoria, podía reunir a más de mil
hombres para ir a pelear. Era un general enérgico y decisivo. Paco Ignacio
Taibo, comenta una anécdota de él donde nos muestra la humildad y la sencillez
de este personaje del campo, nos dice Taibo que al llegar las tropas zapatistas
a la Ciudad de
México, Emiliano toma el Palacio Nacional y deja a su hermano como
encargado. Cuando Eufemio entra al palacio recorre cuarto por cuarto
buscando la silla presidencial para quemarla ya que era una silla maldita, el
caso es que nunca la encontró porque en su sencillez él buscaba una silla de
montar.
¡Viva Eufemio Zapata!
¡Viva Morelos!
Mientras
Emiliano Zapata se convertía en leyenda, otro hombre cabalgaba a su sombra. No
era el estratega. No era el líder político. No era el que firmaba los planes y
arengaba a las multitudes. Era el brazo armado. El que ejecutaba. El que no
dudaba. El general Eufemio Zapata, hermano mayor del Caudillo del Sur, fue una
figura tan temida como respetada en el movimiento zapatista. No hablaba bonito.
No escribía manifiestos. Montaba a caballo, empuñaba el fusil y hacía lo que
había que hacer. Para algunos, un héroe violento. Para otros, un soldado leal
hasta la muerte. Para la historia, un personaje incómodo, que no cabe en las
narrativas simplistas de buenos y malos. Esta es su historia.
El
general Eufemio Zapata, hermano mayor de Emiliano Zapata, fue una figura
destacada del movimiento zapatista durante la Revolución Mexicana.
Nació en Anenecuilco, Morelos, en 1873, seis años antes que Emiliano. Desde
joven, trabajó la tierra. No tuvo educación formal. Su escuela fue el campo, la
asamblea comunal, la lucha diaria por la supervivencia. Cuando los hacendados
comenzaron a acaparar las tierras de los campesinos, Eufemio sintió la misma
rabia que su hermano. Pero mientras Emiliano canalizaba esa rabia en estrategia
y política, Eufemio la canalizaba en acción directa.
Eufemio
no era un estratega. No planeaba batallas complejas ni tejía alianzas
políticas. Era un guerrillero. Un hombre que conocía el terreno, que sabía
moverse entre las cañadas, que no le temía a la muerte. Su reputación era
temible. Los federales le tenían pavor. Los hacendados, también. Se decía que
era impulsivo, cruel a veces, que no daba cuartel. Pero también se decía que
era leal. Leal a su hermano. Leal a la causa. Leal a los campesinos de Morelos,
que lo veían como su protector.
En
la División
del Sur, Eufemio mandaba a sus propios hombres. No eran tantos como los de
Emiliano, pero eran igual de feroces. Participó en las tomas de Cuautla, de
Jonacatepec, de Yautepec. Peleó en las batallas más sangrientas de la Revolución del Sur.
Siempre al frente. Siempre con el rifle en la mano. Los cronistas de la época
lo describen como un hombre de baja estatura, pero de complexión robusta, de
mirada intensa, de bigote poblado como el de Emiliano. No usaba uniforme.
Vestía como sus soldados: calzón de manta, sombrero de palma, carrilleras
cruzadas. No buscaba distinguirse. Buscaba confundirse.
La
relación entre Emiliano y Eufemio era compleja. Se querían, se respetaban, pero
también se confrontaban. Emiliano era el cerebro. Eufemio, el músculo. Emiliano
negociaba con los políticos. Eufemio, cuando la negociación fallaba, tomaba el
pueblo. Los hermanos Zapata eran un equipo. Uno sin el otro no habría sido lo
mismo.
Pero
Eufemio también tenía defectos. Muchos. Los historiadores han señalado su
afición al alcohol, su temperamento explosivo, su tendencia a resolver los
problemas con violencia. En los momentos difíciles de la Revolución , cuando el
hambre apretaba y las deserciones se multiplicaban, Eufemio era el encargado de
mantener la disciplina. Y la mantenía. A veces, con métodos brutales. Se dice
que fusiló a desertores sin juicio, que castigó a pueblos enteros que
colaboraban con el enemigo. Era un hombre de su tiempo. Y su tiempo era brutal.
El misterio de la
muerte de Eufemio
Eufemio
Zapata fue asesinado por el general Sidronio Camacho el 18 de junio de 1917 en
Cuautla. Esto sucedió después de que, supuestamente, Camacho argumentara que
Eufemio había golpeado a su padre –lo cual resultaría ilógico pues don Gabriel
falleció alrededor del año 1895. El historiador Édgar Castro Zapata ha
realizado algunas declaraciones en torno de la muerte del general Eufemio para
quitar la leyenda que ensombrece el asesinato y lo hace ver como un hombre
iracundo y alcohólico que golpeaba por gusto a ancianos comerciantes. De este
modo, Castro Zapata afirma que un hecho que marcó el deceso de Eufemio Zapata,
fue el conocimiento de un telegrama en el cual se invitaba al coronel Sidronio
Camacho y al general Napoleón Caballero a integrarse a las filas carrancistas y
traicionar al movimiento zapatista. “Eufemio interceptó ese telegrama, pero en
su afán de amedrentar a Sidronio y a Napoleón, cayó abatido el 18 de junio de
1917 producto de un impacto de bala. Su cuerpo inerte fue abandonado a cinco
kilómetros de la ciudad de Cuautla, y posteriormente llevado al panteón de
Anenecuilco, en Villa de Ayala, Morelos”. Las traiciones en las filas
zapatistas continuaron y en ese fuego cruzado perdió la vida un general que
también fungió como líder del agrarismo mexicano: Eufemio Zapata.
El
destino de Eufemio fue tan trágico como el de Emiliano. En 1917, cuando el
movimiento zapatista estaba en su peor momento, acosado por las tropas
carrancistas, Eufemio cayó en una emboscada. No fue en una gran batalla. Fue en
un enfrentamiento menor, en los alrededores de Cuautla. Un balazo lo alcanzó en
el pecho. Murió al instante. Sus hombres, al verlo caer, huyeron. Su cuerpo
quedó tendido en el polvo, junto a su caballo. Tenía cuarenta y cuatro años.
Emiliano
sintió la muerte de su hermano como un balazo en el alma. Perdía no solo a un
familiar, sino a su brazo derecho, a su hombre de confianza. La Revolución del Sur
nunca se recuperó del todo. Dos años después, el 10 de abril de 1919, Emiliano
también caería en una emboscada en Chinameca. Los dos hermanos, unidos en vida,
también lo estarían en la muerte.
Hoy,
Eufemio Zapata es una figura poco recordada. Los libros de texto mencionan su
nombre de pasada, si acaso. Las estatuas y los monumentos son para Emiliano.
Pero los viejos de Morelos, los que aún hablan de aquellos tiempos, no lo
olvidan. Saben que sin Eufemio, Emiliano no habría sido el mismo. Saben que la Revolución del Sur no
fue obra de un solo hombre, sino de una familia. De un pueblo. De un ejército
de campesinos que, como Eufemio, no sabían hablar bonito, pero sabían morir por
su tierra.
Eufemio Zapata,
hermano mayor del Caudillo del Sur
© Edición protegida por Asombroso | Basado en material de:
Fuente original: Archivos históricos de
Eufemio
Zapata, más que el hermano mayor del Caudillo del Sur. Fajado como el Caudillo
del Sur; de carácter más violento y con los mismos ideales agraristas, Eufemio
Zapata fue pieza clave para el Plan de Ayala y el movimiento revolucionario.
Aquí te resumimos su historia. La figura de Eufemio Zapata ha quedado a la
sombra de su hermano menor, ya que todos los reflectores se han centrado en la
vida y trayectoria de Emiliano Zapata, el icónico personaje revolucionario
también conocido como El Caudillo del Sur. Sin embargo, como todas las
revoluciones, nada ocurre en solitario y aunque los caudillos son piezas clave,
el colectivo que los sostiene cuenta mucho cuando se hace una revisión más
mesurada. De acuerdo con Valentín López (autor del libro Los Compañeros de
Zapata), Eufemio Zapata nació en Villa de Ayala en 1873. Sin embargo, Francisco
Garay sostiene que pudo haber nacido hacia 1864, por lo que no le llevaba seis
sino 15 años a su hermano Emiliano. Los aportes de Eufemio Zapata en el
movimiento revolucionario mexicano. El historiador Édgar Castro Zapata, por su
parte, se refiere a su tío bisabuelo como el primer general en realizar un acto
de reivindicación agraria en el pueblo de Ixcamilpa, Puebla, el 30 de abril de
1912. Además, formó parte de los jefes revolucionarios que encabezaron la firma
del acta de ratificación del Plan de Ayala, en San Pablo Oxtotepec, el 19 de
junio de 1914. El historiador continúa: «El general Eufemio era un hombre de
mucho arrastre y de carácter fuerte, se incorporó a la lucha revolucionaria en
Tepexco, durante los primeros días de abril de 1911, por lo que pudo asistir al
sitio y toma de Cuautla en mayo de ese mismo año”. La figura y sus rasgos de
personalidad fueron captados con mayor detalle debido a que lideró, junto con
otros capitanes villistas y zapatistas, la entrada triunfal a
20
de marzo de 1864. Nace Eufemio Zapata, hermano mayor de Emiliano Zapata. Eufemio
fue General segundo al mando del Ejército Libertador del Sur por mérito
propio, tenía un gran poder de convocatoria, podía reunir a más de mil
hombres para ir a pelear. Era un general enérgico y decisivo. Paco Ignacio
Taibo, comenta una anécdota de él donde nos muestra la humildad y la sencillez
de este personaje del campo, nos dice Taibo que al llegar las tropas zapatistas
a
¡Viva Eufemio Zapata!
¡Viva Morelos!
Mientras
Emiliano Zapata se convertía en leyenda, otro hombre cabalgaba a su sombra. No
era el estratega. No era el líder político. No era el que firmaba los planes y
arengaba a las multitudes. Era el brazo armado. El que ejecutaba. El que no
dudaba. El general Eufemio Zapata, hermano mayor del Caudillo del Sur, fue una
figura tan temida como respetada en el movimiento zapatista. No hablaba bonito.
No escribía manifiestos. Montaba a caballo, empuñaba el fusil y hacía lo que
había que hacer. Para algunos, un héroe violento. Para otros, un soldado leal
hasta la muerte. Para la historia, un personaje incómodo, que no cabe en las
narrativas simplistas de buenos y malos. Esta es su historia.
El
general Eufemio Zapata, hermano mayor de Emiliano Zapata, fue una figura
destacada del movimiento zapatista durante
Eufemio
no era un estratega. No planeaba batallas complejas ni tejía alianzas
políticas. Era un guerrillero. Un hombre que conocía el terreno, que sabía
moverse entre las cañadas, que no le temía a la muerte. Su reputación era
temible. Los federales le tenían pavor. Los hacendados, también. Se decía que
era impulsivo, cruel a veces, que no daba cuartel. Pero también se decía que
era leal. Leal a su hermano. Leal a la causa. Leal a los campesinos de Morelos,
que lo veían como su protector.
En
La
relación entre Emiliano y Eufemio era compleja. Se querían, se respetaban, pero
también se confrontaban. Emiliano era el cerebro. Eufemio, el músculo. Emiliano
negociaba con los políticos. Eufemio, cuando la negociación fallaba, tomaba el
pueblo. Los hermanos Zapata eran un equipo. Uno sin el otro no habría sido lo
mismo.
Pero
Eufemio también tenía defectos. Muchos. Los historiadores han señalado su
afición al alcohol, su temperamento explosivo, su tendencia a resolver los
problemas con violencia. En los momentos difíciles de
El misterio de la
muerte de Eufemio
Eufemio Zapata fue asesinado por el general Sidronio Camacho el 18 de junio de 1917 en Cuautla. Esto sucedió después de que, supuestamente, Camacho argumentara que Eufemio había golpeado a su padre –lo cual resultaría ilógico pues don Gabriel falleció alrededor del año 1895. El historiador Édgar Castro Zapata ha realizado algunas declaraciones en torno de la muerte del general Eufemio para quitar la leyenda que ensombrece el asesinato y lo hace ver como un hombre iracundo y alcohólico que golpeaba por gusto a ancianos comerciantes. De este modo, Castro Zapata afirma que un hecho que marcó el deceso de Eufemio Zapata, fue el conocimiento de un telegrama en el cual se invitaba al coronel Sidronio Camacho y al general Napoleón Caballero a integrarse a las filas carrancistas y traicionar al movimiento zapatista. “Eufemio interceptó ese telegrama, pero en su afán de amedrentar a Sidronio y a Napoleón, cayó abatido el 18 de junio de 1917 producto de un impacto de bala. Su cuerpo inerte fue abandonado a cinco kilómetros de la ciudad de Cuautla, y posteriormente llevado al panteón de Anenecuilco, en Villa de Ayala, Morelos”. Las traiciones en las filas zapatistas continuaron y en ese fuego cruzado perdió la vida un general que también fungió como líder del agrarismo mexicano: Eufemio Zapata.
El
destino de Eufemio fue tan trágico como el de Emiliano. En 1917, cuando el
movimiento zapatista estaba en su peor momento, acosado por las tropas
carrancistas, Eufemio cayó en una emboscada. No fue en una gran batalla. Fue en
un enfrentamiento menor, en los alrededores de Cuautla. Un balazo lo alcanzó en
el pecho. Murió al instante. Sus hombres, al verlo caer, huyeron. Su cuerpo
quedó tendido en el polvo, junto a su caballo. Tenía cuarenta y cuatro años.
Emiliano
sintió la muerte de su hermano como un balazo en el alma. Perdía no solo a un
familiar, sino a su brazo derecho, a su hombre de confianza.
Hoy,
Eufemio Zapata es una figura poco recordada. Los libros de texto mencionan su
nombre de pasada, si acaso. Las estatuas y los monumentos son para Emiliano.
Pero los viejos de Morelos, los que aún hablan de aquellos tiempos, no lo
olvidan. Saben que sin Eufemio, Emiliano no habría sido el mismo. Saben que

















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