El período
presidencial en México de Miguel de la Madrid, entre 1982 y 1988,
El
siguiente presidente después de José López Portillo fue Miguel de la Madrid Hurtado,
quien asumió el cargo en 1982. Su mandato estuvo marcado por la implementación
de políticas neoliberales y la recuperación tras la crisis económica. Miguel de
la Madrid,
originario de Colima, gobernó entre 1982 y 1988. Durante su presidencia: Implementó
políticas de ajuste estructural, reduciendo la intervención del Estado en la
economía y fomentando la apertura comercial. Enfrentó el terremoto de 1985, con
críticas a su gestión por la falta de respuesta oportuna del gobierno. Introdujo
reformas para combatir la corrupción, aunque con resultados limitados. De la Madrid es recordado por
iniciar la transición hacia el modelo neoliberal en México, aunque su gestión
fue criticada por la desigualdad social y los efectos del ajuste económico.
Con
Miguel de la Madrid
se dio el inicio de 36 años de gobiernos neoliberales del PRIAN. Miguel de la Madrid Hurtado,
político del PRI, fue presidente de Mexico de Diciembre de 1982 a diciembre de 1988. Recibio
el dolar a $150.28 y lo dejo en $2,259.58 o sea devaluó el peso en 1,500%! La
inflación acumulada durante su sexenio fue de 3,800% y en 1986 fue de 105.75% y
1987 de 159.17%. En su primer año como presidente el PIB de México decreció
(-7.49%) y repitió en 1986 con (-3.08%). Y sin enbargo la publicidad oficial
nunca mencionó una perdida de confianza en México. Fue en la práctica el
iniciador de la etapa neoliberal que arrastró al país a la catástrofe
financiera y económica que continuaría y acrecentaría su nefasto sucesor Carlos Salinas de Gortari, quién para disfrazar tan terrible devaluación del
Peso, le “quitó “ Tres ceros a la moneda.
Su
mandato estuvo marcado por la implementación de políticas neoliberales y la
recuperación tras la crisis económica. Implementó políticas de ajuste
estructural, reduciendo la intervención del Estado en la economía y fomentando
la apertura comercial. De la
Madrid es recordado por iniciar la transición hacia el modelo
neoliberal en México, aunque su gestión fue criticada por la desigualdad social
y los efectos del ajuste económico. Enfrentó el terremoto de 1985, con críticas
a su gestión por la falta de respuesta oportuna del gobierno.
El día en que México
distribuyo Leche Radioactiva.
El presidente de México
por entonces era Miguel de la
Madrid Hurtado, el secretario de Salud Guillermo Soberón y el
director de CONASUPO José Ernesto Costemalle Botello así como Jaime
Martuscelli, subsecretario de Regulación Sanitaria y Desarrollo de la Secretaría de Salud
(SSA).
Durante el mandato de Miguel de la Madrid Hurtado; como presidente de México (1982-1988) el gobierno de la Madrid; distribuyó
leche radiactiva al pueblo de México a través del programa Social Pronasol. La leche radiactiva se la vendieron al gobierno mexicano a
precio regalado, en medio de la corrupción, [2]e impunidad, el gobierno si tenia conocimiento
de lo que estaba adquiriendo aun sabiendas de todos los daños que podría causar
se distribuyo a la clase mas desprotegida de México. A través de CONASUPO. Todavía no se puede cuantificar el daño a la
salud que causo a toda una generación, que los dejo marcados para toda su vida, hoy toda una
generación de entre 30 y 50 años, con malformaciones genéticas, atraso mental,
niños con una clase de autismo y cáncer, el gobierno Miguel de la Madrid y los demás gobiernos que
le prosiguieron todo lo ocultaron, queriendo tapar toda la corrupción de los
gobiernos neoliberales, emanados del PRI y del PAN, nunca se hicieron estudios a nivel del sector salud
sobre los daños colaterales a la población, jamás se cuantifico la dimensión
del problema, todo paso sin que nada hubiera ocurrido pero pronto salio a la
luz el sistema podrido político mexicano y toda la corrupción de la gestión
de la Madrid y posterior a la salinista. Cómo datos adicional entonces los medios no se escandalizaron como en la pandemia del coronaviros del 2019
La leche radioactiva de Chernobyl que fue
distribuida por la CONASUPO
La
leche radioactiva, proveniente de Irlanda, fue distribuida en México a partir
de 1986. Aún se desconoce la magnitud del daño que provocó a la población. El
06 de abril de 1986 sucedió uno de los desastres humanos más terribles del
planeta, cuando la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en Chernobyl,
Ucranacia, que entonces formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,
explotó. El accidente sucedió durante una prueba que suponía un simulacro del
corte de energía eléctrica, pero un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de
esta central nuclear produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor
nuclear lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su
interior. El desastre llegaría a México en forma de corrupción y leche
radioactiva.
Pese
a que el gobierno soviético hizo hasta lo imposible para ocultar los efectos de
los sucedido, pronto se empezó a vislumbrar la verdadera magnitud de la
catástrofe. Entre los lugares más afectados se encontró Irlanda, país al que
viajó una nube de radioactividad entre el 2 y el 4 de mayo, según los informes
de Nuclear Energy Board de Dublín. Debido a que se trataba de una temporada de
lluvias, la radiación afectó cosechas, animales y territorio.
Aunque
se tuvo conocimiento de lo sucedido, Irlanda decidió no emitir alertas a los
países de América que importaban productos. Así fue que el Gobierno de México,
que compraba toneladas de leche en polvo para la Compañía Nacional
de Subsistencias Populares (CONASUPO), adquirió leche radiactiva que se
distribuyó entre los niños más desfavorecidos del país. Sin
embargo, la responsabilidad no sólo recayó en el gobierno irlandés y en la
empresa distribuidora Irish Dairy Board, ya que tanto la Organización Mundial
de la Salud
como el embajador de México en Brasil, Antonio González de León, emitieron una
alerta al gobierno mexicano informando que la leche estaba contaminada con
partículas de Cesio-137, sustancia altamente tóxica. Por
su parte, el gobierno encabezado por Miguel de la Madrid optó por ignorar las
alertas, pues la compra de la leche suponía ahorro en el presupuesto, ya que
Irish Dairy Board estaba rematando el polvo para recuperar las ganancias de la
producción láctea. Mientras en Europa se destruían toneladas completas de
alimento, en México el gobierno adquiría leche contaminada para realizar
jugosos negocios multimillonarios.
En
costales de 25
kilogramos, la leche de la CONASUPO era blanco del
robo por parte de funcionarios públicos y transportistas. Debido a la
sustracción y consumo de la leche, al poco tiempo el vicealmirante Manuel
Rodríguez Gordillo, quien comandaba de la Tercera Zona Naval de
Veracruz, informó de los daños a la salud de varios elementos del cuerpo de
infantería. El jefe de la cocina explicó que todos los productos alimenticios
eran de la mejor calidad, salvo la leche que había sido comprada con
trabajadores del Puerto de Veracruz, quienes se la había robado al gobierno. Los
estudios de Valdovinos demostraron que la leche contenía Estroncio-90, un
componente de residuos nucleares, y Cesio-137, el cual era 10 veces superior a
lo que un ser humano puede tolerar. El consumo de ambas sustancia trae como
consecuencia cáncer, cirrosis y malformaciones en los fetos. Aunque
la la Secretaría
de Marina supo a tiempo que la leche estaba contaminada, hizo oídos sordos,
argumentando que ya estaba preparada para su hidratación. Ante la insistencia
del vicealmirante Manuel Rodríguez Gordillo, los altos mandos de la marina
desaparecieron los expedientes y acusaron al Miguel Ángel Valdovinos de escasa
capacidad intelectual.
Posteriormente,
el vicealmirante fue removido de su cargo y trasladado a Colima. Años después
se le inventaron cargos de traición a la patria y fue sometido a juicio
militar, pero logró librarse de una sentencia. Sin embargo, fue torturado y
acusado de liberar material radioactivo en Laguna Verde. Debido
a que la CONASUPO
tenía el monopolio de la leche en aquel entonces, el alimento no sólo se
distribuyó a través de sus tiendas. Parte del polvo también fue vendido a
empresas privadas trasnacionales, algunas de las cuales realizaron estudios
independientes que certificaban que la leche sí estaba contaminada. Debido a lo
anterior, las dimensiones del daño aún son incalculables, sin embargo, se sabe
que el cáncer infantil aumentó en un 300% en México. Aunque
en la década de 1990 se creó una comisión legislativa para buscar sanciones por
la leche contaminada, ningún funcionario público piso la cárcel. En 1986, José Ernesto
Costemalle Botello era el director de la Compañía Nacional
de Subsistencias Populares (CONASUPO).La trama de negocios y corrupción de la
leche radioactiva no ha podido ser desentrañada, pues son numerosas las
irregularidades en la importación y distribución de la misma.
Lamentablemente,
el modus operandi no fue exclusivo del gobierno mexicano, ya que en Argentina
el gobierno también optó por hacer negocios a través de los programas sociales
y la distribución de leche radioactiva. En 1991, el gobierno encabezado por
Carlos Menem lanzó el Plan Nacional de Salud Materno Infantil, encargada de
distribuir leche a los más desfavorecidos. Al lanzarse la licitación, la
empresa del consejero presidencial Carlos Spadone ganó automáticamente, dando
el monopolio de forma indirecta al gobierno en turno.
En
Junio 1986 la CONASUPO
compro 50,000 toneladas de leche radioactiva 40
años de impunidad. Se
cumplen 40 años de la llegada del primer embarque de leche radioactiva, que
compró la CONASUPO
dirigida por JOSÉ ERNESTO COSTEMALLE, y LICONSA, dirigida por RAÚL SALINAS DE
GORTARI. La
compañía irlandesa Irish Dairy Board intentó vender la leche en Brasil y fue
rechazada. El embajador de México en Brasil Antonio González Quintanilla advirtió
al gobierno mexicano que tratarían de vender la leche radiactiva, y debían
rechazarla, pero finalmente la compraron. Distribuyeron
en el país alrededor de 50,000 toneladas, SABIENDO QUE CONTENÍA NIVELES ALTOS
DE RADIOACTIVIDAD (hay documentos diplomáticos que lo confirman).
El gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado
distribuyó leche contaminada por radiactividad entre 1986 y 1987. La leche
contaminada fue distribuida por CONASUPO.
En octubre de 1988, se descubrió que lotes de leche LICONSA
estaban contaminados por radiactividad.
Esta leche contaminó a los niños de la guardería número 15 del
ISSSTE, causando trastornos como diarreas e infecciones.
En ese entonces, Miguel de la Madrid Hurtado
era el presidente de México, Guillermo Soberón el secretario de Salud, y
José Ernesto Costemalle Botello el director de CONASUPO.
CONASUPO fue una empresa
rehidratadora de leche que se constituyó en 1961 por disposición del Gobierno
Federal. En 1972, su denominación cambió a Leche Industrializada Conasupo,
S.A. de C.V.
En
noviembre del mismo año, el gobierno argentino comenzó la distribución de la
leche Jorgiano, misma que era adquirida en un 90% a distribuidores de Holanda y
Francia. Del mismo modo que en México, inmediatamente comenzaron las denuncias
y los casos masivos de enfermedades estomacales, consecuencia del consumo de la
leche. Tras
las primeras pruebas científicas se comprobó que la leche estaba contaminada y
que había sido adquirida a productores afectados por la explosión de Chernobyl.
La leche se vendió a sobreprecio al gobierno, generando un negocio
multimillonario para Spadone. Aunque
en Argentina la distribución de leche radioactiva si supuso debate público,
juicios y renuncias de altos funcionarios de gobierno, de facto la causa quedó
impune. Del mismo modo que en México, ha sido imposible hacer un recuento de
los daños.
Los isotopos radioactivos
Cesio 137 y Estroncio 90 pueden originar cáncer, malformaciones y otras
enfermedades, que pueden aparecer a corto, mediano y largo plazo. La vida media
del Cesio 137 es de 30 años y la del Estroncio 90 de 28 años. Hasta la fecha no se han dado a conocer los
efectos que provocó en la salud de la población, no se han señalado culpables,
los medios de comunicación han guardado silencio, la Suprema Corte de
Justicia no ha hecho ningún señalamiento, y no hay un juicio histórico sobre
éste trágico episodio, que posiblemente afectó a miles de personas. Los
gobiernos actuales y los próximos deben dar a conocer esta tragedia y y hacer
un juicio histórico sobre sus causantes y las consecuencias. Guillermo Zamora en su libro “CASO CONASUPO: LA LECHE RADIOACTIVA”,
de Editorial Planeta (1997) ofrece información amplia sobre el tema. .“LA VENTA
DE LECHE RADIOACTIVA OCUPA UNA DE LAS PÁGINAS NEGRAS DE LA HISTORIA, LA VERSIÓN MÁS PODRIDA Y
TERRIBLE DE LO PEOR QUE PUEDE EXISTIR EN UN SER HUMANO” (edairynews. Coconut
Creek, Florida) 25 septiembre 2020.
Las parteras en México, reciben varios nombres, partera, comadrona, madrina, guardiana, curandera, madrona, matrona, yerbera, abuela, en algunos casos hasta bruja. Las parteras en México tienen un lugar en la historia en la medicina tradicional.
Por; Jesús Hoyos Hernández// Herencia cultural//Prehispánica//Proyectando a México//
Las parteras en México, una labor
de sabiduría y asistencia en la medicina tradicional.
Hasta
apenas algunos años posteriores era común escuchar, partera, comadrona,
madrina, guardiana, curandera, madrona, matrona, yerbera, abuela, en algunos
casos hasta bruja. Las parteras en México tienen un lugar en la historia en la medicina
tradicional. Hasta mediados de 1970 finales de los 80´s delsiglo pasado, el 90% de los mexicanos
nacidos, eran asistidos, por una partera, más en las comunidades, de todo
México, la mayoría carente de servicios básicos, carentes hasta de electricidad
mucho menos de hospitales, acondicionados
donde existieran alumbramientos. En esas condiciones las mujeres daban a luz,
en su casa siempre asistidas por una comadrona, quienes con recetas a base de
hierbas ungüentos, entre otros desde el embarazo siempre asistían en todo
momento a las mujeres embarazadas ó próximas a dar a luz a un nuevo ser. En
muchas ocasiones, en chozas muy humildes y en muy precarias condiciones con
pobreza extrema, estas mujeresnunca se
negaban y ponían todo su empeño, en salvar a la criatura como a la madre cuando
el parto era difícil. Eran mujeres con un amplio conocimiento y sabiduría adquiridos por muchos años, nada
mas una partera se calcula que tuvo la pericia
de asistir por lo menos entre cien a 500 nacimientos en toda su vida, lo peor de todo
ó para fortuna de algunos de nosotros que estas grandes mujeres muchas veces no
cobraban por sus servicios, algunos les pagaban con cuartillos de fríjol ó de
maíz, o lo que quisieran darles, más cuando la precariedad era evidente para
muchos mexicanos que tuvimos la dicha ó la desgracia de nacer en un petate como
cama y en suelo. Las parteras de los pueblos originarios han acompañado la vida
desde tiempos ancestrales, transmitiendo saberes que van más allá de la
atención al parto: cuidan la salud materna, sostienen los lazos comunitarios y
preservan conocimientos tradicionales sobre el cuerpo y la naturaleza.
Las parteras son profesionales de la salud que atienden y asisten a las mujeres durante el embarazo, parte de la medicina tradicional de México.
Foto: María Sabina Magdalena García, curandera mexicana y chamana mazateca del Estado de Oaxaca.
Las parteras en el antiguo México prehispánico
En
las culturas mesoamericanas la labor de las parteras eran vistas como un
ejercicio sagrado, como una labor comunitaria, la labor de las parteras
prehispánicas era de respeto y sabiduría. Una labor divina eran las
sacerdotisas de la fertilidad. El oficio de las parteras formó parte la
cosmovisión de la civilización prehispánica, por tanto, su función cobró
también una dimensión ritual y social. En ningún caso el nacimiento de un
individuo era visto como un asunto aislado, por el contrario, era un
acontecimiento que involucraba a toda la comunidad. De acuerdo a Fray
Bernardino de Sahagún, las parteras eran personajes respetables que estaban
evocadas a la adoración Chicomecóatl, diosa de la fertilidad humana y agrícola.
El origen de la matronería es tan antiguo como la humanidad. No obstante, las
distintas culturas han conservado una serie de conocimientos tradicionales
vinculados al embarazo. Este es el caso de México, país en el que las parteras
tienen una relación estrecha con el mundo indígena. El proceso de embarazo
estaba indiferenciado del acto creativo de la madre tierra. Por lo tanto, los
paralelismo entre la vida vegetal y el embarazo eran comunes. Los hijos eran
vistos como plantas que se desgarraron de sus madres para florecer sobre el
mundo.
Las mujeres eran sagradas en el México prehispánico Para
los pueblos nahuas, las mujeres que iban a dar a luz eran consideradas al mismo
nivel que un guerrero en el campo de batalla, por ello eran atendidas con mucho
cuidado por su partera quien las acompañaba durante todo el proceso,
tristemente no todas las mujeres sobreviven a este proceso y en aquellos
tiempos, aquellas que no lo hacían, tenían un lugar especial reservado en el
cielo, eso es lo que nos cuenta Fray
Bernardino de Sahagún, un fraile al que los mexicas le contaron sobre este
hecho: "Las mujeres que morían en la guerra y las mujeres que del primer
parto morían se llaman mocihuaquetzque, que también se cuentan con los que
mueren en la guerra. Todas ellas van a la casa del sol, y residen en la parte
occidental del cielo, y así aquella parte occidental los antiguos la llamaron
cihuatlampa, que es donde se pone el sol, porque allí es su habitación de las
mujeres... Historia general de las cosas de Nueva España. Las mujeres que
si sobrevivían también eran consideradas como un guerrero muy valiente y se les
honraba en vida por haber superado la prueba: "Hija mía muy amada, mujer
valiente y esforzada (...) valerosamente habéis imitado a vuestra madre
Cihuacóatl, por lo cual nuestro señor os ha puesto en los estrados y sillas de
los valientes soldados..." "Historia
general de las cosas de Nueva España" Vaya forma de honrar a las
mujeres ¿verdad? Así era nuestro pasado, así era la grandeza de la cosmovisión
de nuestros ancestros.
Según las fuentes, al
saberse embarazadas, las mujeres hacían saber la noticia primeramente a sus
padres, quienes organizaban una comida para hacerlo saber a la comunidad. En
ese momento las parteras tenían una primera participación como consejeras
espirituales y médicos.
La vida y la muerte
Para
nuestras culturas prehispánicas la vida y la muerte tenia estrecha relación la
vida y la muerte en la cosmovisión prehispánica era un mismo camino, la mujer
que podía dar vida era tratada como una guerrera, se enfrentaba a una terrible
lucha. Cuando el momento del parto llegaba, la madre se transformaba en una
guerrera, ya que se consideraba que libraba una lucha entre la vida y la
muerte. El momento del parto era llamado «la hora de la muerte», donde se
pensaba que la madre renacía del lugar de los muertos. El vientre de la madre
era visto como la transformación de la putrefacción en vida, del mismo modo que
lo hacía la diosa Tlazotéotl, quien devoraba la inmundicia para luego parir
nuevos seres traídos del Mictlán.
¡Cuando una mujer mexica moría en el parto, al llevarla al entierro sus parteras tenían que defender que su cuerpo no fuese hurtado! Cuando fallecía una mujer mexica en el parto era considerada como una mujer valiente pues los mexicas consideraban que las mujeres en cinta libraban una batalla personal, por lo tanto si morían estas en el alumbramiento eran consideradas como guerreras. Fray Bernardino de Sahagun en su crónica nos narra que después de que fallecía la mujer, esta era ataviada con sus mejores ropas que tuvo en vida y su viudo preparaba una peregrinación al anochecer donde la llevarían a su entierro. Sin embargo no era cualquier entierro ya que en el camino las parteras se armaban de escudos y "macanas", pues tenían que defender el cuerpo de los ataques de los guerreros mas jóvenes que pretendían hurtar el cuerpo, pues se creía que extraer los dedos y cabellos de la difunda les traería suerte a los guerreros novatos en sus futuras guerras, esto según sus creencias les mitigaba el temor como una especie de "amuleto". Sahagun recalca que no eran peleas simbólicas o a modo de juego, era una confrontación real que las parteras y los "mancebos" guerreros peleaban. Cuando el cuerpo escoltado llegaba a su destino y era sepultado, los familiares y amigos tenían que guardar por cuatro dias la tumba para que esta no fuera profanada.
Fuente: Historia general de las cosas de Nueva España, Fray Bernardino de Sahagun.
El uso del temazcal ó temascal
El
uso de temazcal ó temascal para uso terapéutico para el alumbramiento ó para
los nacimientos, durante y después fue primordial,en algunos casos el lugar de alumbramiento
era en el temazcal, las parteras medicaban a las madres con distintas hierbas
para acelerar el proceso de nacimiento. Para los nahuas, las mujeres que daban
a luz y los niños recién nacidos eran como los vegetales que nacían y
permanecíanen estado vegetal tiernos y
crudos, pero con el uso del temazcal iban tomando su color natural es decir
madurando. La asistencia al temazcal también tenía el significado un ritual
divino de acceder a las entrañas mismas de la Madre Tierra. «Es una cueva, una barranca, lo que hay en
nosotras (ca oztotl ca te/xxitl in totech ca)», eran
palabras comunes que las mujeres utilizaban para emparentar el vientre femenino
con la tierra.
Las parteras al igual que nuestras abuelas siguiendo la medicina tradicional podían curar de, espanto, de empacho, de la mollera, de lo chipil, cuando los niños se torcían etc.
Durante la colonia estar en cinta y parir, eran similitudes aplicados a las mujeres embarazadas. No obstante la mujer siempre fue sometida, en este periodo fue degradada. A diferencia de nuestras culturas prehispánicas donde la mujer era vista como una guerrera y con profundo amor y respeto era el único ser que podía dar vida. La única que podía desprenderse y dar frutos. No obstante el trabajo de las parteras prosiguió durante todo este periodo.
Maternidad en el siglo XXI, XX
“Maternidad y Resistencia – México, principios del siglo XX”
Una joven mujer indígena mexicana carga a su hijo dormido envuelto en un rebozo, mientras sostiene un ramo de flores, posiblemente para vender. Esta imagen retrata la fuerza de la maternidad y el esfuerzo de las mujeres por sostener a sus familias frente a la adversidad.
🟢Fuente:
Lozoya, X. (1990). La medicina tradicional en México. UNAM.
Cuando primero llamaban a la curandera… antes que al doctor..
Durante muchos años, en comunidades rurales de México, acudir al médico no siempre era la primera opción. A veces porque estaba lejos. A veces porque era caro. Y muchas veces… porque simplemente no había. Por eso, cuando un niño se enfermaba, muchas familias recurrían primero a curanderas, sobadores o remedios tradicionales. Se usaban hierbas, limpias, tés, vapores
o rezos populares que pasaban de generación en generación. Y aunque hoy algunas prácticas generan debate,
durante décadas fueron parte normal de la vida cotidiana en muchísimos pueblos.
Las parteras mexicanas en la actualidad
Por
el año 2012 las parteras mexicanas lograron ser reconocidas como parte de la
medicina tradicional de México, ya que en muchas partes de la república, todavía
es una actividad altruista de conocimiento cultural de la medicina tradicional
que se resiste a morir, a pesar que ahora el 90% de los nacimientos se realiza
en hospitales y a pesar de toda su labor y lucha, esta actividad y las mujeres
parteras han permanecido y son objeto de discriminación y rechazo por
algunossectores de la sociedad.
Principal mente por el sector salud y la medicina oficial que muchas veces no
acepta los preceptos y procedimientos de la medicina tradicional. Su labor es
esencial, pero muchas veces no es reconocida ni integrada en los sistemas de
salud. Ante la necesidad de fortalecer el vínculo entre las parteras y el
sector salud, desde un enfoque intercultural que respete sus saberes y
garantice a las mujeres una atención digna y segura.
Por nuestra parte un reconocimiento a las
parteras de los pueblos originarios que sin ustedes nosotros no estaríamos
aquí.
Curandera del México antiguo a principios del siglo XX siguiendo la medicina tradicional.
NACIMIENTO:
palabras de fuerza para la mujer que da vida "Mi hija, la batalla es tuya,
¿qué podemos hacer por ti? Aquí están tus madres, la tarea te corresponde sólo
a ti. Toma tu escudo, mi hija, mi pequeñita, eres Quauhcihuatl, ¡trabaja con
ella! Esto quiere decir: ¡saca toda tu fuerza para ser como Quauhcihuatl, Cihuacoatl,
Quilaztli!" — Huehuehtlatolli
(Palabras antiguas)En el momento del
nacimiento, la partera no sólo guía… invoca el linaje, la energía del cosmos
femenino, el poder profundo de la tierra y el maíz. En esa transición, la mujer
no está sola: lleva consigo a todas las que vinieron antes.Quauhcihuatl – Mujer Águila, mujer madura.Cihuacoatl – Serpiente hembra, la tierra, la fertilidad, el agua,
la fuerza femenina.Quilaztli – La
que da el verdor, los quelites, la vida vegetal.En palabras del Códice Florentino, una buena mujer madura es:Resuelta. Firme. Constante. Vigorosa.
Inquebrantable. Paciente. Valiente. Humilde. Perseverante. Trabajadora
incansable.Aquella que acepta,
resiste, florece y lucha.Aquella que
es vida en todas sus formas.
Recordar
estas palabras es recordar que parir también es resistir. Y resistir, también
es sanar.
Tzitzitlinii.
–¡Puja Tzitzitlini! ¡Puja! – dijo una mujer con el ceño
fruncido y la frente llena de sudor. –¡Eso hago Tene! ¡Eso hago! Pero siento
que la cabeza me estallará en cualquier momento – respondió la joven que se
hallaba en plena labor de parto, tendida sobre el áspero manto de arpillera. –¡Puja,
mi Florecita! ¡Ya casi lo logras! ¡Es tu primera semilla en este mundo! ¡Puja! –Ya
ha transcurrido mucho tiempo Tene ¿Segura que todo está bien? Me estoy
sintiendo mareada… Tene, ¿Qué está pasando? Ya casi no la veo. Un inesperado
manto de sombras cubrió los ojos de la jovencita. En apenas un instante perdió
la noción del tiempo y el espacio. Sus dolores antes insoportables, ahora le
parecían ajenos y lejanos, como un sueño imposible de recordar. Las
instrucciones de su vieja madre, alguna vez claras y sonoras, se habían
convertido en un simple murmullo ahogado en la inmensidad. Y su cuerpo, que
hace solo unos segundos ardía en fiebre y amenazaba con resquebrajarse, ahora
solo flotaba sin rumbo en un enorme vacío donde la luz y la oscuridad, eran uno
solo, un sitio en el que las lágrimas se volvían risas y las risas se volvían
lágrimas. –¡Es un niño! – creyó oír a los lejos. Pero nada pudo responder
porque flotaba sin rumbo y su boca, no le obedecía; aunque su mente le decía
una cosa, su cuerpo hacía otra. Intentó tomar el control de la situación, pero
nada pudo hacer. Agotada, cerró los ojos y se dejó llevar.
Cuando despertó, un afluente infinito de aguas cristalinas
le rodeaba y ella, recostada sobre él, apenas y podía moverse, presa de un
inusual estupor y una gigantesca sensación de sorpresa. Pronto la corriente la
depositó en la costa. Cuando intentó ponerse en pie, descubrió que le fallaban
las fuerzas, permaneció tendida en el suelo hasta que cuatro niños de piel
ambarina y hermosos tocados de plumas y oro, la ayudaron a incorporarse. Caminó
con ellos de la mano durante un largo rato sin saber a dónde se dirigía, pero
sin miedo alguno de que fuera a sucederle algo malo. Finalmente, los chiquillos
se detuvieron. Tzitzitlini miró en todas direcciones buscando la razón de tan
súbita parada y la halló a su derecha o al menos, creyó haberlo hecho. Ahí,
junto a un pequeño arroyo de agua color turquesa, un hombre de piel traslucida
con tonos rojizos jugueteaba con un colibrí, ajeno por completo a ella o los
pequeños que la habían conducido hasta ahí. Tras algunos instantes que
parecieron durar demasiado, el hombre giró la mirada hacia donde ella se
hallaba y dijo:
–¿Qué me han traído pequeños? ¿Acaso es otra guerrera? -Los
chiquillos asintieron y desaparecieron tan pronto como dieron su escueta
respuesta. –Ven– dijo el hombre dirigiéndose a Tzitzitlini – ven mi pequeña,
supongo que tendrás algunas preguntas. – Sí, algunas – musitó la joven, entrelazando sus manos
con fuerza y dando pequeños pasos llenos de timidez. –¿Sabes dónde estás? –No,
no lo sé. –Esto es el Tonatiuhichan, el paraíso dentro del Otro Mundo. Solo
aquellos que mueren en batalla logran alcanzar este punto con tal celeridad.
Solo esos que ofrendaron su vida por el bien de los demás son dignos de vivir
aquí, a mi lado. –Entonces me supongo que hay una equivocación
–declaró la jovencita– no soy una guerrera. Solo soy una
madre primeriza que al parecer no lo hizo muy bien. –Dime, pequeña Tzitzi,
¿Acaso hay batalla más ardua que la de llevar a un nuevo ser al mundo terrenal?
¿Será que hay guerrero más fuerte que una madre que es capaz de dejarlo todo en
aras de que su vástago nazca sano y salvo?
–Yo… no sé si una madre que ni siquiera pudo sobrevivir al
parto deba ser tratada con tantas consideraciones. –Al contrario puntualizó
aquel que parecía ser un dios una mujer que no tiene empacho en sacrificar su
propia vida para que la de su semilla florezca, merece todas esas
consideraciones y aún más… solo las verdaderas guerreras del Anáhuac merecen
llegar aquí y tú lo has logrado…
Tzitzitlini rompió en llanto y se dejó caer sobre las
rodillas en el suave pasto que cubría aquel mundo llamado Tonatiuhichan.
Algunos colibríes la rodearon, intentando consolarla con sus dulces aleteos,
pero ella parecía no escuchar y solo atinaba a cubrir su rostro con las manos,
llena de dolor, tristeza y mucha vergüenza. El hombre de la piel traslucida la
tomó del brazo y la condujo suavemente hasta una pequeña pileta. Ahí, le apartó
las manos de la cara y dijo: –Observa.
La muchacha miró con desdén el agua contenida en la
pequeña fuente, pero pronto cambió su expresión al ver las imágenes que ahí se
mostraban; era su madre, arropando a un pequeño niño, abrazándolo con el amor
que solo una abuela es capaz de dar. Tras ella, se hallaba un muchacho de
rostro triste y mirada perdida. Era su esposo. El joven que la había desposado
hace apenas unos meses. –¡Son ellos!. Mi tene, Tochtli y… ¿Mimizton? ¿En verdad
ese pequeño es mi hijo? El de la piel traslúcida asintió y dijo:
–Tu esposo necesita saber que estás bien. Ya casi hiciste
todo lo que debías hacer. Ahora solo te falta ayudarlo a comprender. Cierra los
ojos. Pídele que abrace a tu hijo. Que lo cuide y proteja en tu nombre. Que le
dé el amor que tú no podrás darle. Hazlo, Tzitzi, hazlo. Con los ojos llorosos,
pero férrea determinación, la jovencita siguió las instrucciones de aquel que
parecía ser un Dios y dejó que las palabras llenaran su cabeza. Le dijo a su
amado tantas cosas que sería imposible siquiera el pretender contarlas. Luego
sonrió y él también lo hizo. Allá en el mundo donde los hombres y las mujeres
están hechos de maíz, [2] el joven Tochtli dejó la tristeza atrás y abrazó con
fuerza y calidez a su único hijo, a la semilla de Tzitzitlini, a aquel al que
cariñosamente llamaban “Mimizton” antes de nacer. –Mi pequeño hijo, mi amado
“Mimizton”. Dime, ¿volveré a verlo? –Sí–
respondió lacónico su interlocutor. –¿Cuándo? –preguntó ansiosa la muchacha. –Pronto.
–¿Cuánto es “pronto”? –“Allá” eso es mucho, pero aquí, es más bien poco…
¿Sabrás esperar? –Siempre dijo la joven madre – Siempre.