La matanza estudiantil del 02 de Octubre de 1968, fue un genocidio del entonces presidente de México; Gustavo Díaz Ordaz Bolaños, el Estado mayor presidencial, el Secretario de la Defensa Nacional, General Marcelino García Barragán y el Ejercito. Un hecho en la historia de México que no se olvida.
//Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Siglo XX//Resistencia//Movimientos sociales en México//Pots-Revolución//Guerra Sucia//Represión//Movimiento estudiantil//
Movimiento Estudiantil de 1968
Miércoles 2 de Octubre de 1968 en Tlatelolco
EL MOVIMIENTO DEL 68 EN MÉXICO
Ambiente en
México. La revolución mexicana había consolidado logros como una buena cantidad
de reparto agrario y la amplia cobertura del seguro social y la educación
pública. Mientras tanto, el gobierno mantenía una imagen justificada de
solidario con revolucionarios de otros países, tolerante pero apartado del
clero, y de origen --al menos en su ejército y burocracia-- popular. El aparato
oficial de dominación era apabullante: las organizaciones sindicales y
campesinas, los medios de comunicación, las elecciones y en parte también, los
sectores académicos e intelectuales, estaban controlados casi en su totalidad
por el gobierno. El partido oficial tenía la capacidad de ganar cada elección
en todo el país, casi todas legítimamente y en forma fraudulenta las restantes.
De igual manera, a los líderes disidentes se les atraía al sistema o se les
coaccionaba, pero en caso necesario se usaba la fuerza hasta donde fuera
necesario. El poder legislativo y el judicial recibían instrucciones del
presidente sin atreverse a discrepar en lo mínimo. La oposición era en todos
los casos muy débil, había partidos simulados y el Partido Comunista era
clandestino. Un control férreo, pero con un discurso de democracia y
modernidad.
Toda esa ambigüedad
y simulación dificultaban que la inconformidad existente se precisara con
claridad. La crítica era mantenida a raya, y quien se atrevía a evadir el
control y decir una opinión que no halagara al gobierno, era tratado
simplemente como enemigo de este. Para el ciudadano común, no era fácil
distinguir si cada situación injusta era determinada estructuralmente, o estaba
en espera de su turno para solucionarse, como afirmaba (y afirma) el discurso
gubernamental. La ubicuidad agobiante de los instrumentos del poder en cada
aspecto de la vida lograba el objetivo de mantener el control de la población,
pero no evitaba la presencia de una semilla de sentimiento antiautoritario
latente en las mentes de la gente. Para que esa dura semilla germinara, ayudó
la personalidad excepcionalmente repulsiva del presidente Días Ordaz, que
aumentaba la percepción de lejanía del gobierno que sentía el pueblo.
Los estudiantes
resultaron ser el segmento de la población en que reventó la presión provocada
por la estructura de control del gobierno. El contacto que tienen con las
grandes obras del pensamiento, su carencia de dependientes económicos y la
brevedad de la trayectoria que apenas han dado a su vida, son algunas de las
circunstancias que hacen más rebeldes a los jóvenes dedicados al estudio.
Hay crónicas y cronologías suficientes de los sucesos que se conmemoran. Estos
son los hechos resumidos: juego de futbol entre dos escuelas preparatorias que
termina en pleito, intervención violenta del cuerpo de granaderos, protesta de
estudiantes solidarios, que exacerba el ánimo de la marcha conmemorativa del
asalto al cuartel Moncada en Cuba. Escalada de represión y protestas, que
escapa al control de las autoridades, que además estaban divididas por la
ambición de la sucesión presidencial. El liderazgo estudiantil se formaliza en
el Consejo Nacional de Huelga (CNH). Cierre de las universidades, tomas y
liberaciones de estas por el ejército, el rector de la UNAM encabeza una de las
mayores manifestaciones. Desdén por "la mano tendida" del presidente
y envío de negociadores del gobierno hasta el mismo 2 de octubre. Se aproxima
la inauguración de la olimpiada, que atraerá la atención y los medios de
comunicación mundiales, y en el gobierno crece la desesperación. Alguien planea
la aprehensión de los líderes en una manifestación que precedería a una marcha.
Francotiradores, batallón Olimpia y el ejército actúan simultáneamente, en una
acción tan torpe que termina con el ejército disparando a estudiantes inermes.
Después, la represión, simple y llana. El lema de la olimpiada: "Todo es
posible en la paz".
Los propósitos
del movimiento no se entenderían con solo revisar el pliego petitorio del CNH
–supresión del cuerpo de granaderos, destituir a los jefes policíacos, derogar
el delito de sedición, salida del ejército de las universidades, libertad a
presos políticos--. Se perseguían anhelos que no se expresan explícitamente,
pero se perciben en la espontaneidad del apoyo al movimiento, en el éxito de
marchas multitudinarias, tomas del zócalo, en las guardias, asambleas, pintas y
mítines. Ese propósito tiene que ver con la sensación primitiva de desafío al
prepotente, la percepción de alterar el destino, y el triunfo interno de
cumplir con el dictado de la conciencia. Sin duda pudieron haber líderes con
propósitos mezquinos, pero no alteraron la esencia libertaria del
"68" mexicano.
CONSECUENCIAS
El lento viraje de la historia
El
presidente asumió la responsabilidad de las acciones gubernamentales en 1968.
No hacía falta hacerlo, en un régimen de las características del que presidió.
En cuanta oportunidad tuvo, expresó su orgullo por haber salvado al país de
siniestros conspiradores internacionales y nacionales, ajenos a la historia y
anhelos nacionales. A quien tuvo la posibilidad de culpar lo hizo su sucesor,
pues tal poder tenía. No cambiaría el país en los dos años restantes de ese
sexenio.
El secretario de
Gobernación de Días Ordaz, Luis Echeverría, fue el siguiente presidente. Pronto
tuvo la oportunidad de mostrar su vocación represiva. Aunque nadie esperaría
que tolerara las guerrillas y la subversión que nacieron entonces, en gran
parte nutridas por el "68" y la represión consecuente, su gobierno
fue más notorio en el trabajo para remediar los conflictos que en su prevención.
Se ampliaron, sin embargo, los espacios educativos superiores y se hizo una
difusa "apertura democrática". Tan lamentable era la situación de la
política nacional que el siguiente presidente se eligió sin ningún contrincante
registrado. A partir de los
70’s tuvimos reformas políticas para incluir a partidos marginados, lento
crecimiento de la oposición, que llega a tener triunfos que cuando eran
importantes no se reconocían. Un candidato presidencial contrario al oficial
fue despojado del triunfo, y el presidente usurpador se ve obligado a ofrecer
un cambio democrático, lo cual cumple forzadamente y en lo mínimo posible. A
tirones se le obliga a profundizar las reformas, llegan los primeros
gobernadores de oposición, y aunque el siguiente candidato presidencial oficial
gana con amplio margen y en forma más aceptable que los anteriores, llega de
nuevo ofreciendo otra reforma electoral y política. A partir de ella empieza a
ser frecuente el triunfo de partidos opositores. Nadie en México está satisfecho
con el país como es ahora, pero es muy distinto al de 1968.
LOS HECHOS
La noche del miércoles 2 de octubre de 1968 marcó un
hito en la historia moderna de México. Fue cuando ocurrió la matanza de
estudiantes y civiles, que se habían reunido en Tlatelolco, por parte de
militares y policías que actuaron por órdenes de las más altas esferas del
gobierno mexicano.
El 2 de octubre de 1968, miles de estudiantes se
reunieron para realizar un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, ubicada en
la unidad habitacional de Tlatelolco. El objetivo de la reunión era dar a
conocer un pliego petitorio de 6 puntos al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. A las 6:10 de la tarde, un helicóptero lanzó una
bengala sobre la plaza. Entonces, comenzaron a surgir disparos desde lo alto de
los edificios. Ante ello, los miembros del Ejército que resguardaban la
concentración —una práctica usual en la época— optaron por repeler la agresión
y dispararon contra la multitud. Los que dispararon
fueron miembros del Batallón Olimpia, un grupo de agentes del gobierno federal.
Tras la confusión inicial por los disparos, miembros de ese grupo paramilitar y
del Ejército se coordinaron para detener ilegalmente a decenas de estudiantes.
Después
de reprimir a sangre y fuego el mitin de la Plaza de las Tres Culturas, el Estado mexicano
intentó imponer una versión de los hechos a la sociedad. Los periódicos repitieron
la trama oficial: “agitadores profesionales, agentes de la subversión y
enemigos de México”, fueron las justificaciones más recurrentes. En sus
memorias militantes, “Travesía a Ítaca”, Raúl Jardón, activista preparatoriano
durante el movimiento, dejó constancia del día 3 de octubre: “Al día siguiente
salí de brigadista, junto con algunos compañeros de sexto año, para denunciar
la masacre. Decidimos alejarnos un poco de las calles más céntricas; no hubo
mítines relámpago, nos concretamos a repartir propaganda, a hablar con la gente
que se prestaba a ello y recolectar fondos. Aunque todavía pude percibir mucha
simpatía por el movimiento, también sentí que había dudas, temor y algo así
como lástima hacia los estudiantes. Salvo por unas cuantas personas con las que
logramos hablar, yo no pude constatar la indignación que, esperaba, imperaría
luego de tales acontecimientos.”
“Hoy fue un día soleado”
Un texto de Giovanni Arciniega.
Anunciaba Jacobo Zabludovsky en el noticiario del 2 de
octubre de 1968, horas después de la matanza de estudiantes en manos del
Ejército mexicano en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. El conductor consideró aquella noche, que la mayor
noticia del 2 de octubre de 1968, era el clima de la capital; haganme el cabrón
favor, unicamente, señaló que hubo un “zafarrancho” en Tlatelolco y que
parecía que había “lesionados”, eso fue lo que dijo el muy hijo de...., cuando
en realidad fue una masacre que terminó con la vida de muchos estudiantes que
protestaban en la coyuntura de los Juegos Olímpicos. Jacobo Zabludovsky soldado del PRI, ni era maestro, ni
padre del periodismo (1), solamente inyectaba veneno en la mente de los ciudadanos
fácilmente manipulables.
𝗟𝗮 𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮… 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮
La mañana del 3 de octubre, dos soldados estaban leyendo La Prensa en el conjunto Nonoalco-Tlatelolco. El titular decía: “Balacera del ejército con estudiantes”. Pero uno sabe cómo son esas cosas: El papel dice una cosa y la verdad se siente otra. Uno no podía creer que con solo leer unas letras se contara todo lo que pasó de veras.
Hoy en día las televisoras, siguen en esa línea, pero
su intento para disfrazar la verdad ya no es tan descarado, hoy en día
nosotros podemos buscar la verdad, y ya no es tan fácil manipular pensamientos,
ni consciencias.
El grupo Molotov en su primer disco a finales de los
90’s dedico una canción a este personaje, que se tituló “Que no te haga bobo
Jacobo”, hablando de toda la manipulación de la información por parte de este
vocero del estado, disfrazado de periodista. Este personaje tan nefasto falleció el 2 de Julio de
2015, curiosamente fue un 'día soleado' para la libertad de expresión en México, ya que los grupo fáticos perdieron a su principal hombre que des dio
voz la mitad del siglo pasado.
Al que grupos serviles y ciudadanos sin memoria o por
moda, intentan engrandecer llamándolo “maestro del periodismo”.
Esta es la canción para que las nuevas generaciones y
las que están por venir no se queden sin escucharla: Es importante conocer los hechos, por que hoy en día a
las marchas que se realizan en conmemoración a esa fecha asisten estudiantes
que no conocieron la verdad, el significado del 68 se ha distorsionado o más
bien lo han distorsionado e aquí un buen resumen para no olvidar.
'La Matanza de
Tlatelolco'
La matanza del 2 de octubre en Tlatelolco permanece en la memoria de México como uno de los episodios más atroces y autoritarios de nuestra historia. El Movimiento estudiantil de 1968 es un símbolo de lucha por la libertad y la democracia.
“Si no formas parte de la solución, formas parte del
problema.”Uno de los tantos lemas del 68. La matanza de Tlatelolco, a 50 años de la tragedia,
han surgido muchas teorías e hipótesis sobre los hechos, sin embargo la
verdadera historia se ha ido distorsionado, no están todos los que son ni son
todos los que están en la versión pública, con el objetivo de esclarecer los
hechos surge este texto.
Para poder comprender a fondo la masacre del 2 de
octubre, debemos entender el contexto mundial, la situación social que se vivía
y los pensamientos de la época. Los años 60’s fueron una época de cambios
bruscos, la música cambió, Malcolm X había despertado una sed por el cambio
social y era Martin Luther King quien encabezaba la campaña en favor de los
derechos civiles, John F. Kennedy caía abatido por las balas, Vietnam estaba en
guerra con Estados Unidos, el hombre llegó a la Luna y en Berlín el mundo había
sido separado por un muro. No cabe duda de que los años 60 son una clave
importante para el estudio de la humanidad.
El movimiento del 68 en México fue justificado por
otras 2 revoluciones, la revolución del mayo francés y la de la primavera de
Praga, las dos intentos frustrados, de cualquier manera mostraron el
inconformismo social a nivel mundial y el despertar de la gente. El movimiento
del 68 en México fue una revolución social en el que además de estudiantes,
participaron docentes, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionistas en
la Ciudad de México y que fué reprimido el 2 de octubre de 1968 por el gobierno
mexicano en la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.
De acuerdo con el Cleta-Unam, publicadores de; “Por un
68 vivo y combativo” (CLETA-UNAM, 1998) la revolución social en México era
inminente por las marchas protestantes de los ferrocarrileros en los años 50’s,
los sucesos estudiantiles simplemente fueron el detonante. “La creencia que
teníamos los jóvenes en aquella época era que teníamos la capacidad de ser
libres, y de vivir una vida sin la interferencia del señor presidente, de la
iglesia y de nuestros papás” (Sergio Aguayo, Los archivos de la violencia).
La cronología que a continuación presentaré está
basada en la publicación de la organización “En Lucha” (1988).
Manifestación de 1968, vista desde la torre Latino.
El 24 de Julio de 1968, hubo una disputa causada por
los estudiantes de las vocacionales 2 y 5 y los de la preparatoria privada
“Isaac Ochotorena, poco tiempo después los granaderos agredieron a los
estudiantes con macanas y gas lacrimógeno, incluso hiriendo brutalmente a los
que no habían participado en la trifulca. “Empieza por un pleito entre
estudiantes por un juego y la policía pretende contener golpeando a los
estudiantes en sus propias escuelas”(Raúl Álvarez miembro del movimiento
estudiantil del 68). En consecuencia a esto, el 25 de Julio, La FNET
(federación nacional de estudiantes técnicos) convocaron a una manifestación en
protesta por lo acontecido el día anterior, y asombrosamente al día siguiente
cerca de 50 mil estudiantes participaron en el mitin, simultáneamente otra
manifestación estaba teniendo lugar para conmemorar el aniversario de la toma
del Cuartel Moncada con el que se inició la revolución cubana, ambas masas se
unieron para dirigirse al zócalo, la represión por parte del cuerpo policíaco
no se hizo de esperar provocando una revuelta en la que de acuerdo con el
balance de los estudiantes del politécnico hubo 8 muertos, 500 heridos y 200
detenidos. El gobierno en cambio, declaró haber detenido a 76 personas y un
saldo blanco.
Ya el 27 de julio, los estudiantes de la UNAM y el
Politécnico desconocieron a la FNET por su postura contra el movimiento y
justificando la represión a las revueltas, al mismo tiempo los estudiantes
tomaron diversas escuelas en protestas y presentaron una nota con sus demandas,
entre las cuales se encontraban la desaparición de la FNET y el cuerpo de
granaderos y una indemnización de parte del gobierno a los estudiantes heridos
y familiares de los difuntos. Las revueltas continuaron, de manera que el
ejército mexicano tuvo que intervenir.
El 1° de Agosto, El rector de la Universidad Nacional
autónoma encabezó una manifestación “de duelo” formada por un contingente de
100 mil estudiantes de diferentes facultades y escuelas, en este mitin se hacía
un llamado a la gente para unirse al movimiento teniendo resultados positivos
en el mismo por parte de los sectores populares de la población, no pasada una
semana las revueltas por el resto del país surgieron.
El 9 de agosto el movimiento fue formalizado con el
nacimiento del consejo general de Huelga (CNH), instaurado el consejo, el CNH
convocó a la primera gran marcha del movimiento con culminación en el zócalo,
marcha en la que participaron 300 mil personas, esta vez no aparecieron las
fuerzas represivas. Aunque las protestas eran bastantes y notorias, el gobierno
de Díaz Ordaz a través de los medios de comunicación desvirtuaban los sucesos,
sin embargo ya no había marcha atrás, y demás fuerzas obreras como los
electricistas y trabajadores petroleros se unieron al movimiento. El presidente
y el CNH acordaron llegar a acuerdos el día del informe presidencial de manera
pública en el Zócalo capitalino.
1º de Septiembre de 1968, en el informe de gobierno
Díaz Ordaz declaró no tener presos políticos, defendió el artículo 145 del
Código Penal y justificó la acción de los granaderos; “Ante la creciente y
manifiesta inconformidad de los habitantes de esta gran capital es ineludible
deber de la autoridad hacer uso de la fuerza para restablecer el orden jurídico
indispensable a toda sociedad organizada.”(Por un 68 vivo y combativo, 1998)
Al día siguiente, el CNH pidió al gobierno la
desvinculación del ejército en el problema a lo que el gobierno no accedió e
incluso dio luz verde para utilizar todos los organismos del estado para
destruir el movimiento. Guevara Niebla, estudiante de la facultad de filosofía
afirma que aunque el estado no pudo erradicar el movimiento, sus fuerzas fueron
dispersadas y la vinculación del pueblo con el movimiento fue debilitada.
Sin embargo, el 13 de Septiembre, se llevó a acabo la
“manifestación silenciosa” más de 250 mil personas marcharon hasta la plaza de
la constitución, el CNH declaró: “Ha llegado el día en que el silencio será más
elocuente que las palabras que ayer callaron las bayonetas…estamos demostrando
que millones de mexicanos están dispuestos a llegar al sacrificio. Estamos
dispuestos a entablar pláticas públicas porque al pueblo no se le engañará
más”.(Extracto del video”La Masacre de Tlatelolco”) La respuesta del estado a
esto fue la toma violenta de la UNAM por el ejército mexicano, a esta acción el
sector estudiantil respondió a la agresión física de manera directa aceptándose
por primera vez la confrontación abierta.
El 23 de septiembre, se desarrolló una de las más
importantes y sangrientas batallas del movimiento estudiantil del 68, en el
casco de Sto. Tomás, Jaime Reyes uno de los tantos estudiantes defensores del
movimiento recuerda que formaron barricadas con los vehículos y derribaron
postes con el fin de impedir el acceso a carros policíacos. El ejercito
nuevamente tuvo que intervenir en la revuelta y 350 estudiantes fueron
detenidos. Ese mismo día el Rector de la UNAM presentó su renuncia justificando
haber hecho lo posible por llevar por la razón el movimiento, prácticamente
renunció por que querían culparlo de cabecilla del movimiento estudiantil,
desde luego el movimiento debe ser atribuido a mucho más que la acción de una
sola persona.
Para el día siguiente, 24 de septiembre, el centro de
operaciones del movimiento fue reducido a Tlatelolco puesto que las escuelas
estaban tomadas por el ejército. Paralelamente surgieron varias protestas
estudiantiles en el resto del mundo apoyando al movimiento estudiantil en
México, ejemplos de estos son las manifestaciones en las universidades de New
York y Columbia en E.U. La protesta de las asociaciones estudiantiles
guatemaltecas en contra de la presencia militar en la UNAM y la manifestación
estudiantil en Francia donde se coreaba; “solidaridad con los estudiantes
mexicanos”.
El 27 de septiembre, la junta de gobierno de la UNAM
rechazó la renuncia del rector, la actitud solidaria de estudiantes a través
del mundo siguió creciendo, llegando incluso a puntos de violencia en las
embajadas mexicanas de República Dominicana, Finlandia y Suecia, también se
planeó un mitin el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas a las 5:00
p.m.
2 de octubre de1968, a 10 días del arranque de los
juegos olímpicos con sede en México, el día parecía ser tranquilo, en la mañana
la comisión del CNH entabló conversaciones con los funcionarios Jorge de la
Vega Domínguez y Andrés C. Aproximadamente 10 mil personas asistieron al mitin,
donde se habló de la continuación de la lucha, el papel de las brigadas y se
planteó un boicot contra el gobierno.
Cerca de las 17:30 horas una bengala verde se vio en
el cielo, y el ejército tomó sus posiciones, momentos después una segunda
bengala, esta vez de color rojo se aprecia en el cielo es la señal para atacar,
el ejército empieza a disparar a los civiles, en un mitin pacífico. Sin embargo
eso no es todo, Luís Echeverría a petición de Gustavo Díaz Ordaz, asignó a
varios oficiales a escabullirse entre las masas, y una vez iniciada la
trifulca, disparar sin excepción, ellos llevaban un pañuelo o guante blanco
para distinguirse dentro de la revuelta. A este escuadrón de élite se le
denominó: el Batallón Olimpia (haciendo alusión a los juegos olímpicos)el
resultado de esta masacre y sus cifras fueron investigadas por el diario inglés
“The Guardian” que afirmó que los decesos fueron más de 325, 2 mil detenidos y
miles de heridos, Fausto Trejo, uno de los líderes del movimiento estudiantil
del 68 dijo que cientos de cadáveres desaparecieron en autobuses que fueron a
parar al mar o a ser incinerados en el campo militar #1…desafortunadamente ni
siquiera hoy en día se conocen las cifras reales de la matanza.
Los días posteriores, el CNH declaró que la huelga se
interrumpiría por los juegos olímpicos pero que no desaparecería, cada día se
encarcelaba a más estudiantes sin juicio previo tal y como está establecido en
la Constitución Política de México.
1 mes después, el 2 de noviembre de 1968, en la Plaza
de Tlatelolco se colocaron ofrendas por parte de los familiares, la corona más
grande tenía un listón de luto y decía; “Muebles de Acero, S.A. se une al duelo
de los estudiantes” aunque parecía que todo estaba perdido, en C.U. se acordó
un mitin para decidir el rumbo del movimiento, la madre de un estudiante muerto
habló y dijo: “me mataron mi hijo, pero ahora todos ustedes serán mis hijos”.
(Por un 68 vivo y combativo, 1998, Pág. 40)
Para el 13 de noviembre, el CNH se mantenía firme de
que no reanudarían clases hasta cumplirse las demandas del pliego, de cualquier
manera el rector de la UNAM exhortó a los estudiantes a regresar a clases, el
25 de noviembre, por unanimidad el CNH votó por el regreso a clases.
El 4 de diciembre, en un mitin donde asistieron 5 mil
personas el CNH informó el final oficial de la huelga, el resultado positivo a
todo esto fue, el debate público al artículo 145 del Código Penal, la desocupación
del ejército en los centros educativos y la liberación de algunos estudiantes,
por último el CNH convocó a una última marcha el 13 de diciembre en honor a la
tragedia de la plaza de las Tres Culturas, ese día la marcha con destino al
casco de Sto. Tomás fue evitada por la policía y el ejército, los días
siguientes más de 500 personas vinculadas con el movimiento estudiantil fueron
encarceladas.
Ni el entonces presidente de la nación Gustavo Díaz
Ordaz(quien 11 años después moriría a causa de cáncer de colon) ni su
secretario de gobernación, Luís Echeverría dieron declaraciones explicando lo
sucedido. Terminado el sexenio de GDO, Echeverría se convirtió en el nuevo
presidente de la nación, sin embargo seguía sin mencionar el tema pero mantenía
la misma postura de terrorismo de estado y fue acusado de ser responsable de la
llamada “guerra sucia”.
Fue hasta 2002 cuando se abrió una investigación y
Echeverría fue llamado a declarar por la Matanza de Tlatelolco y la “guerra
sucia”, 2 en junio de 2006 se ordenó su detención domiciliaria, pero a los pocos
días fue absuelto. Un año después volvió a ser culpado y nuevamente, fue
exonerado de toda culpa, actualmente tiene 86 años.
“Fue un genocidio del estado, el poder ejecutivo
propuso, el legislativo aprobó y el judicial ejecutó” (Sergio Aguayo, Documental
La matanza del 68).
Óscar Chávez Corrido sobre el 02 de octubre del 1968
Eran las seis y diez. Un helicóptero /
sobrevoló la plaza. / Sentí miedo.
Cuatro bengalas verdes.
Los soldados / cerraron las salidas.
Vestidos de civil, los integrantes / del Batallón Olimpia / –mano cubierta por
un guante blanco– / iniciaron el fuego.
En todas direcciones / se abrió fuego a mansalva.
Desde las azoteas / dispararon los hombres
de guante blanco. / Disparó también el helicóptero.
Se veían las rayas grises.
Como pinzas / se desplegaron los soldados. / Se inició el pánico.
La multitud corrió hacia las salidas / y encontró bayonetas. / En realidad no
había salidas: / la plaza entera se volvió una trampa.
Las descargas se hicieron aún más intensas.
/ Sesenta y dos minutos duró el fuego.
–¿Quién ordenó todo esto?
Los tanques arrojaron sus proyectiles. / Comenzó a arder el edificio Chihuahua.
Los cristales volaron hechos añicos. / De las ruinas saltaban piedras.
Los gritos, los aullidos, las plegarias / bajo el continuo estruendo de las
armas.
Con los dedos pegados a los gatillos / le
disparan a todo lo que se mueva. / Y muchas balas dan en el blanco.
–Quédate quieto, quédate quieto: / si nos movemos nos disparan.
–¿Por qué no me contestas? / ¿Estás muerto?
–Voy a morir, voy a morir. / Me duele. / Me está saliendo mucha sangre. / Aquél
también se está desangrando.
–¿Quién, quién ordenó todo esto?
–Aquí, aquí Batallón Olimpia.
–Hay muchos muertos. / Hay muchos muertos.
–Asesinos, cobardes, asesinos.
–Son cuerpos, señor, son cuerpos.
Los iban amontonando bajo la lluvia. / Los muertos bocarriba junto a la
iglesia. / Les dispararon por la espalda.
Las mujeres cosidas por las balas, / niños
con la cabeza destrozada, / transeúntes acribillados.
Muchachas y muchachos por todas partes. /
Los zapatos llenos de sangre. / Los zapatos sin nadie llenos de sangre. / Y
todo Tlateloco respira sangre.
–Vi en la pared la sangre.
–Aquí, aquí Batallón Olimpia.
–¿Quién, quién ordenó todo esto?
–Nuestros hijos están arriba. / Nuestros hijos, queremos verlos.
–Hemos visto cómo asesinan. / Miren la
sangre. / Vean nuestra sangre.
En la escalera del edificio Chihuahua / sollozaban dos niños / junto al cadáver
de su madre.
–Un daño irreparable e incalculable.
Una mancha de sangre en la pared, / una mancha de sangre escurría sangre.
Lejos de Tlatelolco todo era / de una
tranquilidad horrible, insultante.
–¿Qué va a pasar ahora, qué va a pasar?
Un soldado sentado y pensativo afuera
del antiguo convento de Santiago Tlatelolco. La fotografía fue tomada por el
fotoperiodista Armando Lenin Salgado, un día después de los hechos que marcarían
a Tlatelolco en 1968.
Para explicar este segmento histórico y el
titular que le hemos asignado, tendremos que remontarnos al tiempo de las
“guerras religiosas europeas” desarrolladas entre 1524 al 1697, surgidas entre
varios países luego de la Reforma Protestante iniciada por el monje agustino
Lutero en la Alemania del siglo XVI, que llevó a un cisma de la Iglesia
Católica tanto en la Europa occidental como del norte de Europa. Para Martín Lutero las indulgencias eran una estafa y un engaño a los creyentes con
respecto a la salvación de sus almas, por lo que decidió clavar en la puerta de
la Iglesia de Wittenberg sus 95 tesis, arriesgando ser declarado hereje y arder
en la hoguera santa.
Estas ideas remecieron Europa y se
potenciaron con el advenimiento de la imprenta, provocando rivalidades entre
los reinos que adoptaron su opción religiosa, derivando en contiendas entre
católicos y protestantes que tuvieron como sesgo fundamental el ataque a sus
templos y la destrucción por parte de diversas sectas del protestantismo, como
los calvinistas y otros grupos anabaptistas, compuestos en general, por miles
de ex católicos o credos dentro del cristianismo, perseguidos y exterminados a
lo largo y ancho de Europa por el papado como cismáticos y herejes, mediante
bulas, y cruzadas, que ahora, despertaban al llamado de Lutero.
El 3 de enero de 152. El papa León X excomulga a Martín Lutero el gran
reformador de la iglesia, por considerarlo un hereje.
Esta reacción de estas sectas e
individuos, cuya gran batalla era conseguir la separación del pacto y virtual
sociedad Iglesia y Estado, que resultaba en la supremacía e inmunidad del
Papado, que fue la característica del dominio papal durante el llamado Imperio
Romano de Occidente, se manifestó en ataques a las iglesias por turbas
radicales que destruían las imágenes religiosas, decoraciones, piezas de arte,
íconos y todo aquello que se consideró una herejía, un acto de idolatría
intolerable y una adulteración de los Diez Mandamientos y del mandato de
Cristo, por parte de la religión Católica. Esto significó prácticamente un estado de
guerra interna en cada uno de los Estados europeos, con intervención de los
organismos policiales o militares, sea para disolver estas manifestaciones
populares y espontáneas contra la tiranía de la iglesia, o bien, para colaborar
con ella para proteger sus bienes e intereses. El resultado de estos ataques,
fue el desmantelamiento de la mayoría de los templos católicos resultando sus
imágenes, cuadros, vitrales e íconos y toda representación referida a la
adoración de su culto, destruidas e incineradas públicamente, fenómeno que pasó
a la historia como Furia iconoclasta o Beeldenstorm, traducido del neerlandés
como “tormenta de las estatuas”, donde también resultaron damnificados
conventos, iglesias y catedrales, así como muchísimos asesinatos de monjas y
sacerdotes. Los calvinistas creían que las iglesias
tenían que ser purificadas de las supersticiones papales; las imágenes de los
santos fueron pisoteadas y luego quemadas en público, las obras maestras de
famosos pintores fueron destruidas, así como toda iconografía. Al “limpiar” las
iglesias de imágenes y estatuas de santos y de costosas obras pictóricas,
destruir los altares ostentosos y privarlos del innoble lujo dorado
considerados signos de corrupción, los calvinistas pensaban que podían
restaurar el verdadero significado de la fe cristiana.
Estas guerras religiosas, que produjeron
gran mortandad y pobreza, tuvieron su origen probablemente en la profunda
crisis que sufría la Iglesia Católica debido a la difusión de las ideas
humanistas en Europa, que denunciaba las riquezas de la iglesia, los
privilegios fiscales de las propiedades eclesiásticas, la forma de vida
ostentosa y el libertinaje de la curia; la aplicación escandalosa de las
indulgencias y su erróneo concepto astronómico en base a la Biblia de que la
tierra estaba inmóvil y era el centro del universo, alrededor de la cual
giraban el resto de los planetas, enseñanza obligatoria en sus universidades,
contra la que muchos sabios y hombres cultos, dentro y fuera de la Iglesia,
discrepaban. Se dudaba y había duras críticas al papado
y la iglesia, porque las sociedades europeas se habían dado cuenta que el
Papado tenía un poder excesivo superior a los reyes y controlaba las
actividades económicas, llegándose a poner en duda incluso la legalidad de la
jurisdicción del Papa sobre toda la cristiandad y su derecho divino, que
utilizaba para conseguir en una mano el poder espiritual y temporal que hasta
ese momento, era una imposición hegemónica e inquebrantable del Papado. Tales guerras, que no fueron pocas y
fueron sumando diversos otros factores de divergencia, como límites
administrativos, fronteras, derechos civiles y otras libertades públicas,
transformaron no solo la geografía europea, sino que determinaron los sistemas
políticos, sociales, económicos y religiosos que se dieron sus países y reinos,
conformándose distintos bloques de poder.
Así ocurrió con la llamada Guerra de los
Campesinos Alemanes (1524-1525; O la Guerra de Kappel en Suiza (1529 y 1531;También
con la Guerra de Esmalcalda (1546-1547) en el Sacro Imperio Romano Germánico;
La Guerra de los Ochenta Años (1568-1648) en los Países Bajos; Las Guerras de
Religión de Francia (1562-1598); La Guerra de los Treinta Años (1618-1648 que
afectó al Sacro Imperio Romano Germánico, incluidos los conflictos en Austria y
Bohemia, Francia, Dinamarca y Suecia. Las Guerras de Los Tres Reinos (1639-
1651), que afectó a Inglaterra, Irlanda y Escocia; La Reforma Escocesa y las
Guerras Civiles; La Reforma Anglicana y la Guerra Civil; Las Guerras
Confederadas de Irlanda y la Conquista de Irlanda por Cromwell y la Guerra de
los Nueve Años. Pues bien, después de este desastroso
período que dejó una Europa dividida, pobre y transformada, pero libre para
algunos de sus países, de la ominosa tiranía espiritual y económica por parte
del Papado, la Iglesia Católica, golpeada en aquello que más le dolía, perder
los impuestos con que gravaba a todos los reinos europeos; el control de la
educación escolar, media y universitaria y ver mermada su autoridad espiritual
y temporal con que dominaba la política, los negocios y a los mismos reyes de
tales estados, se recogió sobre sí misma y porfiadamente emprendió una
reestructuración interna, pero sin aceptar sus errores, las razones y
argumentos puestos de relieve por Lutero y los otros reformistas, como los escándalos
de simonía, el negocio de las indulgencias y las tropelías e inmoralidad del
clero, con la justificación por la fe. Igualmente hizo caso omiso a las causas
que provocaron el cisma que mermó casi el cuarenta por ciento de sus
fieles, que se desafectaron del catolicismo y se incorporaron
mayoritariamente a los grupos religiosos reformistas.
Por el contrario, desde una trinchera
revanchista y obtusa, se alineó y puso todos sus recursos en combatir los
cambios culturales, científicos y de apertura al resto del mundo que proponía
el nuevo período del Renacimiento; desconoció el debilitamiento de la Iglesia y
desde el Concilio Ecuménico de Trento iniciado en 1545 hasta 1563, el más largo
de su historia, pasando por el pontificado del Papa Pío IV en 1560 hasta el fin
de la guerra de los treinta años que finalizó en 1648, dieron paso a la
renovación de su doctrina en base a una reestructuración eclesiástica más
combativa, para evitar el avance del protestantismo y recuperar los espacios
perdidos, reafirmando las premisas fundamentales de la Iglesia medieval. Así, centraron sus esfuerzos en la
fundación de seminarios para disciplinar a sus huestes, creando milicias u
órdenes religiosas como los capuchinos, carmelitas descalzos, ursulinas,
teatinos, paulistas o jesuitas, para consolidar el trabajo de las parroquias
locales. Ello devino en cambios de la liturgia, con
misas en el idioma natal y no en latín, un rito unificado conocido como Misa
Tridentina, bajo un misal que lo regula; se definió la eucaristía dogmáticamente
como un auténtico sacrificio expiatorio en que el pan y el vino se transformaba
en la carne y sangre auténticas de Cristo; se buscó dar mayor poder al Papa y
convertirlo en una especie de semidiós infalible; se instauró el canto
gregoriano, evitando la polifonía de coros y música no sacra; se buscó llevar
el arte a las iglesias con la aplicación de la decoración barroca; se
reestructuraron las celebraciones festivas para lo que se intentó reformar el
calendario Juliano, desfasado en diez días. Otra creación de esta Contra Reforma fue
la puesta en marcha de la fatídica Santa Inquisición, planificada
específicamente para socavar y destruir todo conato de las religiones
monoteístas de la competencia religiosa, el islam, el judaísmo y el
protestantismo, que desde ese mismo instante fueron condenadas como infieles;
brazo armado de la Iglesia, con poderes que traspasaban los religiosos y se
enquistaban en la legislación penal de los reinos, con el objeto de juzgar y
condenar sin contrapeso todo ataque al catolicismo y convertir en delitos de
Estado todo aquello que los Concilios planificasen como estrategia para
desmantelar tales credos a través de todo el planeta y así, imponer su
supremacía mundial y poder lanzarse a la conquista de nuevos territorios.
En especial, y en relación a estas
reliquias e imágenes sagradas profanadas por el protestantismo en toda Europa,
el Concilio de Trento en 1563, trató en la sesión XXV latamente el tema,
explicitando en uno de sus párrafos que: “Instruyan también a los fieles que deben venerar los santos cuerpos de los
santos mártires, y de otros que viven con Cristo, que fueron miembros vivos del
mismo Cristo, y templos del Espíritu Santo, por quien han de resucitar a la
vida eterna para ser glorificados, y por los cuales concede Dios muchos
beneficios a los hombres; “de suerte que deben ser absolutamente condenados,
como antiquísimamente los condenó, y ahora también los condena la Iglesia”, los
que afirman que no se deben honrar, ni venerar las reliquias de los santos, o que
es en vano la adoración de estas y otros monumentos sagrados que reciben los
fieles; y que son inútiles las frecuentes visitas a las capillas dedicadas a
los santos con el fin de alcanzar su socorro.” Así, este Concilio anatemizaba a los
autores de esta destrucción de sus iglesias, reliquias e imágenes y confirmaba
la doctrina de que es correcto venerar los cuerpos de los mártires y de los
santos, así como las reliquias en general. Entre las medidas de corto plazo, estaba la reposición de las sagradas reliquias
a las iglesias europeas damnificadas, en cumplimiento al Canon 1237, # 2
que expresa “que debe observarse la antigua tradición de colocar bajo el
altar fijo reliquias de los Mártires o de otros Santos, según las normas
establecidas en los libros litúrgicos”. Estas instrucciones calaron
profundamente en la cúpula eclesiástica, que buscaba una forma novedosa y
potente, para recuperar el decaído ánimo de sus huestes y fortalecer el culto
de sus iglesias europeas damnificadas.
En 1578, mientras se realizaban trabajos
en el subsuelo de Roma, unos obreros descubren un largo túnel y luego
unas cavernas repletas de esqueletos humanos. Años después cuando el arqueólogo
GB de Rossi comunicó al Papa Pío IX que se habían encontrado las tumbas de
varios antiguos papas, el pontífice no le creyó, pero las inscripciones en las
tumbas no dejaban lugar a dudas. La Iglesia, conmocionada por tal hallazgo,
determina sin excesivo rigor, que tales cadáveres depositados en las galerías
subterráneas son sin duda restos de mártires de la época romana, por lo que
toman todas las medidas para apropiarse de tales descubrimientos y sus cúpulas
dirigentes idean reemplazar las reliquias destruidas en sus iglesias europeas
con estos esqueletos sagrados, ya que corresponden a sus mártires y santos
sacrificados según afirman, en los circos romanos, de orden de los Emperadores
que odiaban al cristianismo. El problema era, cómo identificar entre estos
miles de cadáveres y restos polvorientos que yacían allí por tantos siglos, y
cuáles eran realmente los cristianos, ya que no existía señal alguna que
pudiera identificarlos. No tardó en venir la solución, los
exorcistas eclesiales, afirmaron que el Espíritu Santo y la aplicación de agua
bendita en las antiguas tumbas, haría brillar el resplandor áureo del alma de
los martirizados y santos, distinguiéndolos del resto, en esas oscuras
cavernas. Otros sistemas de identificación hablaban que tales mártires podían
ser identificados claramente por el etéreo resplandor dorado que emitían en la
oscuridad sus restos benditos, así como el aroma delicioso que sus cuerpos
desprendían, a diferencia de los mortales comunes, lo que motivó la
contratación de físicos expertos para estas prospecciones.
También, se encontraron muchas tumbas
marcadas con la letra M, que seguramente significaba alguien llamado Marcos u
otro nombre. Pero los iluminados presbíteros, insistían que ello significaba
simplemente Mártir, por lo que todos estos fueron escogidos, sin mayor
examinación. Para otros, cualquier sedimento deshidratado en los huesos, que se tomaba por
sangre seca, indicaba santidad. El otro problema era la identificación de los
santos y el nombre de los mártires. Tal monumental tarea fue encomendada por el
papado a prestigiados síquicos, mentalistas y clarividentes cuidadosamente
seleccionados, que pasaban horas meditando en las galerías de estas catacumbas
llenas de tumbas, hasta que sus esfuerzos eran recompensados y corrían a
señalar un esqueleto afirmando este era sin duda un hombre de Dios, para luego
de otros minutos de concentrada meditación, dar con el nombre y cargo que
el esqueleto escogido tuvo en vida. También los papas, a lo menos hasta el
siglo X, fueron considerados clarividentes y tenían el poder de identificar
tanto a un santo como a un mártir. Este proyecto fue unánimemente aceptado y
una gran cantidad de estos restos óseos, escogidos como los más completos y
adecuados para conseguir el engaño maestro, fueron embalados cuidadosamente,
provistos de una certificación escrita y firmada, tal vez una Bula, donde la
Iglesia los reconoce como mártires o santos y avala que los ha identificado
pertinentemente. Estos esqueletos son enviados a Suiza, Alemania y Austria
especialmente, como también a otros países que luego se los requirieron, así
como a comerciantes particulares, museos, autoridades y gobiernos, que los
compran a buen precio como reliquias familiares y objetos de precioso culto.
Una vez en su destino, y no cabe duda que
por instrucciones expresas del Papado, los rectores católicos de tales jurisdicciones,
proceden a vestir regiamente a estos esqueletos, con la intención de
impresionar a los fieles y en particular a los protestantes, para hacer ver la
inclaudicable pujanza de la Iglesia Católica y para representar la riqueza y
suntuosidad que reciben en el Paraíso católico los servidores del Señor,
relacionando estos cadáveres con la descripción de la Jerusalén celestial,
repleta de joyas, que se hace en el Libro de las Revelaciones. Tales cadáveres
y esqueletos de la antigua Roma, exhumados en sus catacumbas ilegalmente y bajo
nombres ficticios fueron enviados entre los siglos XVI y XIX desde el Papado de
Roma a Centroeuropa como reliquias genuinas de santos y mártires. Una vez en esas tierras, los Obispos europeos encargan a los conventos de monjas,
ya que tales restos deben ser manipulados por manos santificadas, para que
procedan a conseguir de la comunidad los recursos y joyas con que deben
adornarlos para luego exhibirlos en el altar, a los pies de Jesucristo. Esta
tarea fue industriosa y larga, ya que algunos de estos esqueletos demoraron
hasta cinco años para poder exhibirse, ya que tales preciosos restos no podían
ser cubiertos sino con los metales más valorados y las telas más suntuosas de
la tierra.
Finalmente, cientos de estos esqueletos,
sino miles, empezaron a engalanar las catedrales e Iglesias más importantes de
Europa durante tres siglos, dando origen a cultos y alabanzas especiales, ya
que cada una de ellas competía por tener el santo más importante y portador de
las más finas joyas. Y no solo eso, sino quien tenía más mártires y santos
connotados en su Catedral o Basílica. Aun hoy, nos dice Paul Koudounaris, en la
Catedral alemana de Waldsassen se encuentran doce de estos esqueletos en
exposición, constituyendo la más selecta exposición de esqueletos enjoyados que
existe. Es como la Capilla Sixtina de la Muerte, para adorar un esqueleto
sagrado cada mes del año. Además, se hicieron muy famosos porque la
gente los adoraba y ofrendaba sacrificios y peticiones, paseándolos en romerías
públicas por la ciudad, en la idea que tales embajadores componían el círculo
más íntimo de Jesús en el séptimo cielo y por lo tanto eran milagrosos y
capaces de interceder ante Dios. Durante estos siglos fueron cientos de miles
los fieles engañados, que de buena fe peregrinaron a estas catedrales, pusieron
romerías, ofrendas y mandas y se encomendaron a estos santos enjoyados con oro
y piedras preciosas.
Así nos lo cuenta Paul Koudounaris,
apodado el cazador de reliquias, historiador de arte norteamericano, fotógrafo
y autor de su famoso libro “Cuerpos Celestiales” publicado en 2013, quien tiene
el mérito de ser su re descubridor, ya que sabiendo que en el siglo XIX, tales
esqueletos debieron ser retirados de los altares por la Iglesia, al quedar su
santidad en entredicho, y condenada esta bárbara adoración por autoridades
civiles y la sociedad, dedicó mucho tiempo y trabajo en investigar en
sótanos y subterráneos de antiguas iglesias, hasta descubrir en ignotos
escondrijos y cuartos secretos estos restos viajeros. Muchos de estos esqueletos, aún
permanecían con sus ricas vestimentas, siendo el primero que lograba
fotografiarlos después de cuatrocientos años de encubrimiento y rescatarlos
para la sociedad moderna, pues su historia y esta nueva falsificación eclesial,
constituía uno de los temas tabúes, que el Vaticano manejaba en carácter de
secretísimo. No eran santos ni tampoco fueron mártires.
Era imposible asegurar tal patraña, pero sin embargo la Iglesia Católica no
tuvo dudas en comprometer su prestigio y asegurar que sí lo eran, por ser
conocidos y milagrosos personajes pertenecientes al santoral oficial de la
Iglesia, constituyéndose en poderosas reliquias que solo podían exhibirse en
los más importantes templos de oración como protectores de las comunidades. La superchería fue cuidada con todo
detalle pues todos estos falsos santos fueron vestidos y representados con los
atuendos de época de acuerdo a sus dignidades religiosas. Corona, anillos y
espada de oro si fue noble; armadura de plata y armas si soldado; hábito y cruz
de oro si fue monje; pecheras con incrustaciones de diamantes, aros, collares y
pulseras de oro, amatistas y perlas si fue mujer.
Los lectores pueden ver sus fotos fácilmente
en internet solo colocando en Google
-esqueletos enjoyados- y junto conmigo meditar sobre estas escenas
horripilantes y macabras de tan dudoso gusto, de estos santos de las catacumbas
con sus cuerpos esqueletizados, engalanados y embellecidos con ornamentos de
fina orfebrería dignos de reyes y emperatrices. Regiamente vestidos con atuendos de seda y brocado, pelucas rubias, mórbidos
dedos engalanados con anillos de diamantes, rubíes y esmeraldas junto a
collares de perlas milenarias, estos exquisitos esqueletos de pómulos rellenos
con fina cera y cuencas de sus ojos relumbrantes de piedras preciosas, con sus
rostros debidamente maquillados y una dentadura perfecta revestida de oro, eran
sin duda figuras trágicas y espeluznantes, seres privilegiados de un arte
estremecedor que deja al desnudo la estulticia de estos monjes traficantes de
la muerte, que festinan lo que dicen adorar. Aunque la venta de reliquias era
considerada simonía, acción o intención de negociar con cosas espirituales,
casi todas las iglesias del centro de Europa lograron financiación para hacerse
con algunos de estos santos cubiertos de joyas. Durante casi tres siglos estos cadáveres
ornamentados fueron venerados como protectores de las comunidades siendo
objetos de plena adoración. En el siglo XIX y con la llegada de la Edad
Moderna, muchos de estos presuntos mártires y hombres santos habían sido
denunciados como falsificaciones, desnudando la inmoralidad de la Iglesia, que
ante el escándalo y el repudio público debió retirarlas de los altares y
esconderlas en desvanes y depósitos secretos de las iglesias. Estos
falsos santos resultaron ser una fuente de vergüenza para los fieles y aquellos
pontífices de la cúpula papal que patrocinaron esta criminosa modalidad.
El emperador José II de Austria decretó
que cualquier reliquia que no tuviera una procedencia firme y convincente debía
ser retirada de las iglesias, museos u otros lugares públicos. Su molestia
nació porque su madre María Teresa fue engañada al vendérsele al monasterio que
patrocinaba, un santo que la Iglesia aseguraba tenía consanguineidad directa
con su familia y que era San Federico. Manifiestamente ello era una gran
falsedad porque era imposible que hubiera alemanes y nombres como Federico en
las catacumbas romanas. Hay muchos a los que sorprenderá saber que
entre estas falsificaciones católicas, estaba el famoso San Valentín,
encontrado en los sótanos de la Catedral en Walssasen, Alemania. Mártir
cristiano muerto en la vía Flaminia, cerca del puente Milvio, Patrono de los enamorados,
cuyo mito floreció justamente en Europa en el siglo XIV, que tiene consagrado
el 14 de febrero como “la celebración del día del amor y la amistad” celebrado
en todo el mundo, y que es una de las falsas reliquias encontrada y
fotografiada por Koudounaris. Más les sorprenderá saber, que tanto este
santo de los enamorados, como la leyenda que se le anexa, son solo otra patraña
eclesial, para conseguir adeptos interesados. Así han inventado muchos santos y sus
historias, para que sean adoptados por las viudas, los sufrientes, los
solitarios, los que desean mejor suerte en las lides del amor, los jugadores y
hasta los ladrones y pillastres, que ya sabemos se identifican con el buen
ladrón, compañero de crucifixión de Jesús y que por supuesto ahora como santo,
se supone distinguido miembro de la cohorte celestial. Así San Judas Tadeo, es el patrono de las
causas imposibles y ha sido adoptado por los narcos mexicanos; Santa Martaes
considerada la patrona de las amas de casa y las cocineras de los hoteles; en
la modernidad su culto hace furor entre las empleadas domésticas y Nanas. San
Martín de Porres, es patrono de los barberos, estilistas, depilado brasilero y
cultores de ese oficio. Santa Dorotea de los jardineros; San Juan de Dios,
encerrado como loco en un siquiátrico, ahora santo, es patrono de los
enfermeros, hospitales y bomberos y por supuesto patrono principal de los
orates y locos de atar. Apostando los ideólogos de este proyecto,
que a mayor fama y prestigio de los santos y mártires que exportaban a las
diferentes Catedrales europeas, mejor sería el monto que se pagaría por ellos,
no dudaron en ofertar aquellos que presentaban un variado currículo de santidad
y milagros y cuya fama o historicidad traspasaba las fronteras. Por eso mandaron, sin vacilación ni
escrúpulo alguno, nada más ni nada menos que el esqueleto de San Constantino,
feroz Emperador romano, quizás el más famoso de todos, que hizo tratos con un
sector del cristianismo para reclutarlos al servicio del Imperio como religión
oficialista y el cual es adorado principalmente por la rama del catolicismo
griego, quien lo declaró santo patrono, enviando la Iglesia un esqueleto
cualquiera, a quien adosaron falsas credenciales para probar su autenticidad,
encontrado también en Alemania por Koudounaris en la Catedral de Walsassen. A
su vez, una mano de este gran emperador, fue vendida como genuina y se exhibió
por siglos en una Iglesia de Rorschasch, en Suiza.
La historia nos dice que Constantino el
Grande murió en su castillo de Izmir, Turquía y enterrado en Constantinopla.
Malamente iba a encontrarse en una Catacumba romana, pero para la Iglesia de
ayer, como pasa igual hoy, importa más que la verdad, el oro que puede caer en
sus arcas sin fondo. Podríamos mencionar casi un centenar de
estos bochornosos negocios de tráfico de osamentas de esta Iglesia
impresentable, pero solo mencionaremos unos pocos más, como Santa Mundicia,
mártir de las Catacumbas, santa patrona de las solteronas, encontrada en la
Iglesia de San Pedro de Múnich, Alemania; Máximo, encontrado en Burglen,
Suiza, famoso Patrono de los pobres; San Pancracio Mártir, muerto hacia el año
305, encontrado con su regia armadura puesta, patrón de la juventud, contra
falsos testigos y falsos testimonios, contra perjurio, calambres, espasmos,
dolores de cabeza; casi tan bueno como el mentol. Rezar su novena dicen que da
dinero urgente y rápido empleo. Se celebra el 21 de mayo. Y por último, la guinda de la torta, San Longino, el soldado romano que la
leyenda cuenta que traspasó con su lanza el costado de Jesús, un sujeto que no
tiene nombre ni ha sido nunca identificado como un ser real, pero sobre el cual
la Iglesia tejió una leyenda fantasiosa que coronó con su bizarra santificación
por un Papa despistado. Identificados sus restos de la misma poca ortodoxa
manera que los anteriores, su esqueleto enjoyado se exhibió por siglos en una
iglesia de Tunzenberg, Alemania.