María de la Natividad Josefa Ortiz de Domínguez era morisca,
eso significa que era hija de mulata y de español. Nació el 8 de septiembre de
1768 en Valladolid, hoy Morelia, Michoacán y fue bautizada
el 16 de septiembre de ese mismo año en la Ciudad de México La familia de Josefa era de
clase media, su padre era militar, y los ancestros de su madre eran españoles.
El padre de Josefa murió en acto de servicio cuando ella era pequeña y su madre
murió poco tiempo después, sus padres eran; Juan
José Ortiz y María Manuela
Girón, su hermana María se encargó de su educación, por lo que la
inscribió en el Colegio de San Ignacio
de Loyola, hoy en día Colegio de Vizcaínas
donde estudiaron también, Leona Vicario
y Margarita Pérez Gavilán, la
primera esposa Andrés Quintana Roo,
y la segunda esposa de Ignacio Manuel
Altamirano. La corregidora de Querétaro, doña Josefa Ortiz de Domínguez, parece haber sido tan seria como
lo sugieren las imágenes de matrona que de ella conocemos. Según José Manuel Villalpando, director
del Instituto de Estudios Históricos de las Revoluciones
Mexicanas y coordinador nacional de los festejos del bicentenario, autor del libro Amores mexicanos (Planeta, 1998),
la corregidora mantuvo desde muy joven una relación amorosa con Miguel Domínguez, un importante
funcionario virreinal mayor que ella y casado. Una vez que Miguel enviudó,
contrajo nupcias con Josefa, pero su primera hija nació un año antes del
matrimonio. Cuando finalmente éste tuvo lugar, Josefa estaba embarazada
nuevamente. Al paso del tiempo don Miguel fue destinado a Querétaro como
corregidor (representante real). Ahí la pareja conoció a Ignacio Allende, capitán del ejército virreinal, quien frecuentaba el hogar de los Domínguez
como pretendiente de una hija de 15 años. Villalpando sugiere, sin embargo, que
el verdadero amorío tuvo lugar entre Allende y la corregidora. Años después una
hija de Allende reclamó una pensión del gobierno ya independiente señalando que
era hija del capitán y de doña Josefa. Algunos historiadores cuestionan las
historias de amor que se atribuyen a la corregidora, la historiadora Laureana
Wright de Kleinhans (1846 - 1896); Durante sus años de escolaridad Josefa
conoció a Miguel Domínguez, quien era un prestigioso abogado de la época y que
frecuentaba el colegio San Ignacio de
Loyola porque lo apadrinaba financieramente. El hombre, que era viudo y ya
tenía dos hijas, quedó deslumbrado con la joven y pidió visitarla. Y en uno de
esos encuentros, la muchacha decidió huir con Domínguez. La pareja tuvo su
primera hija sin casarse y cuando Josefa estaba embarazada de su segundo hijo
decidieron contraer matrimonio en secreto. En ese entonces, la joven tenía 19
años y él, 37. Y en total criaron 14 hijos. En esos años, la familia se
traslada a Querétaro porque a Domínguez lo nombran Corregidor, que tenía el
peso de un gobernador nunca menciona el supuesto amorío con Ignacio Allende. De acuerdo con Leonor Cortina, historiadora mexicana e
investigadora especialista en el rol de la mujer en el país; A la casa de los
Domínguez, que en la actualidad es el Palacio
Ejecutivo de Querétaro, era un punto de encuentro popular en ese entonces.
"En aquella época eran
comunes las tertulias en las casas que generalmente eran literarias"
Pero en 1808, España fue invadida
por el ejército de Napoleón Bonaparte
y en México, que estaba bajo dominio español, las aguas se empezaron a agitar.
"Los ánimos se encendieron
ante el temor de caer en manos de los franceses. Y esas tertulias dejaron de
ser literarias para ser políticas"; Así nace 'la conspiración de Querétaro', una trama para liberarse de
España y declarar la independencia
del país. Hubo muchas conspiraciones, pero la mayoría se abortaron y la que
tuvo éxito finalmente fue la de Querétaro.
Y una mujer fue la clave: Josefa Ortiz de Domínguez, la Corregidora, como
también se la conocía. Josefa dio un golpe audaz, Si Josefa no hubiera hecho lo
que hizo, hubiera pasado lo mismo que con las otras conspiraciones; Cuando se
descubre la conspiración, el primero en enterarse es el Corregidor que también
era parte del complot para que detenga a los acusados. En ese momento solo
denuncian a dos hermanos los González que eran dueños de una tienda y tenían el
acopio de las armas y de pólvora. El sacerdote Miguel Hidalgo y el capitán Ignacio Allende también eran parte de la conspiración, pero
nadie los había denunciado.
Y Josefa dijo: "Entonces hay que avisarles, para que inicien
ya el movimiento porque está todo planeado", pero don Manuel Domínguez
quería ocultar cualquier sospecha y le ordenó a su mujer que se mantuviera
callada. Y como desconfiaba del carácter y determinación de Josefa, decidió
encerrarla en la parte alta de la casa. Los polémicos taconazos, en el piso de
abajo vivía el director de la cárcel, el alcaide Ignacio Pérez, y habían
arreglado que si algún día había una emergencia la Corregidora iba a dar
tres taconazos para alertarle, según dice la tradición. Pero posteriormente,
con los planos del edificio del Palacio Ejecutivo, los historiadores
descubrieron que Josefa Ortiz de
Domínguez no dio tres taconazos en el piso, sino que fueron golpes a una
pared que separaba el gabinete del corregidor de la vivienda del alcaide; Sin
embargo, lo que no cabe duda es que Josefa logró comunicarse con Pérez y le
ordenó que le avisara a Hidalgo y Allende sobre el descubrimiento de la
conspiración. Ese aviso de Josefa encendió la mecha y Querétaro inició la
independencia de México, finalmente tanto Josefa
Ortiz como Miguel Domínguez
terminan en la cárcel por el levantamiento, aunque ella continuó con las
actividades subversivas desde la prisión. Josefa
Ortiz fue a prisión por órdenes del virrey en el convento de Santa Teresa, la Antigua ciudad de México y posteriormente en el
de Santa Catalina de Sena. Después de
1823, tiempo en que fue liberada de prisión fue objeto de condecoraciones y
títulos que siempre rechazó de manera enérgica. Se afilio a grupos liberales
radicales simpatizantes de las logias Yorkinas que lideró el general Vicente Guerrero. Cuando Agustín de Iturbide se proclamó Emperador de México, su esposa Ana Huarte de Iturbide, invitó a Doña
Josefa Ortiz a ser dama de compañía de la corte, pero la Corregidora rechazó el
nombramiento diciendo: “Dígale usted que
la que es Soberana en su casa no puede ser dama de una Emperatriz”.
Finalmente, La Corregidora
falleció en la ciudad de México el 2 de marzo de 1829, víctima de una
pleuresía. Por sus acciones y su influencia en el desarrollo de los hechos
previos al inicio de la Guerra
de Independencia de 1810 y sobre todo por ser el personaje fundamental que
propició el inicio de esta gesta, se le ha llegado a considerar como Madre de la Patria. Actualmente
sus restos mortales descansan en el Panteón de los Queretanos Ilustres, en la
ciudad de Santiago Querétaro.
//Herencia Cultural//Proyectando a México//Prehispánica//
LOS TLAXCALES.
Los tlaxcales, (2)también conocidos
como tlaxcayelos, en otras regiones se les conocen con algunas derivaciones de
acuerdo a cada región, desde la época prehispánica, se preparaban estos guisos,
derivados del maíz, 2 como la maza.
Los tlaxcales son cocidos en
varios Estados de la república como Puebla, Guerrero, Oaxaca y Tlaxcala, en este
ultimo como en la mixtecason típicos.
Tlaxcallien el idioma náhuatl, significa tortilla o pan de maíz, es nuestro pan
prehispanico. Originalmente a los TLAXCALES se les daba una forma triangular,
pero también pueden ser redondos dependiendo la región de nuestro país. Para su
elaboración, se desgrana la mazorca y los granos se muelen 2 en el metate hasta
obtener una harina. Se le agrega el piloncillo, una pizca de aniz o si lo
prefieren, una raja de canela y una pizca de Tequesquite, este debe ser molido
en el metate con la harina obtenida del grano. Después se agrega un poco
de agua para formar la masa, se bate hasta obtener la consistencia
deseada, así quedará lista para poder manejarla. Cabe mencionar que se debe
evitar ponerle mucha agua ya que esta masa debe quedar espesa.
Los TLAXCALES se preparan de
forma triangular y se cuecen en el comal de barro a fuego lento 2.se recomienda
cocerlos en comal de barro ya que hace que se esponjen como si tuvieran
levadura, además cabe mencionar que los TLAXCALES; adquieren un sabor muy
especial y único.
Los TLAXCALES se pueden acompañar
recién hechos y calientitos con un rico café de olla, hay que mencionar
que en Mexico el uso del maíz en todas sus variantes, representan una
importante fuente de alimentación debido a su gran valor y aporte nutricional.
Conozcamos más nuestra cocina
prehispánica y nuestros ingredientes. Como mexicanos, no solo somos ricos en
cultura si no también en gastronomía, hay aprender a
preservar nuestros grandes tesoros ya que forman parte de nuestra historia; y
de nuestra propia identidad. ¡Orgullo mexicano!
Existe un artículo científico
sobre la muerte de Jesús, publicado en 1986 en una de las revistas científicas
más prestigiosas del mundo - el JAMA, The Journal of the American Medical
Association.
El artículo está titulado ′′On
the Physical Death of Jesus Christ′′ (Sobre la muerte física de Jesucristo).
En él los autores demuestran que
el proceso de azotamiento romano era terriblemente cruel. Se describen detalles
técnicos, que junto con la narrativa bíblica, proporcionan un panorama completo
de todo este proceso, desde el juicio hasta la muerte en la cruz.
Antes del juicio, se narra en
Lucas 22 que Jesús estaba en profunda angustia y sudaba sangre. Aunque es un
fenómeno raro, los médicos reconocen esta característica como hematidrosis, que
puede ocurrir debido a altos niveles de estrés.
Después de ser juzgado, Jesús fue
azotado violentamente con un látigo de cuero, con pequeñas bolas de hierro en
las puntas y huesos puntiagudos. Las bolas de hierro causaban lesiones internas
y los huesos destrozaban la carne, exponiendo la musculatura esquelética y
causando gran pérdida de sangre, lo que probablemente lo dejó en un estado de
prechoque.
Después de severa flagelación,
Jesús fue burlado, escupido y obligado a cargar su propia cruz hasta el
Gólgota.
Durante la crucifixión, el
acusado era tirado sobre la cruz en el suelo, y clavado con clavos de hasta 18 cm de largo en las muñecas
y los pies.
La crucifixión era un proceso que
producía intenso dolor y causaba una muerte lenta y sofocante.
Respirar era algo extremadamente
doloroso. A cada respiración, Jesús tenía que elevar la espalda en carne viva,
arrastrándola en la madera y apoyando todo el peso en los pies, que estaban
clavados. Dato que aumentaba la pérdida de sangre y causaba dolor terrible.
Las causas de la muerte por
crucifixión podrían ser varias, pero las dos más comunes eran shock
hipovolémico y asfixia por agotamiento.
Cuando el evangelio de Juan narra
que después de la muerte de Jesús un soldado lo transpasó con la lanza y salió
′′ sangre y agua ", la explicación de los científicos es que el agua
probablemente representaba fluido pleural y pericardio seroso y habría
precedido al flujo de sangre y tendría menor volumen que la sangre. Tal vez en
el escenario de hipovolemia y la insuficiencia cardiaca aguda, los derrames plurales
y pericárdicos podrían haberse desarrollado y haber sido añadidos al volumen de
agua aparente.
Solo analizando el sufrimiento
físico de Jesús, nos damos cuenta de lo terrible que debe haber sido soportar
todo esto.
Estrés intenso, noche sin dormir,
un juicio injusto, azotamiento inhumano, burlado y todavía tener que cargar su
propio instrumento de muerte.
Lo que ′′pesó ′′ sobre sus
hombros fueron nuestros pecados. Isaías profetizó:
“Pero fue herido por nuestras
transgresiones, y molido por nuestras iniquidades; el castigo que nos trae la
paz estaba sobre él, y por sus pisaduras fuimos sanados.”
|Isaías 53:5|
Él fue el sacrificio. El cordero de Dios que quita el pecado
del mundo.
Solo el Dios que se hizo hombre podría reconciliar a los
hombres con Dios.
Por eso decimos que el sacrificio fue por amor, pues Él no
tenía pecado, nosotros sí. Si el pecado genera la muerte, quienes debimos morir
éramos nosotros, no Él.
Así que toda tu podredumbre, todos tus malos pensamientos y
acciones, toda tu revuelta contra Dios... todo esto estaba sobre los hombros
Cristo.
¡Y él venció no sólo el pecado, sino también la muerte!
Gaspar
Yanga mejor conocido como “Yanga fue un hombre africano que fue llevado en 1579
en condición de esclavo a la
Nueva España, específicamente a la zona de haciendas cañeras
y estancias de ganado en el Valle de Orizaba, Veracruz[6]; de acuerdo con
Francisco Xavier Alegre (1729-1788) y su Historia de la Compañía de Jesús en
Nueva España (una de las principales fuentes históricas de este
acontecimiento), Yanga era un hombre de edad avanzada y originario de la nación
Bran, dónde – de no haber sido prisionero – se hubiese convertido en rey.
Yanga Gaspar (1545-?), al parecer
fue un miembro de la familia real de Gabón que fue capturado y vendido como
esclavo en México. Se estima que México llego a tener unos 200 mil esclavos, el
sexto lugar en cantidad de esclavos en el continente ( se estima que Brasil
llego a tener casi 5 millones).
Alrededor de 1570 Yanga se escapó
de la esclavitud y dirigió una banda de esclavos fugitivos a la zona de
Veracruz. Ahí fundó una pequeña colonia de “cimarrones”, que es el nombre que
se le daba a los esclavos fugitivos. Poco a poco mas cimarrones comenzaron a
buscar refugio ahí.
La colonia se mantuvo durante
casi 30 años. Debido a que a veces asaltaban las caravanas para tener algunas
cosas, en 1609 el gobierno español decidió acabar con la colonia.
Enviaron una tropa de 500
soldados contra 100 cimarrones con armas de fuego y 400 armados con piedras,
machetes y arcos.
Dado su conocimiento del terreno
lograron causar daños a los españoles con el fin de llevarlos a la mesa de
negociaciones. Yanga proponía que se les reconociera como zona independiente y
a cambio apoyarían a los soldados españoles y no aceptarían más esclavos
fugitivos. Por los españoles se rehusaron y atacaron el poblado. Hubo un
enfrentamiento con grandes bajas de ambos lados ,pero los cimarrones simplemente
se dispersaron y volvieron cuando los españoles se regresaron.
La situación duró aun varios
años, sin que el gobierno español pudiera tomar el control, por lo que en 1618
aceptaron firmar un tratado aceptando las condiciones originales Yanga, quien
ya había muerto por la edad. Solo se añadió la clausula de aceptar misioneros
franciscanos, pero se les reconoció la capacidad de auto gobernarse.
En 1630 el asentamiento se
reconoció oficialmente como San Lorenzo de los Negros de Cerralvo. Nombre que
en el siglo XXI seria cambiad a “Yanga” en honor a su fundador.
En 1871 Gaspar Yanga fue
designado como Héroe nacional por la nueva república mexicana, con el titulo de
“El Primer Libertador de las Américas”.
La revuelta de Yanga no fue la
única rebelión de esclavos en América. Se estima que entre el siglo XVII a XIX
hubo unas 250 rebeliones, y 485 motines en barcos esclavistas. Desgraciadamente
esta fue de las pocas que tuvo éxito.
Hoy en día muy pocos conocen la
historia de Yanga. La población de origen africano se ha mezclado con la
población de México y muchos no son conscientes de lo que se conoce como “la
tercera raíz” y es la influencia africana en México. Esta la podemos apreciar
en artículos tan comunes como el diseño del tradicional sarape, hasta en los
sones de Veracruz.
Yanga, Veracruz, es el
nombre del primer pueblo libre fundado y liberado por una comunidad de esclavos
africanos que se rebelaron al yugo de la esclavitud de la corona española. Un
príncipe africano llamado Yanga fue su fundador.
Está ubicado en la
zona centro del Estado de Veracruz. En un principio la
población adoptó el nombre de San Lorenzo de los negros y después fue cambiado
a San Lorenzo Cerralvo, donde se asentaron los negros cimarrones encabezados
por Yanga que significa rey o príncipe. El decreto de 5 de noviembre de 1932
estableció que el municipio y la cabecera se denominara como Yanga y el decreto
de 22 de noviembre de 1956 lo elevó a la categoría de villa, al pueblo de Yanga
Yanga fue extraído del continente africano y llevado a la Nueva España en 1579
para trabajar como esclavo en haciendas cañeras; escapó junto con otros
esclavos que anhelaban libertad se establecieron en las altas montañas, se les
llamó cimarrones.
Yanga y Francisco de la
Motosa (joven que retomó el nombre de su antiguo amo) tomaron
el control político, administrativo y militar de los cimarrones y en 1609 por
orden del virrey Luis de Velasco se organizó una expedición armada para frenar
las acciones de Yanga y Motosa. Sin embargo, los líderes africanos lograron
conseguir una tregua y la libertad de su gente y sus descendientes a cambio de
la devolución de cualquier esclavo que escapara y buscara refugió en su
comunidad en el pueblo de San Lorenzo, hoy Yanga.
El 23 de febrero de 1609 fue reprimida una rebelión encabezada por el negro Nyanga, en San Lorenzo de los Negros -actual Yanga, Veracruz. “El 10 de agosto de 1609 el Virrey Luis de Velasco II otorgó al negro Nyanga y sus seguidores, el permiso para fincar el primer asentamiento libre en San Lorenzo de los Negros, ahora Yanga, Veracruz; tal anuencia de la Corona, lo único que pretendía, era sofocar una gran rebelión”. En diciembre del 2017 la UNESCO declaró el municipio de Yanga como Sitio de Memoria de Esclavitud y de las poblaciones africanas y afrodescendientes, para el mundo. Mural dedicado a Yanga y “San Lorenzo de los Negros”.
obra del artista plástico Melchor Peredo. Se ubica en la entrada principal del Palacio de Gobierno, en Xalapa; fue inaugurado el 15 de septiembre de 2010. La obra completa se titula “Una Revolución Continua”, en la cual participaron los ayudantes Dante Cuervo, Edgar Argáez, Keb Pitágoras, Paulina Hernández, Rubén Amador, Salomé Gómez, Ángela de la Rosa y el plastero Alejandro Caiceros. -Xalapa Antiguo
Nyanga
Gaspar Yanga o Nyanga fue el primer libertador de América tras la conquista española. Antes de Miguel Hidalgo o Morelos, este hombre organizó la primera rebelión de esclavos negros, en el año 1570, en Veracruz. Fue el responsable del surgimiento del primer pueblo libertador, llamado San Lorenzo de los Negros, surgido de negociaciones con la Corona de España. La historia del tráfico de esclavos africanos en el continente americano se debió al período de la Conquista y la Colonia entre 1519 y 1810. Estos eran traídos para trabajar en las plantaciones de azúcar, la mayoría venía de África, aunque otros venían de las islas del Pacífico. La Corona Española había declarado regulaciones para asegurarse de que vinieran más esclavos varones que mujeres. Los barcos eran divididos en proporciones de un tercio de mujeres y dos tercios de hombres; los sobrantes en especial las mujeres, por desgracia eran eliminados o vendidos a otros comerciantes para uso propio. Los españoles pronto se darían cuenta de que estos tenían una resistencia natural al clima tropical, los cuales podían desempeñarse mejor que los de población indígena, quienes por la guerra y enfermedades iban extinguiéndose. Así la Corona autorizó la creación de compañías de importación de mano de obra a la Nueva España para suplir la demanda de necesidades en la península ibérica, Los esclavos que lograban escapar eran llamados cimarrones. Según la historiadora Adriana Naveda, Nyanga huyó de su amo aproximadamente en el año 1570 y se refugió muy cerca de lo que ahora es la ciudad de Córdoba, liderando un grupo de cimarrones que con el tiempo se fue haciendo más numeroso. Pese a que no se tiene conocimiento pleno sobre cómo se desarrolló su movimiento, se sabe que para 1609 el grupo superaba los quinientos hombres, por lo cual los rumores de una revuelta de grandes dimensiones no se hicieron esperar. Durante el gobierno del virrey Luis de Velasco se multiplicaron las denuncias que intentaban alertarlo sobre un posible levantamiento de negros el 6 de enero de ese año, en la que, según los rumores, los fugados asesinarían a los blancos y nombrarían rey a un cimarrón negro. El gobernante no le dio mayor importancia y lo único que hizo fue mandar azotar a varios esclavizados que se encontraban presos por otra clase de delitos. Pero el peligro se hizo evidente cuando el citado grupo comenzó a saquear las haciendas de la región. Muchos historiadores coinciden en que el territorio ocupado por estos apalencados, es decir, asentados en palenques, eran los alrededores del Pico de Orizaba, el Cofre de Perote, la sierra de Zongolica y la zona de Omealca, en el actual estado de Veracruz. Los cimarrones de Nyanga no sólo saquearon las haciendas y fincas a su alcance para poder sobrevivir, también asaltaron lo que durante el virreinato fue la ruta México-Veracruz, un camino que conectaba el puerto con capital de la Nueva España. Dichos ataques resultaron preocupantes para las autoridades, pues ese camino fue a lo largo de la colonia la vía de tránsito y comunicación más importante en América, y su importancia económica fue fundamental para el desarrollo de la Nueva España. Esto llevó al virrey a enviar milicias para someter al belicoso grupo, sin embargo, los fugitivos lograron defenderse en más de una ocasión, ya que los lugares donde se refugiaban eran de difícil acceso, lo que les permitía protegerse ágilmente. Esa rebelión no resultó como otras, pues las pérdidas ocasionadas fueron muy elevadas y los asaltos al camino real desestabilizaron la economía virreinal. El puerto de Veracruz fue el más afectado, cuya entrada y salida de mercancías se vio perjudicada, por lo que, en este caso, sostener una guerra en contra de aquellos cimarrones fue una empresa poco redituable y desesperanzadora. La rebelión de Yanga circularía por todos los círculos raciales y sociales de la Nueva España, esto traería la rebelión continua de esclavos y la creencia de la rebelión nacional de estos, en 1612 para apaciguar a los sublevados se daría en la historia de México un triste caso que no ha sido explorado a fondo, esto es al caso conocido como La conjuración de los negros, escrito por el historiador Domingo Francisco de San Antón Muñón conocido como Chimalpahin Quauhtlehuanitzin, un noble indígena Chalco. En esta conjuración serían ahorcados 35 negros, 7 mujeres, temiendo la Corona perder su territorio, así como los de linaje español, salvaguardar su vida, de todos modos la lucha de independencia mexicana en general y la negra en particular seguiría. Como la situación se alargó y se hizo cada vez más compleja y riesgosa, el virrey Velasco optó por una concertación escrita dirigida a los fugitivos, en la que les otorgaba la paz y le concedía vivir en los territorios que ocupaban. Anteriormente Nyanga había enviado una solicitud con once consideraciones que incluía la libertad de todos aquellos que vivieran en su asentamiento antes de 1608, así como la creación de un pueblo legítimo gobernado por él y sus herederos, la exclusión de los españoles de dicho pueblo (excepto los días de mercado) y una iglesia consagrada. A cambio, prometía vivir de modo pacífico, regresar a futuros cimarrones a sus dueños y prestar servicio de armas al virreinato cuando fuera requerido. Sin embargo, como las autoridades tardaron en enviar su respuesta, los negros reanudaron los asaltos a las haciendas y al camino real, de tal suerte que, mediante una real cédula expedida en 1618, los encomenderos de Huatuscó fundaron un nuevo poblado que llevó por nombre villa de Córdoba (hoy ciudad de Córdoba), que funcionó realmente como una frontera contra los negros para poder capturarlos y exterminarlos. Mientras avanzaba la fundación de la villa de Córdoba las milicias acosaron y atacaron constantemente a los cimarrones. Ante estas condiciones, y ya que la guerra contra los apalencados era muy costosa, el virrey Diego Fernández de Córdoba aceptó los términos marcados por Nyanga siempre y cuando accedieran a pagar un tributo anual y la presencia de un sacerdote que oficiara misas cada cierto tiempo. De esa forma, en 1618 las autoridades decidieron crear el pueblo de negros libres de San Lorenzo, con los cual los "infieles" enemigos internos se transformaron en sus vasallos cristianos. Lograron sobrevivir a la par de la sociedad virreinal, hasta que el sistema los exterminó o dominó por completo. Tal fue el caso de Yanga. Existe un mural dedicado a los héroes de México en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México, tal vez el único que se conoce a nivel nacional sobre la contribución de la "Tercera Raíz" en México. Este mural es titulado "Canto a los Héroes", entre quienes se encuentra Yanga detrás de Sor Juana Inés de la Cruz y Cuauhtémoc, pintado por el muralista José Gordillo en 1952. San Lorenzo de los Negros después fue cambiado a San Lorenzo Cerralvo, donde se asentaron los negros cimarrones encabezados por Yanga que significa rey o príncipe. El decreto de 5 de noviembre de 1932 estableció que el municipio y la cabecera se denominaran como Yanga y el decreto del 22 de noviembre de 1956 lo elevó a la categoría de villa, al pueblo de Yanga. Su población es afromexicana..
Yanga es una comunidad que se localiza
en el estado de Veracruz, en la región de Las Grandes Montañas, llamada en
honor al esclavo africano Yanga, quien en el siglo XVII fundó un pueblo de
cimarrones (esclavos que escapaban de sus amos) llamado “San Lorenzo de los
Negros”, el cual se convirtió en el primer pueblo libre del continente
americano. Esta comunidad cambió su nombre a Yanga durante 1932.
Entre las actividades del
municipio, destaca la celebración anual del Carnaval, en el que durante diez
días se rompe con la cotidianidad. Este festejo, a diferencia de otros
carnavales, se lleva a cabo en los primeros días del mes de agosto, en unión a
la celebración del santo patrono de la comunidad: San Lorenzo mártir.
El origen del carnaval se remonta
a julio de 1977, pues varios jóvenes habitantes de Yanga organizaron un
convivio, al cual se tenía que asistir disfrazado; los atuendos fueron
originales y vistosos, por lo que, los jóvenes pensaron en exhibir sus
disfraces. El 10 de agosto, día de comuniones y confirmaciones, decidieron
desfilar disfrazados por las calles principales de la cabecera municipal.
También, se eligió una reina y a un rey para ser la cabeza del desfile; se
organizó un baile, se adornaron carros y poco a poco la figura de Yanga fue un
punto de partida para la organización del carnaval y se convirtió en el
reconocimiento a la diversidad étnica.
Se
calcula que más de un
millón de personas en México son descendientes de esclavos traídos de África y
se identifican como "negros", "morenos" o
"afromexicanos" aun cuando no tengan apariencia negroide.
Las personas afrodescendientes que fueron víctimas de la trata de
esclavos durante el periodo virreinal. Durante el periodo virreinal, Nueva
España recibió cientos de esclavos provenientes del continente africano, sin
embargo, también hubo algunos que llegaron como personas libres. Todos
adaptaron su cultura al nuevo entorno e influenciaron aspectos de la vida
cotidiana como la precepción de la muerte, por ejemplo, los africanos ayudaron
a difundir la idea de la reencarnación. Los misioneros trataron de erradicar
este concepto porque se oponía a los preceptos del cristianismo. La Iglesia no podía concebir
que al morir, un individuo se encontrara a su familia ancestral y luego
retornara a este mundo en el cuerpo de alguien más. Esta idea de reencarnación
provocó que, en Cuba, los esclavos consideraran al suicidio como una solución
para terminar con sus tormentos, pues al rencarnar lo harían África, es decir,
volverían a nacer en su tierra ancestral.