Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Análisis//Política//Opinión//
El capote
De campesino
Aunque existe el capote que utilizan los toreros, en México existió una prenda artesanal, un utensilio tejido de palma, que portaban los campesinos en temporada de lluvias. En la actualidad existen las mangas para protegerse del mal tiempo nuestros antepasados tejían diferentes utensilios que después tenían diferentes usos.
El capote que antes utilizaban los
campesinos que se dedicaban a la agricultura era tejido de palma seca ó tule, el mismo material con que construían
algunas palapas. A parte de tejer tenates, sombreros, petates, canastos, la palma era útil, para muchas actividades del
campo para tejer ataderos, una especie de cuerdas, para los amarres, también eran
úlizadas, las cuerdas de iztle lo extraían del magey 2, o del enequén, todo era material vegetal biodegradable.
El capote les servia a los
campesino protegerse de las constantes tormentas y podían hacer sus labores y
andar dentro de la lluvia sin mojarse, muy lejos estaban los impermeables de
hule, ó pedazos de bolsas de plástico. Los capotes estaban tejidos de palma por
dentro por la parte de afuera colgaban algunas palmas, como si se cargara con
un tercio de palma, no sabes lo practico de esta indumentaria prehispánica ancestral, arcaica
y rustica, pero si sabemos que nuestros campesinos utilizaron una indumentaria
hecha de palma.
En
los años 40s, había pueblos expertos en la fabricación de capotes de palma.
Capisayo, kachinda' en lengua ngiwa,
Dice:
en este arte y eran las mujeres las encargadas de su manufactura, aunque
también hay hombres que lo hacen. Los capotes se fabrican colocando sobre el
suelo trenzas de palma distendidas, sobre las cuales se amarran hojas no
tejidas de palma, imbricando en el exterior las capas en la forma en que se
hace el tejado de las casas. La palma se trabaja previamente humedecida. En el
pasado muchos campesinos portaban sus nahuales "capotes" en tiempo de
lluvias, no sólo cuando trabajaban en el campo sino cuando bajaban al tianguis
a vender sus productos o realizar compras.
Dependiendo la región se le conoce
con distintos nombres: Tzoyapetlatl, Capisayo, Capizayo, Pachón, Capote o Nahual de palma;
como le llamaban en Huexotzinco, una comunidad al norte del centro de México
Los capotes de palma fueron
descritos y fotografiados por viajeros y etnógrafos que visitaron Michoacán y
otros estados productores de esta fibra vegetal en el último tercio del siglo
XIX.
Un ejemplo del nahual de palma aparece en el códice
Xólotl, un líder de los chichimecas porta una especie de capa tejida con hojas
de palma, pero también en la historia tolteca-chichimeca se puede observa dos
líderes de aquellas tribus usando una especie de tilma con hojas de palma que
se asemeja al nahual de palma.
Ésta prenda quedó plasmada en varios códices de algunas culturas Mesoamericanas y quizá, la hemos visto también en alguna antigua película mexicana, por ejemplo, en Maclovia. En esta película el personaje que interpreta Pedro Armendáriz, porta una de ellas al estar bajo la lluvia.
Capisayo, es el nombre con el que comúnmente en el estado de Oaxaca se le conoce a este utensilio. Fue de mucha utilidad para proteger al cuerpo de la lluvia y también, el nombre cambia dependiendo la región de nuestro país, por ejemplo: En el Oriente del valle de México se le conoce como Pachón.
En el estado de Michoacán se le llama Chereque, Cherépara o Chiripe y en algunos estados se le conoce como China, Nahual o Capote.
Esta prenda o utensilio, estaba hecha de palma o tule y entretejida manualmente por personas muy hábiles aprovechando los recursos naturales de sus regiones.
Fotos antiguas de Tipos Mexicanos
usando capotes de palma por el Fotógrafo Charles B. Waite. (Charles B. Waite,
Fotógrafos)
Casa de la cultura, Puebla, Pue.
La palma se trabaja previamente
humedecida. En el pasado muchos campesinos portaban sus nahuales
"capotes" en tiempo de lluvias, no sólo cuando trabajaban en el campo
sino cuando bajaban al tianguis a vender sus productos o realizar compras.
Los Capotes eran famosos, por su resistencia y
amplitud. Se utilizaba amarrado a los hombros; era cómodo y no dejaba pasar el
agua. Cuando estaban secos, podían servir como colchón en tiempos de frío.
Decayeron cuando a fines de los años 70s porque hicieron su aparición masiva
las mangas de hule y los impermeables plásticos de diversos colores.
En
la actualidad con hojas de la
Brabea Duleis también se hacen petates, se techan viviendas
campesinas y se confecciona una gran variedad de objetos de
uso
doméstico como bolsas, morrales, cestos para guardar ropa, tortilleros,
escobas, sacudidores, sopladores, asientos de sillas de madera y juguetes de
diversas figuras. Con la fibra de color cafe rojizo, que se da entre la base de
cada palma y el tronco, conocida comúnmente como anjeo, se preparan sudaderos
para los lomos de las bestias de montar o de carga antes de colocarlas la
silla, las albardas y los fustes o aparejos; son piezas rectangulares de
aproximadamente 120 centímetros de largo por unos 60 o 70 de ancho y unos 5 centímetros de espesor, formadas por fibras pensadas y cosidas a mano con hilo
de ixtle y aguja de aria.
El
arte de la cestería es una herencia ancestral de las primeras prácticas que el
hombre aprendió e hizo infinidad de usos. A la palma de abanico de dónde se
extrae el material para la fabricación y tejido, se le conoce con el nombre de
Pímu, en P'urhepecha y con el de ixhuahuautl, en náhuatl.
Jesús Hoyos Hernández
Publicaciones relacionadas.
En los años 40s, había pueblos expertos en la fabricación de capotes de palma.
Dice: en este arte y eran las mujeres las encargadas de su manufactura, aunque también hay hombres que lo hacen. Los capotes se fabrican colocando sobre el suelo trenzas de palma distendidas, sobre las cuales se amarran hojas no tejidas de palma, imbricando en el exterior las capas en la forma en que se hace el tejado de las casas. La palma se trabaja previamente humedecida. En el pasado muchos campesinos portaban sus nahuales "capotes" en tiempo de lluvias, no sólo cuando trabajaban en el campo sino cuando bajaban al tianguis a vender sus productos o realizar compras.
Dependiendo la región se le conoce con distintos nombres: Tzoyapetlatl, Capisayo, Capizayo, Pachón, Capote o Nahual de palma; como le llamaban en Huexotzinco, una comunidad al norte del centro de México
Los capotes de palma fueron descritos y fotografiados por viajeros y etnógrafos que visitaron Michoacán y otros estados productores de esta fibra vegetal en el último tercio del siglo XIX.
Un ejemplo del nahual de palma aparece en el códice Xólotl, un líder de los chichimecas porta una especie de capa tejida con hojas de palma, pero también en la historia tolteca-chichimeca se puede observa dos líderes de aquellas tribus usando una especie de tilma con hojas de palma que se asemeja al nahual de palma.
Fotos antiguas de Tipos Mexicanos usando capotes de palma por el Fotógrafo Charles B. Waite. (Charles B. Waite, Fotógrafos)
Casa de la cultura, Puebla, Pue.
La palma se trabaja previamente humedecida. En el pasado muchos campesinos portaban sus nahuales "capotes" en tiempo de lluvias, no sólo cuando trabajaban en el campo sino cuando bajaban al tianguis a vender sus productos o realizar compras.
Los Capotes eran famosos, por su resistencia y amplitud. Se utilizaba amarrado a los hombros; era cómodo y no dejaba pasar el agua. Cuando estaban secos, podían servir como colchón en tiempos de frío. Decayeron cuando a fines de los años 70s porque hicieron su aparición masiva las mangas de hule y los impermeables plásticos de diversos colores.
En la actualidad con hojas de la Brabea Duleis también se hacen petates, se techan viviendas campesinas y se confecciona una gran variedad de objetos de
uso doméstico como bolsas, morrales, cestos para guardar ropa, tortilleros, escobas, sacudidores, sopladores, asientos de sillas de madera y juguetes de diversas figuras. Con la fibra de color cafe rojizo, que se da entre la base de cada palma y el tronco, conocida comúnmente como anjeo, se preparan sudaderos para los lomos de las bestias de montar o de carga antes de colocarlas la silla, las albardas y los fustes o aparejos; son piezas rectangulares de aproximadamente 120 centímetros de largo por unos 60 o 70 de ancho y unos 5 centímetros de espesor, formadas por fibras pensadas y cosidas a mano con hilo de ixtle y aguja de aria.
El arte de la cestería es una herencia ancestral de las primeras prácticas que el hombre aprendió e hizo infinidad de usos. A la palma de abanico de dónde se extrae el material para la fabricación y tejido, se le conoce con el nombre de Pímu, en P'urhepecha y con el de ixhuahuautl, en náhuatl.
Publicaciones relacionadas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por sus comentarios