Feb 22, 1913 - Madero y Pino Suárez son asesinados a
espaldas de la penitenciaría de Lecumberri. (Timeline)
Francisco I. Madero, era apodado por sus enemigos (que en 1913
eran muchos) como el Presidente "Pingüica" o "el enano de
Tapanco" sobrenombres que hacían alusión a su estatura de 1.48 mts.
Una
de las promesas hechas por el movimiento revolucionario constitucionalista de
febrero de 1913 fue castigar a los autores —intelectuales y materiales— de los
asesinatos del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María
Pino Suárez, ocurridos el 22 de febrero de ese año. El proceso de investigación
tomó un nuevo aire al ser anunciada su reactivación. Una escueta información publicada
en “El Pueblo” aseguró el arresto del dueño del sitio de autos de alquiler
donde se rentaron los vehículos en los cuales de transportaron Madero y Pino
Suárez y a sus choferes:
“Con
fecha 28 de diciembre anterior, la Comandancia Militar
consignó al C. Juez 1o. de Instrucción Militar, adscripto a dicha Comandancia,
Coronel Lic. Francisco Lacroix Rovirosa, las diligencias practicadas con motivo
del asesinato de los señores don Francisco I. Madero y don José María Pino
Suárez, Presidente y Vicepresidente, respectivamente, de la República. Dicho
expediente fue formado por el Procurador de Justicia Militar, General Ignacio
Noris, apareciendo como culpables del asesinato los científicos Félix Díaz,
Cecilio L. Ocón, Ignacio de la
Torre y Mier, Alberto Murphy, Frank Doughty, Francisco
Cárdenas, Genaro Rodríguez y los chauffeurs Ricardo Hernández y Ricardo Romero,
contra quienes el mencionado Juez ha dictado orden de aprehensión.
“Consiste
en la denuncia hecha a la 6a. Demarcación de Policía, en 19 de septiembre de
1914, por los señores Edmundo Ordóñez, W. Jones, y L. H. Crosby, quienes
espontáneamente se presentaron a declarar que sabían perfectamente que en el
garaje del súbdito inglés Frank Doughty, ubicado en el Callejón de López No. 6,
se encontraba en el automóvil en que fue conducido a la Penitenciaría el
señor Madero, cuando fue asesinado por Francisco Cárdenas. En aquel entonces
declararon ante el Gobernador del Distrito, Ing. Alfredo Robles Domínguez, el
expresado Doyghty y los chauffeurs Ricardo Romero y Ricardo Hernández, que
fueron quienes manejaron los autos que condujeron al lugar del sacrificio a los
Sres. Madero y Pino Suárez, en la memorable madrugada del 22 al 23 de febrero
de 1913.
“Doughty
dijo que el 22 de aquel mes, el científico Ignacio de la Torre y Mier le mandó pedir
con su mayordomo un automóvil “Peerless” dizque para ir a su “hacienda”.
Cumpliendo la orden despachó al “chauffeur” Ricardo Romero con la máquina No.
2373, que estuvo “trabajando” hasta el día siguiente a las ocho de la mañana,
hora en que regresó dicho auto acribillado a balazos y ensangrentados los
asientos. Ni el alquiler ni los perjuicios le fueron pagados por entonces, pues
De la Torre le
manifestó que se los cobrara a Juan Venegas que era el intendente de Huerta.
Este también se negó a dar dinero, hasta que intervino el Ministro inglés, por
cuyo conducto Doughty recibió la suma de cuatro mil pesos, como indemnización
pagada por De la Torre
y Mier.
“El
chauffeur Romero expresó que en el auto que manejaba, condujo al señor
Vicepresidente Pino Suárez y a dos Cabos 2os. del 7o. Cuerpo Explorador,
quienes al llegar a la
Penitenciaría dieron vuelta al Costado Norte, en cuyo sitio
hicieron bajar al mártir, disparándolo de frente sus pistolas, hasta matarlo,
llevando su cadáver ensangrentado en el auto. El otro chauffeur Ricardo
Hernández declaró que en una máquina “Protos” de Alberto Murphy, condujo al
señor Madero y al asesino Francisco Cárdenas, quien le ordenó detener el
automóvil a corta distancia del lugar donde había hecho alto el otro que
conducía al señor Lic. Pino Suárez, verificado lo cual, obligó al señor Madero
a descender primeramente y cuando había avanzado unos cuantos metros, le hizo
fuego por la espalda, hiriéndole en el cuello y omóplatos, hasta caer de bruces
sobre el pavimento.
“Ambos
individuos se mostraron horrorizados de aquella espeluznante escena. En aquella
época ambos chauffeurs fueron reducidos a prisión junto con Doyghty, pero al
retirarse las fuerzas constitucionalistas de México, recobraron su libertad. Ya
se han girado las órdenes correspondientes a la Inspección General
de Policía para las aprehensiones en cuestión, así como para que sean recogidos
los automóviles que sirvieron para cometer el espantoso asesinato de febrero de
1913”.
Tras
engorrosos procesos judiciales, se identificó a los asesinos materiales de
Madero y Pino Suárez: Francisco Cárdenas y Rafael Pimienta. El primero, ante la
caída del gobierno de Victoriano Huerta, huyó hacia Guatemala y se mantuvo
exiliado allá hasta ser detenido y enviado a nuestro país, pero antes de ser
entregado a las autoridades mexicanas, se suicidó el 29 de noviembre de 1920.
Rafael Pimienta huyó hacia la zona petrolera de Tamaulipas y Veracruz dominada
por Manuel Peláez, pero fue hecho prisionero y llevado a juicio en 1920. De
manera poco creíble, en marzo de 1922, Pimienta fue absuelto de la culpabilidad
de la muerte de José María Pino Suárez. Meses más tarde, se unió a la rebelión
delahuertista, sin embargo, cerca de Tenango del Valle, Pimienta y otros rebeldes
fueron muertos en combate el 18 de diciembre de 1923.
El Plan de Ayala
publicado el 28 de noviembre de 1911
El
28 de noviembre de 1911, Recordamos uno de los documentos más emblemáticos de la Revolución Mexicana.
Durante todo el siglo XIX y principios del XX, diversos héroes —o villanos—
proclamaron planes, pero ninguno, salvo el citado, presentó un proyecto que
fuera más allá de simplemente quitar al gobernante en turno.
El
Plan de Ayala fue una proclamación política redactada y firmada por EmilianoZapata y Otilio Montaño el 28 de noviembre de 1911, en Axoxuxtla, Puebla.
Originalmente debía redactarse en la villa de Ayala, de donde proviene su
nombre; sin embargo, ante el acoso de las fuerzas federales, Zapata ordenó el
traslado de sus tropas a la
Sierra Mixteca poblana, eligiendo Axoxuxtla como el punto más
seguro. Allí se reunió con los concurrentes y el documento fue leído
públicamente.
En
el Plan se desconocía al gobierno de Francisco I. Madero, quien había asumido
la presidencia de México el 6 de noviembre del mismo año. Además, se reconocía
como jefe de la revolución a Pascual Orozco, quien meses después, en Chihuahua,
proclamó su propio documento: el Plan de la Empacadora, también
desconociendo a Madero. Orozco fue finalmente perseguido y derrotado por
Victoriano Huerta.
Zapata
se mantuvo firme en su postura, pues no estaba de acuerdo con que el reparto
agrario el cual no se realizará de inmediato tras la llegada de Madero alpoder. Madero pretendía iniciar un proceso legal para revisar la situación de
las tierras en disputa, lo que Zapata consideró una traición. Hay que recordar
que Zapata y sus seguidores ya habían comenzado su lucha desde 1902, buscando
recuperar las tierras arrebatadas por los hacendados durante el Porfiriato.
Muchos campesinos incluso mostraban documentos coloniales para reclamar sus
derechos.
Este
Plan, además de acusar a Madero de traidor, desconocía su autoridad como
presidente. En definitiva, Zapata se levantó en armas contra Madero por
incumplir la promesa de devolver las tierras comunales durante su gobierno.
Emiliano Zapata y su hermano Eufemio Zapata, dos de
las figuras más emblemáticas del movimiento revolucionario en el sur del país. Mientras Emiliano encabezó la lucha por la tierra y
la justicia con el lema “Tierra y Libertad”, Eufemio fue uno de sus más cercanos
colaboradores y jefes militares más temidos y respetados dentro del zapatismo.
Por; Jesús Hoyos Hernández//Nacional//Crónicas//Revolución mexicana//Historia de México//
Ignacio de la Torre y Mier; vergüenza de Porfirio Díaz
El
1° de abril de 1918 murió Ignacio de la Torre y Mier en Nueva York. Se casó con Amada
Díaz, hija del dictador Porfirio Díaz. Cuentan que fue el 42 del Baile de los
41 maricones. Emiliano Zapata lo liberó de su prisión en el Palacio Negro de
Lecumberri. La posible relación homosexual entre Emiliano Zapata e Ignacio de la Torre: Las suposiciones
surgen del libro de Ricardo Orozco “El álbum de Amada Díaz”, una especie de
recopilación de diarios escritos por la hija de Porfirio Díaz donde se narran
distintos encuentros que su esposo Ignacio de la Torre y Emiliano Zapata
tuvieron mientras el primero trabajaba de caballerizo mayor en la casona del
matrimonio. En el libro de Orozco, varias anotaciones apuntan a que Ignacio de la Torre formaba parte de
relaciones homosexuales, las cuales su esposa describía como “vicios” y
“sodomía”. Estas suposiciones alcanzan su punto máximo cuando, el 17 de
noviembre de 1901, se detuvo a Ignacio de la Torre en el llamado "Baile de los 41",
un suceso histórico de México durante el porfiriato donde una redada ilegal de
policías arrestó a 42 hombres que asistieron a una fiesta gay, la mitad de
ellos vestidos como mujeres.
Se
le conoce como el Baile de los 41 porque aparentemente un hombre logró escapar
de la policía: Ignacio de la
Torre. Debido a la cercanía con el presidente, Porfirio Díaz
se encargó de encubrir la presencia de su yerno en el baile. Sin embargo, narra
Amada Díaz que su asistencia se hizo del conocimiento público al final. El
triángulo amoroso Emiliano Zapata, Amada Díaz Quiñones, Ignacio de la Torre. Otros
habitantes célebres de la colonia Tabacalera fueron ni más ni menos que el
matrimonio conformado por la hija consentida de Porfirio Díaz Amada Díaz e
Ignacio de la Torre
y por supuesto el señor Emiliano Zapata también vivió aquí en la Tabacalera. Ya les
comente del famoso baile de los 41 en dónde el 42 era “el yerno de su suegro”
como les decían a Ignacio de la
Torre y a su suegro Porfirio Díaz, Ignacio de la Torre tenía su casa justo al
otro lado donde se llevó a cabo esta fiesta aquí en la Tabacalera, en la calle
de Paseo de la Reforma
número uno, la mansión que ocupaba lo que ahora es el edificio del MORO o mejor
conocido como de la lotería nacional, en aquella mansión vivió Ignacio de la Torre junto con su NO amada
esposa Amada Díaz y también con Emiliano Zapata antes de que éste se
convirtiera en héroe de la nación. En 1906, en el corral de la hacienda de San
Carlos Borromeo, Ignacio de la
Torre conoció a Emiliano Zapata, quien más adelante sería
revolucionario mexicano y héroe nacional. La personalidad de Emiliano, su
planta y su gentileza amén de ese enorme bigote que le hacía tan varonil,
cautivaron inmediatamente al terrateniente, quien no se separó de él en todo el
tiempo que estuvo en la hacienda. Zapata, nacido en Anenecuico, era un gran
conocedor del mundo del caballo, por lo que, con el pretexto de ponerle a
trabajar como caballerizo mayor o caballerango, se lo llevó a su mansión de la Plaza de la Reforma, en el centro de
la capital. En aquella mansión vivieron un romance de seis meses para después
Zapata regresar a su natal Anenecuilco, sus conocidos decían que había
regresado muy cambiado, más callado, resentido y se esforzaba por aparentar
mucha hombría en su aspecto físico, su obsesión por masculinizar su aspecto con
ese gran bigote que le hizo proverbial. Realidad o despecho, mito o
resentimiento, Amada Díaz la despechada esposa de Ignacio, anotó en su diario
que en una ocasión que vio cómo su esposo y Zapata se revolcaban en el establo.
Amada a pesar de estar enterada de los deslices sexuales de su esposo jamás lo
abandonó incluso cuando estuvo preso por órdenes de Venustiano Carranza, por
ser presunto cómplice en el asesinato de Francisco I. Madero y José María Pino
Suárez, ella lo visitaba en la cárcel. Cuando supo que Zapata iba a tomar la Ciudad de México se alegró
porque pensó que lo iba a liberar, pero no fue así. Emiliano lo tomó como su
prisionero personal y lo llevaba con él de pueblo en pueblo, de cárcel en
cárcel. La tropa del hombre de Anenecuilco y sus compañeros de prisión se
dieron cuenta de que De la Torre
era homosexual y abusaron de él de tal forma que le destrozaron la cavidad
anal. Sufrió violaciones múltiples. Tenía el esfínter totalmente desgarrado. Amada
no lo volvió a ver nunca y muere a la edad de 95 años. Ignacio de la Torre y Mier logró escapar y
con fuertes dolores llegó a un hospital y murió el 1 de abril de 1918 cuando le
realizaban en New York una cirugía de reconstrucción de esfínter.
Amada
Díaz fue la hija mayor de Porfirio Díaz. Su madre fue Rafaela Quiñones, una
mujer indígena de Huamuxtitlán. A los 21 años se casó con Ignacio de la Torre y Mier, quien más
tarde se vería involucrado en el famoso baile de los 41. Tras
el exilio de su padre y la muerte de su esposo, Amada cargó con las deudas de
su marido. El ejército carrancista le devolvió algunas propiedades, algunas de
las cuales fueron vendidas. (1)
Como logra escapar
¡Por
fin había llegado a Nueva York! El viaje había sido largo y penoso… muy penoso.
Cuando los carrancistas tomaron Cuautla, lo liberaron junto con otros presos.
De inmediato corrió a esconderse; el miedo a ser capturado de nuevo por los
zapatistas lo paralizaba. Por eso se disfrazó, como solía hacerlo en su
juventud cuando disfrutaba los bailes de máscaras. Aunque esta vez, el disfraz
no era por diversión, sino por necesidad: debía evitar ser reconocido. En su
huida por los pueblos, pidió ayuda a quien se cruzara en su camino. Incluso
mendigó para poder salir del país. Él, que había sido un señorito, dueño de una
inmensa fortuna. Cada vez que recordaba su magnífica Hacienda de Santiago
Tenextepango, allá en Morelos, se le llenaban los ojos de lágrimas. Lo había
perdido todo… aunque no del todo. Aún conservaba la fortuna de su esposa, Amada
Díaz. Hacía unos días, ella le había escrito desde México, avisándole que
abordaría un buque rumbo a Nueva York. Le contaba que una dolencia le impedía
caminar y que esperaba poder verlo pronto. Ignacio llegó al hospital en un
estado lamentable. Le costaba trabajo caminar y presentaba un grave daño
rectal. Los médicos decidieron operarlo de inmediato: era urgente intervenir
las venas del esfínter. Las enfermeras que lo atendían intuían que aquel
hombre, a pesar de la ropa andrajosa con la que llegó, había sido alguien
importante. Nunca imaginaron que su paciente era don Ignacio de la Torre y Mier, acaudalado
hacendado y yerno del poderoso Porfirio Díaz. Lo que tampoco sospechaban era
que había estado preso en México. Nachito —como lo llamaban sus amigos más
cercanos— nunca se apartó del mundo político. Tras el exilio de su suegro,
Ignacio se acercó a un grupo de diputados opositores a Madero. Financiaba los
diarios El Mañana y La Tribuna,
ambos abiertamente antimaderistas. Su participación en la conspiración que
culminó en la Decena
Trágica fue decisiva. Uno de sus empleados, Francisco Alanís,
rentó por órdenes suyas el vehículo en el que llevaron a Madero y a Pino Suárez
al matadero. El asesino, Francisco Cárdenas, había trabajado en la Hacienda San Nicolás
Peralta, propiedad de Ignacio.
Cuando
Venustiano Carranza asumió el poder, ordenó su arresto por difamar al gobierno
maderista y apoyar al régimen ilegítimo de Victoriano Huerta. Lo enviaron
directamente a la prisión de Lecumberri. De ahí fue liberado, curiosamente, por
Emiliano Zapata. Ignacio creyó que al fin estaba a salvo. No fue así. Zapata lo
mantuvo prisionero y lo entregó a la tropa. Allí comenzó su calvario: fue
obligado a vestirse como soldadera, a preparar la comida para el regimiento...
y fue víctima de abusos sexuales por parte de algunos soldados. Humillado,
ultrajado y quebrado, solo pensaba en huir. Y lo logró. Escapó de sus captores
y cruzó la frontera hacia Estados Unidos. En su mente germinaba la esperanza de
comenzar una nueva vida, lejos de la guerra, del escarnio y del pasado. Cuando
Amada llegó al hospital de Nueva York, apenas pudo verlo unos minutos. Los
médicos lo ingresaron de urgencia al quirófano. No pudieron salvarlo. Ignacio
de la Torre y
Mier murió el 1 de abril de 1918,
a los 51 años de edad. Su esposa Amada tuvo que vender
todas sus propiedades para pagar las inmensas deudas que le heredó. La mansión
de La Torre y
Mier fue comprada por la institución del gobierno Lotería Nacional para la
asistencia pública construyendo en el lugar el Edificio El Moro. Emiliano
Zapatamuere un 10 de abril asesinado en Chinameca.
Bibliografía: Pedro
Ángel Palou, Zapata, México, Diana (Grupo Planeta), 2006. Ricardo
Orozco, El álbum de Amada Díaz, México, Planeta, 2003. Mílada
Bazant, “Crónica de un baile clandestino” en: Gonzalbo Aizpuru, Pilar y Mílada
Bazant (coordinadoras), Tradiciones y conflictos. Historias de la vida cotidiana
en México e Hispanoamérica, México, 2007, El Colegio de México y El Colegio
Mexiquense, págs. 319-347.
El capricho de Porfirio Díaz, cuando prohibió el calzón de
manta
En un capricho del dictador,Porfirio Díaz; en 1887 Díaz, prohibió el
calzón de manta en México, en vísperas de la conmemoración de la independencia
de México y antes que llegara el embajador de Estados Unidos de Norteamérica, Henry
Lane Wilson, hasta entonces las relaciones con aquel país no eran de las
mejores la misma frase de Porfirio Díaz “Tan lejos de dios y tan cerca de los
Estados Unidos”Henry vendría a México a
representar los intereses de esa nación.En un acto de autoritarismo y discriminación hacia nuestra identidad, se
prohibió a finales del siglo XIX el uso del calzón de manta; se pedía
sustituirlo de manera obligatoria por un pantalón.
Porfirio Díaz y la elite gobernante considero al calzón de
manta inmoral, y representaba un atraso para el progreso. Lapreocupación del
presidente Porfirio Díaz y de su élite por “modernizar” el país, convencidos
entonces de que el calzón blanco, atuendo tradicional de indígenas y rancheros,
era un signo de atraso económico y social. Los gobernadores de los Estados
aceptaron la medida adoptando el decreto, el primer Estado fue Jalisco y el
último en adoptar esta medida fue Colima
Con fecha 29 de noviembre
de 1887, según oficio que guarda el Archivo Histórico de Jalisco, el jefe
político de Sayula informó al Ejecutivo del Estado sobre el bando publicado el
26 del mismo mes por el Ayuntamiento de esa ciudad, prohibiendo el calzón
blanco y haciendo obligatorio el uso del pantalón a partir del primero de enero
de 1888.
Dicho bando, suscrito por
el presidente municipal J. Jesús L. Patiño y por el secretario Ponciano López
Santoyo, advierte que se tomó el acuerdo luego de que la capital del Estado, Guadalajara, adoptó la misma medida.
Prueba de civilización,
moralidad, progreso y cultura…
Dice el bando de Sayula:
“Y con el objeto de que
en esta misma ciudad se dé una prueba de civilización, moralidad, progreso y
cultura (la cuestión de moralidad tenía que ver con el hecho de que el calzón
reflejaba con frecuencia las partes íntimas del varón), prohibiéndose el uso exclusivo
del calzón blanco y prescribiendo la obligación del uso del pantalón, ha
acordado las siguientes prevenciones de policía:
“Desde el día primero de
enero del próximo año de 1888 será obligatorio en esta ciudad, para todo varón,
sea cual fuera su condición y fortuna, usar en público el traje conocido con el
nombre de pantalón. “La infracción de la anterior prevención se castigará con
multa de un peso u ocho días de reclusión con destino a los trabajos públicos.
“La Jefatura
Política cuidará prudentemente del cumplimiento de estas
prevenciones, quedando facultada para invertir el importe de las multas que
esta misma disposición impone en la compra de pantalones, que se aplicará a los
culpables que juzgue más menesterosos”.
Hasta la fecha nuestros campesinos que emigran o visitan las ciudades sufren de racismo, exclusión y desprecio por su indumentaria, su forma de vestir o su forma de hablar o simplemente por su origen.
Dos hombres de campo caminando por el camellón central de la Avenida Juárez, década de los años cincuenta.
Al tratar de cambiar de la noche a la mañana la
indumentaria de los campesinos, Porfirio Díaz, importo mas de cinco mil
pantalones, para la capital del Estado de México, pero era tan precaria la
situación económica que muchos los cambiaron por comida, que además hay que
decirlo no fue aceptada la medida del General Díaz, en la provincia se siguió
usando el calzón de mantasolo con un
pequeño detalle, para los campesinos de provinciasi querían viajar no podían hacerlo, no
podían entrar a las ciudades, vestidos con su indumentaria tradicional, era
entonces que para entrar a las ciudades tenían que rentar un pantalón.
Durante el
porfiriato para la clase gobernante y las elites económicas y clases sociales
altas y burguesas, la moda era al estilo
francés, trajes victorianos muy afrancesados.
Para las personas que desobedecieran la medida eran arrestadas, las penas eran de 8 a 15 días encerradasy una multa de uno a dos pesos, o en su caso
forzados a trabajar en algunos proyectos a cargo del gobierno por ejemplo la
construcción de puentes o las líneas del ferrocarril que prácticamente
industrializaron al país de aquellos años.